
| Publicado: Domingo, 06 de julio de 2008 a las 19:20 |
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Osman Ali Ahmed, jefe de la oficina del Programa de Desarrollo de la ONU en la capital somalí, recibió seis disparos en la cabeza, las costillas y el estómago desde una corta distancia. Su hermano menor fue herido de gravedad.
"Ya llegó muerto", dijo un funcionario en una instalación médica en Mogadiscio. "Su cama y su cuerpo estaban cubiertos de sangre. Murió por la pérdida de sangre", agregó.
Mogadiscio es una de las ciudades más peligrosas del mundo, especialmente para los trabajadores humanitarios y para los periodistas extranjeros. Somalia no tiene un Gobierno central desde que en 1991 cayó el dictador que gobernaba el país.
