Huyan de los restaurantes que estuvieron de moda
A pesar de lo que dicen muchas publicaciones, Nueva York todavía parece la capital culinaria del planeta. Ahí comer en el restaurante de moda, mientras más exótico mejor, es un deporte más socorrido que ir a las rebajas de Banana Republic.
No hace mucho, el Rosa Mexicano era el sitio del que todos hablaban, por su rico guacamole, tortillas recién hechas y el diseño de David Rockwell –el mismo del primer W neoyorquino-. Según me cuenta mi amiga Laura (hay que ver su blog en http://www.miblogestublog.com), la inauguración del Rosa Mexicano en Union Square fue sintomática de la transformación de Estados Unidos por la influencia hispana: un local, con meseras en patines, especializado en hamburguesas y leches malteadas, casi de la noche a la mañana se transformó en un local mexicano, de auténtica comida mexicana, no quesadillas o nachos.
El caso es que por fin conocí el Rosa Mexicano, frente al Lincoln Center. Y me decepcionó que la comida no fuera tan espectacular como el Topolobampo de Chicago. Alguien nos contó que ya no es del dueño original y que el chef anterior está en una nueva aventura abriendo restaurantes con Carlos Santana. Habrá que confirmarlo. Pero en tanto, algunas reflexiones sobre comer en estos lugares tan elegantes.
1. Cuál es el beneficio de salir. Cuando uno va a un restaurante no sólo paga por la comida, también paga una parte de la renta. Como nunca de los nunca tendré una casa con ventanas hacia Lincoln Center, con una decoración espectacular, a la mejor es bueno pagar ese día una fracción de la renta. La pregunta es cuánta.
2. Hay otro lugar de moda con comida mexicana. Se llama Toloache. No hay dogmas en gustos, pero creo que los sabores eran más delicados que los del Rosa. Tiene otra ventaja: está de moda. Ir a los lugares de moda me permite encontrarme con la gente de moda. Y estar en el mundo. Aquí la pregunta es ¿cuánto quiero pagar por pertenecer? Es difícil comprar un lugar en algún círculo social, como lo representa aquel capítulo de los Simpson en el que Marge tiene que adaptar un vestido Chanel. Si es demasiado caro, entonces no vale la pena pagar porque los demás se darán cuenta de que uno... sencillamente no pertenece.
3. Sin necesidad de hacer reservaciones meses antes, sin pagar la renta de la avenida 8, el Nueva York típico se encuentra en una cerveza y una pizza. Gran lección. No hay que esforzarse tanto para comerse una ciudad.
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