2008, el año de las 'reformas tabú'
Algunos las consideran minirrefomas, pero senadores clave para su aprobación subrayan su importancia

La meta del senador Gustavo Madero es llegar a un país de leyes e instituciones. (ESPECIAL)
Las reformas que se hicieron, se dice, no fueron suficientes pero también se han roto tabúes y sí se observan avances importantes. Por un lado, ¿qué tanto seguirán las reformas que vienen, como la laboral, siendo insuficientes? Y Por otro lado, sobre esos tabúes que se han roto, ¿han allanado el camino para otras cosas, como la reelección?
¿Sabes cuántos países en el mundo no tienen reelección legislativa? Dos, Costa Rica y nosotros, y Costa Rica porque es unicameral y otras razones.
La tentación de fijarse más en lo que faltó por aprobarse que en lo logrado creo que es un error. En todas las reformas, la fiscal, la de pensiones, la electoral, la energética y sustantivamente hay mucha materia y son logros muy, muy importantes.
¿Qué se puede avanzar todavía más? Son procesos continuos y sostenidos pero no te puedes tragar una vaca en una sentada. Como dijo Jack el Destripador, hay que ir por partes. Puedes tener una sensación de fracaso o de triunfo con la misma reforma dependiendo el enfoque en el que quieras insistir. Yo quiero insistir en la parte positiva porque es muy valiosa. Nada más contrástalo con que llevábamos 10 años sin que se tocara una coma.
El otro producto obtenido en estas reformas, y que la gente lo percibe bien cuando recuerda la foto del primero de diciembre en la toma de protesta de Felipe Calderón. Había la pretensión explícita de impedirle tomar protesta. Esto nunca se le quiso llamar por su nombre, pero era la intensión de un golpe de estado legislativo de impedir que se consumara un proceso para impedir la toma de protesta y el inicio de una nueva administración. Y si tomas esa foto y te vas a la última reforma que aprobamos con el consenso del PRI, del Verde, del PRD y del PAN, el 90% de las fuerzas políticas. O las tres leyes de ingresos y presupuestos de egresos que se van a aprobar mañana yo creo que los tres por unanimidad. Si te fijas el contraste de lo logrado es un salto cuántico, es haber resuelto de manera muy afortunada un tema de enfrentamiento, de polarización y encono e irlo encausando por la vía de la política de la negociación y el diálogo hasta llegar a la mesa y construir acuerdos. Este es otro logro.
Otro tercero que me encanta presumirlo se llama ‘le ganamos a los atenquistas’. Aquí el sexenio pasado hubo un síndrome que causó mucho daño. Un pequeño grupo de macheteros pudieran impedir la realización de un proyecto de interés nacional. Creo que en la reforma a PEMEX se venció el síndrome de Atenco, que no un pequeño grupo imponga condiciones, secuestre a un poder para que avance y actúe con sus atribuciones constitucionales e institucionales. Esto para mí es algo que me llena de satisfacción y orgullo porque yo aspiro a un país de leyes e instituciones que no esté sujeto a que las tomas de tribuna te dobleguen o que las presiones en Avenida Reforma, en las calles, se impongan y dejen más que la ley, la razón y las instituciones. Y tú, pequeña minoría de minorías, te sientas en tu año de la verdad única y por encima de los tribunales y las instituciones. Este es el síndrome que con esto (la Reforma de Pemex) estamos exorcizando del imaginario nacional.
Son tres grandes logros. Lo que pasa es que somos un poco masoquistas y no nos gusta reconocer los avances y nos fijamos en el vaso medio vacío en vez de los cambios que se han venido logrando y de muchos factores, no una persona. No es una medallita, es un entendimiento y un alineamiento de que están empezando a ganar los moderados, las propuestas y la misma sociedad que está exigiendo más, informándose más, presionando y votando para que esto se ve de esta manera.
Estos logros, ¿permiten pensar en la aprobación de otras reformas con el mismo consenso y sin la idea de que no son suficientes, con un Congreso que permite la unión sin tomar las tribunas?
