Mini Cooper S, un súper juguete

El mercado de los compactos deportivos ha experimentado la llegada de interesantes productos; debido

Publicado: Miércoles, 31 de diciembre de 1969 a las
Más divertido, imposible 1 - 7
El Mini Cooper estrena un motor de 1.6 litros que BMW desarrolló conjuntamente con el grupo PSA Peugeot Citroën. En el caso de la versión S, recurre a un turbocargador, dejando de lado el supercargador que montaba la generación anterior. El cambio tiene su razón de ser, los turbocargadores funcionan mejor en motores de baja cilindrada como éste, ya que al llenarse por medio de los gases de escape, no roban potencia al motor a través de la banda conectada al motor que sí requieren los supercargadores para funcionar.   

Pero la verdadera ventaja para el consumidor de que ahora la mecánica sea turbocargada es que se obtiene una curva de par más plana, entrega de más potencia y durante más tiempo, mientras que el consumo también ha disminuido considerablemente.

El propulsor entrega 175 hp y la realidad es que al volante se sienten bastantes más, el Cooper S es muy rápido, ágil y divertido, la transmisión manual de seis velocidades es corta, por lo que en muy pocos metros se pueden alcanzar velocidades de infarto, la sexta velocidad queda como de sobremarcha.

Pese a que la generación anterior del Mini era un vehículo de excelente manejo, BMW se las arregló para mejorar mucho ese aspecto en esta nueva generación, aún cuando es de un comportamiento explosivo y alegre, el Cooper S es muy controlable y noble, no hay sobresaltos ni sorpresas, pareciera que rueda sobre rieles, a donde apunta el volante va el auto con mucha precisión. Se ha vuelto menos brioso, es ahora más predecible y brinda mayor comodidad, sin olvidar que la versión S tiene un ajuste de suspensión duro para ofrecer mejor desempeño deportivo.

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