No llores por él
¿Quién lo iba a decir? Antes para extrañar aquellos bellos tiempos, recordábamos lo que pasó hace cinco, 10, 20 años. Pero esta semana habrá muchos que extrañen el lunes 6 de octubre.
Aquel lunes sólo se esperaba que la Cámara de Representantes aprobara el plan de rescate de Bush, con lo que se supone que dejaría de caer la Bolsa y, tal vez, empezaría la estabilización del sistema financiero. Este viernes, los portales de internet y los canales de TV especializados están contando los cadáveres de la semana, que creo que es la de la mayor caída de la historia de Wall Street. Por cierto, si los reporteros de finanzas tuvieran que buscar otra cosa, serían contratados de inmediato como cronistas de béisbol, por su amor a las estadísticas.
El caso es que esta semana los morbosos que están calculando la fortuna de Slim la han visto caer y caer. Un solo ejemplo. El lunes compró acciones de Saks Fifth Avenue, que para el viernes ya valían 35% menos. Y ¿a quién se le ocurre ahora comprar acciones de una empresa que vende zapatos de Manolo Blahnik (a 700 dólares el par)? ¿Cuánta gente cree que destinará su aguinaldo a comprarlo?
Slim compra, y eso que dice que ésta es la mayor crisis que le ha tocado vivir. Pero ¿cómo se le ocurre hacer eso?
Tengo algunas explicaciones.
1. No está destinando toda su fortuna. Sabe que puede buscar oportunidades en el mercado, porque tiene una parte de su dinero protegida en inversiones mucho más conservadoras. De seguro no está poniendo en la Bolsa el dinero de la colegiatura de sus nietos.
2. No está viendo lo mismo que todos. Mientras todos nos fijamos en las ocurrencias de un tesorero de Comercial Mexicana (que puso a la respetada cadena de supermercados en la quiebra), él está analizando cuáles empresas pueden tener fortalezas en el futuro. Todavía no entiendo la fortaleza de Saks, que a mí me parece una tienda aburrida, aquí y en Nueva York, pero yo no soy analista del mercado minorista.
3. No está comprando por lo que lee en los periódicos. Así que no traten esto en casa. Hagan su propia tarea.
4. Sus inversiones las está haciendo poco a poco. Sí, le apuesta a Saks, pero no compró todas las acciones el lunes. Compró ese día, y luego el miércoles y luego el jueves, cada vez a un precio menor. Si tú quieres comprar un fondo de inversión, podrías copiarle esta manera de entrar gradualmente. Así el precio promedio que pagas es menor.
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