Famosos 'amoríos' de otros funcionarios


Personajes políticos que han entrelazado sus romances con su vida pública; ellos también que han sido descubiertos o lo han confesado.

1. Bill Clinton y Mónica Lewinsky


— Una corta relación sexual entre el presidente Clinton y una becaria de 22 años de la Casa Blanca, Mónica Lewinsky, no sólo causó conmoción y controversia en la sociedad estadounidense, sino en el mundo.

El vestido azul no se olvida, tampoco las pastillas de menta, o los habanos.

El amorío y su negación por parte del mandatario llevó la situación a un juicio político de destitución presidencial en 1998.

La frase que sigue causando sonrisas discretas: “Defina relación sexual”, lo que preguntó Clinton cuando intenaba establecer que el sexo oral no es sexo.  


2. Francoise Mitterand y Anne Pingeot


— El ex presidente francés mantuvo en secreto a su amante y una hija de ambos durante 20 años. No fue sino hasta 1994 que una revista gala, Paris Match, reveló el secreto de Estado, que llamó la atención de los franceses aunque no inmutó a la primera dama Danielle, quien siempre supo de la existencia de Mazarine, la hija que tuvo su esposo con su concubina Anne.

Los últimos años de su vida, Mitterand los pasó con su ‘familia secreta’ y el día de su funeral estuvieron presentes tanto sus familiares los legítimos como los ilegítimos. 


3. John Major y Edwina Currie


— El ex primer ministro inglés tuvo en la década de los 80 un amorío que duró cuatro años con la ministra conservadora Edwina Currie.

Major admitió su relación al público y la calificó como el evento más vergonzoso de su vida, aunque dijo también que su esposa Norma sabía de su romance con la ministra.

Edwina Currie escribió sobre el amorío en sus diarios que después se publicaron en el diario The Times.

Después de que cortaron la relación, ambos trabajaron para el gobierno y siguieron siendo amigos. No obstante, la reputación de Major resultó dañada y él fue calificado como un hipócrita.


4. David Blunkett y Kimberly Portier


— David Blunkett empezaba una interesante carrera política. Dio el brinco de Ministro de Educación en Inglaterra a Ministro de Gobernación, en este momento fue cuando estableció un amorío con Kimberly Portier, una editora estadounidense con quien estuvo durante dos años hasta que ella decidió regresar con su esposo legítimo.

Este amorío no fue un grave problema,  inclusive el primer ministro Tony Blair permitió que Blunkett mantuviera su puesto mientras peleaba por la custodia de su hijo nonato de su amante, quien lo había dejada para regresar con su esposo.

Fue durante el juicio por la paternidad que un segundo escándalo salió a la luz: Blunkett abusó de su poder para que la nana filipina de su ex amante obtuviera más rápido su visa. Esto sí lo llevó a una renuncia de su puesto político.