Irak, tan lejos y tan cerca ...
Ya, ya sé que este blog está básicamente centrado en la Responsabilidad Social Empresarial… pero hoy quisiera hacer un pequeño alto y hablar simplemente de “responsabilidad”, de lo que en una sociedad nos atañe a mí y a ti, a éste y aquél, porque –sonará a utopía simplista- pero sí creo que todos podríamos depositar pequeños granos para que este mundo sea un mejor sitio para vivir.
En el post anterior, hablé de las listas de Forbes y un dato curioso, es que la publicación de negocios por excelencia, reconocía que 2006 ha sido uno de los mejores años para la economía:
"Este ha sido el año más rico en toda la historia de la humanidad. A pesar de las guerras y los conflictos, en cinco años la riqueza mundial ha crecido como nunca", dijo Steve Forbes al presentar la lista anual de las personas más ricas del mundo.
“A pesar de las guerras y los conflictos”… vale. Parece que por el lado económico “vamos bien; pero creo (se) que las numeralias económicas no son lo único que produce el mundo.
Por eso, justamente hoy, quisiera que por un momento recordáramos cómo nos sentíamos hace 4 años, cuando aún Irak no se había vuelto “costumbre noticiosa”.
El sábado anterior, El País publicaba una entrevista con el filósofo francés Alain Badiou, era una entrevista sobre otros temas, pero me llamó la atención una frase del pensador galo, a propósito del “aniversario” de guerra, que hoy “celebramos”.
“Llevar la figura de las víctimas a un primer plano (dice Badiou) es una manera de reemplazar la política por la moral (…) y no se puede sustituir la voluntad política por la piedad”.
Completamente de acuerdo, pero también corremos el peligro de olvidar que “las víctimas”, son seres humanos y no sólo un número más.
Sabemos por ejemplo que EU ya “superó” los 3 mil muertos en esa “invasión”, pero ojo, porque el pentágono, ni siquiera se toma la molestia de “contabilizar” a los muertos irakíes, y de los heridos... ¡ya ni hablemos!
Sin embargo, estudios independientes, como los que han realizado la ONU, el Oxford Research Group, o “The worldwide update of reported civilian deaths in the Iraq war and occupation”, aseveran que desde 2003, han muerto entre 59,326 y 65,150 civiles (los que han podido documentarse) a los que habría que sumar 6,500 agentes de las llamadas “fuerzas de seguridad”, a la postre, uno de los ‘negocios’ más prósperos en ciudades como Bagdad, que sufre hoy en día una media de nada más y nada menos que 1,047 atentados POR SEMANA!!
De acuerdo, uno podría pensar “¿Y a mí qué? Tengo cosas más urgentes con qué lidiar” o bien, podemos opinar , “pensar y sentir que todo eso está muy mal” pero que finalmente Irak queda lejos, lejos y que la vida debe continuar… porque “no podemos hacer nada para detenerlo”.
El pasado fin de semana, muchas ciudades del mundo realizaron actividades de repudio y sin embargo, no creo recordar que México tuviera una de estas movilizaciones multitudinarias, a pesar de que (como vecino de EU) puede que estemos siendo más afectados de lo que queremos creer.
Sin ir más lejos, el 12 de marzo, para ser exactos, dos paisanos inmigrantes se convirtieron primero en héroes nacionales (de EU, no de México, conste) y luego en ciudadanos norteamericanos (en ese orden) gracias no solamente a que fueron a luchar a Irak, sino más bien porque resultaron heridos: Ángel Regalado, de 26 años sufrió heridas en las piernas y en la cadera, mientras que Eduardo García, de apenas 21 años, estará en tratamiento permanente de diálisis.
¿Realmente Irak queda TAN lejos? Todo depende, pues parece que este mundo funciona mucho por aquel dicho americano “follow the money” … ¿Qué harías si alguien te ofreciera un salario de mil dólares POR DÍA?
Quizá tú, que afirmas que “es imposible parar la guerra con decisiones indiviudales”, acabarías aceptando (como muchos latinoamericanos ya hicieron) ser parte de los aproximadamente 100,000 mercenarios que trabajan en ese país: peruanos, chilenos, colombianos, hondureños y ecuatorianos, además de sudafricanos, irlandeses, estadounidenses, iraquíes, rusos, filipinos, turcos, nepaleses, hindúes y ucranianos, que son apenas algunas de las nacionalidades detectadas entre las filas de las 236 empresas privadas, y que cumplen "tareas de seguridad en Irak". Sí, 236 empresas, y 200 de ellas consideradas “ilegales”.
Y si Irak logra recuperarse, volver a la normalidad y “revivir de entre las cenizas”, la reconstrucción –un negocio millonario que aunque había sido “asignado” está de momento pendiente-, las ganancias para los inversores está hecho de antemano: el producto nacional bruto antes de la guerra era de 29,000 millones de dólares, mientras que los ingresos derivados del petróleo (el gran protagonista) ascienden a alrededor de 20,000 millones al año.
Y en tanto que México (que fue “vetado” para entrar a estos concursos de reconstrucción), sigue indiferente a esos acontecimientos, y en tanto que los paisanos se siguen convirtiendo en “héroes”, pagando un alto precio por su sueño americano, hay quienes, efectivamente, toman la otra actitud que mencionaba arriba, y deciden que “a pesar de los conflictos”, la vida debe continuar.
Y para muestra un botón. Como un “homenaje” a una de las guerras más absurdas (si es que alguna tiene cordura) los dejo hoy con una imagen de quienes tienen el valor de seguir adelante... aún con las heridas y el dolor.
La fotografía fue tomada por Nina Berman, inicialmente para un reportaje de People, que por alguna razón, la revista nunca publicó. Hay un interesante artículo sobre esta imagen en digital journalist.
Y para quien quiera recordar que Irak no es hoy la única guerra que vivimos, sino apenas uno de los 36 conflictos que se libran en el mundo, les recomiendo “Las 10 historias que el mundo debería conocer mejor” o el documento de la UNICEF : “La vuelta al mundo en 30 guerras”, elaborado precisamente en mayo del 2003, y en el que México, aparece entre los “conflictos latentes” que vislumbra el organismo en la región latinoamericana…
Irak (se los aseguro, a pesar de que no marchemos multitudinariamente en rechazo a la guerra) no queda tan lejos… el mundo, es (cada vez más) redondo. Y la responsabilidad (empresarial o no) para mejorarlo, creo que es -por fortuna y no por desgracia- de todos.
Xtina " )
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