¿Qué sucede con los autos chatarra?

El programa de ‘chatarrización’ provee de toneladas de material para el sector del reciclaje; los vidrios de los parabrisas pueden transformarse en copas, y las llantas en bolsas y carteras.

Por: Aaron Smith |
Viernes, 28 de agosto de 2009 a las 06:25

NUEVA YORK — La próxima vez que pruebes tu vino favorito, fíjate en el vidrio muy de cerca: si es verdoso y grueso tal vez solía ser el parabrisas de un auto viejo.

UncommonGoods, un vendedor en línea con base en Brooklyn, Nueva York, vende vasos para cerveza y tazones hechos en Colombia a partir de vidrio de parabrisas reciclado. En su sitio Web, la compañía advierte que estos vasos tienen "un tono verdoso por la tinta que originalmente se puso para aminorar el brillo del sol".

"Son uno de nuestros artículos más vendidos", dijo Joanna Penn, coordinadora de relaciones mediáticas para UncommonGoods, que ha vendido los vasos desde hace un ño.

Penn dijo que su compañía también empezó a vender bolsas, carteras, maletines y cinturones a partir de llantas recicladas; la artista que las hace se llama Heather English, de Boulder, Colorado, y todos los productos son negros, aunque les falta la breve explicación del producto.

"Es muy fácil reconocer el material, es el mismo, pero es más ligero", dijio Penn.

Estos productos son el resultado final de los 22,000 millones de dólares de la industria de reciclaje para autos chatarra, que ahora está en la luz pública gracias al programa federal Cash for Clunkers (Dinero por Chatarra). Los participantes de esta iniciativa (la cual terminó el lunes) cobraron cerca de 2,900 millones de dólares en vales al consumidor; cambiaron sus autos viejos por nuevos y con mejor rendimiento de gasolina. Como parte del programa, se pidió a los concesionarios que destruyeran los motores de los autos chatarra para que no volvieran a circular.  

La mayor parte de la chatarra de los autos es reciclada, incluyendo el metal, el vidrio, los plásticos, las llantas e incluso los líquidos como el aceite del motor, según Earth911, una compañía de servicios ambientales con base en Scottsdale, Arizona, cuyo trabajo es el reciclaje y la eliminación adecuada de la basura.

Reusar todo, excepto la pelusa

Por lo general, las partes de auto que aún funcionan como los motores, radiadores, llantas y paneles se extraen de los vehículos para usarse en otros autos. Después, las partes muertas reencarnan en algo más.

"Reciclar un auto completa el ciclo de vida de ese producto al convertirlo en algo completamente diferente", dijo Jennifer Berry, directora de relaciones públicas y estratégicas para Earth911.

Según Earth911, las llantas son convertidas en asfalto y salpicaderas o son convertidas en combustible. Los parabrisas se vuelven tarros para cerveza o copas para vino, así como lámparas y repisas. Los filtros de aceite usados se vuelven latas, los refrigeradores son convertidos en vigas estructurales y se limpian y se vuelven nuevos filtros para aceite. Los tapetes y los forros de los camiones son reconstruidos como versiones nuevas de ellos mismos.

"El auto es el componente más reciclable del mundo", dijo Sandy Blalock, ex presidente de la Asociación de Recicladores de Automóviles (ARA, por sus siglas en inglés), con base en Manassas, Virginia. "Casi el 100% del auto es reciclable, excepto la pelusa; esa se va al basurero".

Blalock se refiere al relleno que se usa para los asientos de los autos, el cual presenta un gran reto para los recicladores, ya que algunos países, como Japón, ya no lo admiten en los basureros.

Incluso los líquidos pueden ser reutilizados, según ARA. Los líquidos de la transmisión de los frenos, el anticongelante, la gasolina, el diesel y el Freón del aire acondicionado son tomados para utilizarse en otros autos.

"Mueven y voltean el auto para asegurarse de estar sacando la mayor cantidad de líquido posible", dijo Michael Wilson, vicepresidente ejecutivo de la ARA.

Sacar el resto

Wilson dice que los plásticos también se extraen de los vehículos para su reciclaje; el metal que queda, que es por mucho el componente más grande en cuanto a volumen, se derrite y convierte en todo tipo de productos, y podría terminar siendo parte de un auto nuevo en tan sólo un mes.

"Una vez que ya fue desmantelado, nos quedamos con el esqueleto del auto, el casco, y lo procesamos en materiales por grado de valor", dijo Bruce Savage, vicepresidente de comunicaciones par el Instituto de Industrias de Reciclaje de Pedacería (ISRI, por sus siglas en inglés), una empresa en Washington que trabaja con procesadores de chatarra y corredores.

"Enviamos el auto a una cortadora que lo pulveriza en piezas de metal del tamaño de una palma de la mano", dijo Savage. "Después las vendemos a los manufactureros, quienes las usan como acciones de materia prima. Gran parte de este material se exporta, sobre todo a China, para construir edificios y otras infraestructuras".

China es el mayor consumidor de chatarra estadounidense; importó materiales por un valor de 7,400 millones de dólares en 2008, según el ISRI. Le sigue Canadá, quien importó 4,000 millones de dólares. Cada año se exporta más de una cuarta parte de los 86,000 millones de dólares que se producen en chatarra en Estados Unidos.

Dinero por chatarra

Como la mayoría de las industrias, el negocio de la chatarra ha sido un éxito este año gracias a la recesión en la economía, dijo Savage. Agregó que los autos que cedieron ante el programa de Dinero por Chatarra (un total de 690,000 autos, según el Departamento de Transporte) podrían crear una superabundancia que baje los precios de la chatarra.

"Aún no sabemos si esto puede pasar, porque varios de estos vehículos siguen con los concesionarios", dijo Savage.

Wirlon, de la ARA, tiene sus dudas sobre los beneficios económicos y ambientales para Cash for Clunkers. La política requiere la destrucción del motor con una solución de silicato de sodio, también llamado vidrio líquido.

Pero los motores que aún funcionan son en realidad la parte más valiosa de un auto chatarra, según Wilson, así que el hecho de que los motores chatarra deban morir es un golpe financiero para los recicladores de autos.

Incluso podría retar los objetivos ambientales del programa, dijo.

"Para producir un motor se requiere más energía que cualquier otra parte", dijo Wilson. "Creemos que (el programa) tendrá un beneficio ambiental mínimo, si es que lo tiene".


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