Claro que sí. Cada vez más vas a poder ir construyendo mayores condiciones de negociación y de consenso y más profundas y más ambiciosas las reformas y más numerosas. Con una pequeña exepción, se viene un periodo electoral que sí interrumpe, desgraciadamente, el ritmo y el ánimo de las negociaciones, de los acercamientos y consensos. Porque es un periodo en el que los partidos voltean a la ciudadanía y tratan de diferenciarse, de atacar a sus oponentes y esto genera una rispidez que es difícil que se mantenga en el Congreso el ambiente de colaboración.
¿Es importante pensar en la posibilidad de la reelección para que haya una memoria y una continuidad legislativa?
De eso no tienes que convencerme a mí. El PAN lo ha propuesto en su plataforma legislativa desde hace varias legislaturas y es plataforma del grupo parlamentario del PAN añeja. Lo que no ha habido es un partido que se sume con el PAN para que esto se pueda aprobar. Y yo nada más traigo a la memoria finales de la Legislatura 59 en el Senado de la República había un dictamen con las firmas para la reelección legislativa y el PRI retiró todas las firmas y dejó una sola, la de (Genaro) Borrego Estrada. Y las demás las retiró, y no hubo costo social para nadie, esto es muy paradójico. El tema de la reelección legislativa es urgentísimo, cambiaría mucho la dinámica legislativa. Sin embargo no está en la agenda de la opinión pública, para la gente no es importante, para la gente ni siquiera es bueno que hubiera reelección legislativa. Ahí es donde se cuestiona uno, y es que estamos tan quemados los legisladores que el razonamiento es muy sencillo: ‘Si son tan malos, ¿para qué los quiero reelegir?’ Es muy elemental pero igual de contundente.
El PRI retira las firmas y nadie le reclama al PRI por algo que le va a costar al país más de 10 años de rezago en esta materia. Porque suponiendo que se abrieran las nubes y nos hablaran y se convencieran todos mañana, esto no puede entrar en vigor hasta la siguiente legislatura que es en cuatro años. Los legisladores que se reeligirían por primera vez lo harían en 10 años y eso es lo que le costó al país ese rezago de no haberse aprobado a finales de la 59 esta iniciativa.
El PAN también reduce el número de diputados y senadores. Cien diputados menos y 32 senadores menos para tener un congreso más adecuado en tamaño y de mejor representatividad. Pero bueno, en eso insistiremos, no está fácil porque el tema obedece a otro tipo de incentivos y el PAN va a seguir insistiendo hasta que se apruebe la reelección legislativa y la reducción del número de diputados y senadores.
¿Cuál es la agenda de la nueva Cámara y los desafíos que están en puerta? Y, ¿cuál es el pronóstico que hacen de la conformación que tendrá la nueva Cámara después de las elecciones?
Hay una agenda inmediata que es la de seguridad y justicia, esa tenemos que sacarla. Siento que tenemos la presión social positiva para sacar esta reforma, está tan crítica la situación en seguridad y justicia que es imposible que no dictaminemos sobre esta materia y las iniciativas del Presidente. Además de que fue un compromiso que establecimos en el Pacto de la Ciudad por la Seguridad y la Justicia.
No es un tema menor, implica una revisión a fondo de la coordinación, de los alcances y de las funciones. De incluso temas tan importantes como la extinción de dominio, la ley de narco-menudeo, la miscelánea penal. Son temas muy importantes que estoy seguro ayudarán a los ejecutivos -al federal, a los estatales y municipales- a tener mayor eficiencia en el combate contra la delincuencia organizada.
Ese para mi gusto es el tema de aquí al 15 de diciembre. Con este tema se ponen a reflexionar otra serie de temas, como la manera de organizar la reforma de Estado que es un tema inconcluso. Como nación estamos en una democracia imberbe. Es una democracia imberbe la nuestra. Todavía nos tenemos que replantear mucho el diseño institucional de nuestra gobernabilidad, cuál es la mejor forma para construir los acuerdos, los consensos y la gobernabilidad. Revisar el equilibrio entre el poder Legislativo y el Ejecutivo. Normalmente lo que se dan campanazos, después de un régimen presidencialista autoritaritario se trata de avanzar quitándole todos los poderes al presidente y creando un sinnúmero de organismos autónomos constitucionalmente y dándole mucho más poder al poder Legislativo. No quiero ser crítico en esta cuestión, pero nos hace falta avanzar y darle más poder al poder Legislativo, pero también tenemos que ser más exigentes, pues tiene que ser más transparente y rendir más cuentas y dar más resultados. Así como nos ponemos de machitos con el Ejecutivo así hay que ponerse de machitos con le Legislativo.
