Hay de plagas a plagas
Suelo ir por las mañanas al Bosque de Chapultepec. Poco antes de llegar, tengo que cruzar uno de los puntos más deplorables de la ciudad. Me refiero al paso a desnivel de Circuito Interior y Juan Escutia. Bajo su techo hay mucho de lo que más odiamos en la Ciudad de México (y de lo que más tenemos): microbuses chatarra, tambos de basura desbordados, todo tipo de olores fétidos, ratas y cucarachas a granel que ni siquiera se inmutan a mi paso.
Todo esto viene al cuento porque, según leí en El Universal, no existe en el DF ningún plan para el combate de las plagas. De hecho, yo creo que en ninguna ciudad del país. El dato que aporta el citado periódico es que, de las 750 viviendas encuestadas, al menos 22% sufren una plaga en el interior, y más de 50% expresó que las ratas son el mayor problema. A este paso parece que la cinta ¿futurista? que están preparando la productora Yvette Gurza y el director Francisco Laresgoiti puede ser una realidad anticipada a lo que ellos mismo pronostican.
La película, titulada 2033, prevé una Ciudad de México gobernada por una junta militar, con una temperatura ambiente de 40 grados centígrados y con edificios del doble de tamaño de la Torre Pemex (habrá que ver como la libró Ebrard para poder construir la Torre Bicentenario), y claro: invadida por cucarachas gigantes … Lo último, ya es una realidad ¿cuánto del resto se cumplirá? Hagan sus apuestas.
Y ya que hablamos de plagas, hay que decir que en el primer mundo hasta bonitas son. Esto si atendemos la afirmación de Roger Simone, portavoz del Departamento de Pesca y Océanos de Canadá, quién dijo que la cruel matanza de focas que perpetra este gobierno año con año y que recientemente comenzó en el 2008, tiene como fin controlar el número de estos animales. ¿Deberíamos pedirle ayuda a Simone para controlar a las ratas? O bien, puede haber soluciones alternativas. Aquí va una: Señores diseñadores de moda ¿podrían por favor lanzar un modelo de abrigo color gris roedor para el próximo invierno? Tenemos pieles en oferta hasta agotar existencias. Vean, si pueden resistirlo, el siguiente video.
Antes de irme de fin de semana quiero dar mi más sentido pésame para todos los fumadores que ya no podrán hacerlo en lugares cerrados. Lo digo sin ningún ánimo irónico. Fui fumador y conozco el gran placer que significa fumar en una extendida y cálida sobremesa, pero también sé que no compensa: según el Dr. Julio Regalado, jefe del Departamento de Investigación del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), el 20% de los casos de cáncer de pulmón que llegan a ese hospital se presenta en individuos que nunca fumaron, y su enfermedad se explica por su exposición pasiva al tabaco.
Regalado esgrime un sólido argumento con respecto a si la nueva ley antitabaco atenta contra la libertad de los fumadores. Para él, no se trata de coartar la libertad de un grupo (una minoría, en realidad, que representa el 24% de la población) sino de proteger la salud de la mayoría (76% de no fumadores). “Yo te aseguro que nadie se metería en una alberca donde se designara un área para los que se orinan. Entonces que no me vengan con que sí podemos convivir fumadores con no fumadores en los mismos espacios”, me dice. ¿Y ustedes qué opinan?
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