¿Cómo pude ser tan idiota? Segunda parte
Quien sea inversionista se habrá hecho esa pregunta: “¿cómo pude ser tan idiota?”, según dice el autor del libro Your Money and Your Brain (Jason Zweig) y vaya que hay ocasiones para hacerlo. Cuando empecé este blog, propuse destinar 2,000 pesos mensuales a un fondo, para dentro de dos años irme con mi esposa a Singapur.
La propuesta fue invertir en ST&ERD, un fondo que destina dinero a la Bolsa Mexicana de Valores. Y cometí, en muy poco tiempo, los clásicos errores de un inversionista novato:
1. No diversificar. Al poner todo el dinero en el mismo fondo, me expuse a las ganancias que pudiera obtener quien lo administra, alguien que por cierto es reconocido como uno de los mejores manejadores de fondos de México, si no es que el mejor. Pero las reglas del fondo son muy claras: debe invertir en acciones de empresas mexicanas con la intención de ganar más que el promedio de la Bolsa. siguió las reglas, pero en una época en que sólo se dieron pérdidas. Del 15 de diciembre al 23 de enero, este fondo perdió 10%. O sea que si yo puse 2,000 pesos, ahora tengo 1,800 pesos, en caso de sacar el dinero porque me dio miedo.
2. Revisar a cada rato el rendimiento. Es parte de las reglas de este juego, ver cómo le va el dinero cada mes, pero normalmente lo que uno debe hacer es esperar.
3. Asustarme. Momento, todavía no saco el dinero. Ahí lo voy a dejar y ya veremos cómo le va en 2 años. En sentido estricto, no he perdido.
Pero ahora lo que sigue es rebalancear mi portafolio. Al principio del juego, Miguel Cortés, de Skandia, me hizo el favor de recomendarme algún fondo de renta fija. Si tan sólo le hubiera hecho caso... Tampoco es para romperse las vestiduras ni de ver lo que habría ganado si hubiera... Me decía mi loquero que el “hubiera” es el pasado pluscuamperfecto del verbo la regué (él lo decía más feo). Todavía estoy a tiempo de corregir. Los siguientes 2,000 pesos van a otro fondo, el GBMF3, serie BF de mediano-largo plazo. Y, como quedamos, ya veremos dentro de un mes.
De lo que sí estoy seguro es de que en caso de que no consiga lo que cuestan 5 noches de hotel más un viaje a Singapur, no iría. Esa es la maravilla de esta meta, que puedo vivir sin ella. El problema es cuando el ahorro se hace con una meta inaplazable en mente. Ahí sí, no se vale entrar en riesgos con la esperanza de obtener buenos rendimientos.
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