¿Es este el desafío de la nueva Cámara?
Sí este es el desafío.
Hay una matriz que hago mental. Yo creo que hemos avanzado más en el poder Ejecutivo, un poco menos en el Legislativo y menos en el poder Judicial. Y en el mismo orden, creo que hemos avanzado más en el nivel federal, menos en el estatal y mucho menos en el municipal. Entonces, el desafío es lograr que lo que hemos avanzado aquí (poder Ejecutivo a nivel Federal) como una réplica deberíamos de ir avanzando en niveles de transparencia, de rendición de cuentas, en los otros dos poderes y dos niveles. Es muy fácil decirlo pero muy complicado instrumentarlo.
Una de las salidas en falso que parecen muy prometedoras es tratar de hacer tantos organismos constitucionalmente autónomos. ¿Por qué sacarlos de esta lógica y creer que con eso se soluciona el problema?
Aquí tenemos como organismo constitucionalmente autónomo al IFE, que nos salió muy bien y qué chulada. Tengo al Banco de México, que es anterior y qué chulada. De ahí tengo la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Pero ahora hasta el INEGI, esto ya es un exceso de desconfianza en las instituciones y mandarlos a una estratosfera u órbita en la estratosfera y que no está sujeto a ninguno de estos tres órdenes de gobierno.
Y con esto se quiere utilizar esta receta de manera un poco indiscriminada. Ya está esta idea de que la PGR sea constitucionalmente autónoma. Que si la Comisión Nacional Bancaria y de Valores también.
Siempre que apruebas una de estas le quitas al Ejecutivo capacidad de operación y mandas al organismo a otra órbita. Yo creo que más bien lo que nos hace mucha más falta es trabajar en el poder Legislativo y Judicial. Eso es parte de los retos que veo hacia delante y que tenemos que empezar a plantear.
¿Qué va a pasar después de las elecciones de 2009? ¿Cómo cambia la Cámara y quizá su agenda?No va a pasar gran cosa, no van a cambiar sustantivamente los porcentajes. Como pintan las cosas, cae un poco el PRD, sube un poco el PRI y el PAN se conserva. Pero el tema no está ahí, va a seguir habiendo el mismo porcentaje. La Cámara de Legisladores somos un órgano legislativo bicameral, ergo, va a seguir prácticamente los mismos esquemas más menos pequeños porcentajes marginales en la necesidad de generar consensos y mayorías con el PRI y el PAN. El PAN va a tener que seguir construyendo con el PRI o el PRD los consensos para sacar las reformas que sigan después del 5 de julio de 2009. Eso no me espanta, es un tema normal y ordinario. Ojalá y el PAN pueda fortalecer su mayoría porque si algo ganó Obama, no sólo fue la presidencia de la república sino la mayoría en ambas Cámaras y es algo que el PAN nunca le ha tocado la suerte. Desde el 2000, 2003, y 2006 y 2009, el PAN no estará contando con la mayoría en dos Cámaras para poder realmente traducir sus propuestas de gobierno en reformas a plenitud.
Es un poco el tema del principio. Mucho de lo que tenemos que atemperar de las iniciativas y las reformas es por la necesidad de consenso y de negociaciones con otros grupos parlamentarios. Dicen que un batallón avanza, y si quieres que sea batallón, al ritmo del soldado más lento. Y así está nuestro Congreso, está avanzando para mantener este consenso, a este ritmo, al ritmo de las propuestas de los grupos parlamentarios que tienen la capacidad de ser aprobados. No las ideales, pero las posibles. Y por eso mucha gente se desespera y dice, que por qué tan lento, ese es el Congreso que elijimos los mexicanos y así está la conformación de las Cámaras.
Hasta que esto no cambie tendremos que avanzar de esta manera, haciendo muchas sesiones, concesiones y negociaciones para que se puedan ir logrando estos avances importantes, aunque no completos.
¿Es complejo que sean negociaciones y concesiones en el Congreso lo que detenga decisiones de interés nacional?
El país tiene, la ciudadanía en México no tenemos una visión condensada, general. Lo que más nos falta en México es la construcción de políticas de estado y esto es que ya están más allá de partidos, más allá de gobiernos y de sexenios. La reforma en seguridad necesita ser una reforma de estado. Que tenga esa visión y esa trascendencia.
Es muy difícil sacar reformas de Estado cuando hay una falta de visiones comunes entre los ciudadanos y hay tantas divisiones de entendimiento de la situación del país y los problemas y las soluciones del país. Esto nos va a tomar tiempo y es de cultura ciudadana, de conciencia y educación y participación y esa diferencia la veo en México a comparación con otros países donde hay más homogeneidad, las diferencias no son tan radicales, tan dispersas y divergentes. En Estados Unidos que gane un partido o el otro las diferencias son de margen, hay más énfasis en ciertos temas que en otros, pero el modelo, la visión o las instituciones básicamente son ratificadas y tienen un respaldo y consenso por todos los partidos. Eso es lo que siento que nos falta en México trabajar.
Finalmente, ¿la crisis económica global y en México cambia la agenda legislativa?
Esta es una mega crisis, una mega crisis. Todavía no alcanzamos a dimensionar la profundidad y duración pero se anticipa que va a ser extensa y profunda en Estados Unidos, que es el país que provoca esto. Pero esto es como una bomba que explota y tiene réplicas como un temblor que tiene sus repercusiones. Nosotros lo que vamos a sufrir son las consecuencias de esta crisis de EU y más que otros países de América Latina porque estamos más dependientes de EU. El 80% de nuestras exportaciones e importaciones provienen de EU. Los turistas que vienen a nuestro país, la gran mayoría viene de EU. La inversión extranjera directa la gran mayoría viene de EU, las remesas vienen de EU en su mayoría. Entonces nos va a afectar por el lado de la economía real no por el lado de la banda de transmisión de las instituciones financieras. No está ahí.
Nuestro sistema financiero no tiene una correa de transmisión de la crisis directa, pasó por el lado de la caída de la demanda, de la inversión y de la caída del empleo. Dicho esto, yo aprovecho mucho para resaltar que es la primera crisis que tenemos en la historia moderna de nuestro país en donde tenemos un gasto público expansivo, no de contracción o recesivo. Esto es posible, tener estas políticas contracíclicas, - que cuando se está cayendo la demanda el gobierno le mete liquidez, gasto e inversión- es posible porque por primera vez estamos cosechando los resultados de la reforma fiscal, de la reforma de pensiones, de la responsabilidad en las finanzas públicas y la reforma en la ley de presupuesto y responsabilidad hacendaria en el equilibrio fiscal. Esto ha permitido contar, por un lado con las reservas internacionales históricamente más altas en el Banco de México, que son mayores que toda la deuda externa, pero también y esto a veces la gente no lo registra, la posibilidad de utilizar fondos de contingencia que hemos podido construir a partir de los altos precios del petróleo en los años recientes que se han llenado bolsitas de reservas de fondos para las vacas flacas que son estos fondos de estabilización que valen 6,000 millones de dólares, por lo menos.
Esto está permitiendo que una mega crisis en nuestro país con un alto impacto comercial e inversionista, etcétera, podamos medio atenuar. Aún así lo que se espera es un impacto, desgraciadamente, importante en la disminución del crecimiento, de la inversión y del ritmo de crecimiento de la economía formal.
¿Esto va a tener un impacto en las elecciones para ustedes?
Sí, porque mucha gente vota con el bolsillo. Y eso es normal. Pero lo que quiero decir es que esto lo debemos utilizar como un acicate para impulsar y seguir impulsando mayores reformas, como la laboral, la educativa y las reformas en materia de competitividad. Impulsar todas las que lleven a disminuir los costos de transacción, de infraestructura, de telecomunicaciones, de los servicios en los cuales México sigue siendo poco competitivo con el respecto a otras economías.
Quisiera utilizarlo como una manera de hacer conciencia y precipitar mayores reformas que nos ayuden a avanzar. No es fácil, pero es bueno. Es como el yudo, la fuerza contraria hay que utilizarla para algo positivo y regresar el golpe.
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