Sin tigres en el monte, el mono es rey
No soy la única que le da vueltas al
asunto, y no es para menos, porque en la trama de esta telenovela están todos
(o casi todos) los ingredientes: el bueno, (EU y Mattel) el malo (China y sus
productos) y el feo (el director de la
fábrica de juguetes que terminó suicidándose)
Insisto: llámenme desconfiada, pero como
dice el dicho (que como todo buen dicho, a veces se cumple) “piensa mal y
acertarás”…. Y a veces no es tanto
pensar mal sino simplemente concatenar algunos hechos que pueden aparecer (y
parecer) aislados.
Y también es cuestión (creo) de hacerse las
preguntas “incorrectas”, para obtener, al menos, un punto de vista distinto a
lo que se nos ofrece como “la verdad” o “la realidad”… verdades hay muchas y
realidades, (ya verán a lo que me refiero) también.
En abril pasado, la OMC divulgaba a los
cuatro vientos que China superaba ya a
Estados Unidos en el volumen de exportaciones, y no sólo eso, sino que el organismo anunciaba
que de seguir así, el país asiático se encaminaba a ser el primer exportador
mundial, por encima de Alemania. “La
expansión de las mercancías de China sigue siendo excepcionalmente
vigorosa", dijo la OMC en su informe.
Y antes de este anuncio (atemorizante,
sobre todo para la primera economía del mundo), ya Estados Unidos había presentado
ante el mismo organismo, una ronda de consultas para “dirimir” las supuestas
prácticas desleales por los subsidios del gobierno de Pekín a sus productores.
(por cierto, que México se subió al
carro estadounidense [cómo no!] y decidió unirse a la queja,
bajo las faldas de “papá grande”)
Y no sé si hasta aquí me explico, en mi
desconfianza sobre el asunto de Mattel y todo lo que ello conlleva (y
conllevará, porque aunque parezca “colorín colorado”, me parece que este cuento
no ha terminado)
Pero por si así no fuera, traigo una
tercera historia a colación: hace unos días, hablando con un amigo (venido de
París, como los bebés, aunque mi amigo está un pelín más crecidito) pues el
muchacho me cuenta que Greenpeace se
ha cansado de denunciar el uso de “venenos medioambientales” por las grandes
compañías tecnológicas (14 firmas, la mayoría de ellas estadounidenses) y más
concretamente a la muy de moda Apple, la
peor situada en el ranking de la organización ambientalista, y que usa –igual que otros fabricantes- sustancias
tóxicas en la creación de hardware.
Y ojo, que esta campaña “Green my Apple”
lleva ya un año rodando, y me parece que el eco que tuvo (si es que lo tuvo) en
los medios de comunicación, no tiene ni punto de comparación con la de los
“juguetes asesinos”.
Aquí, no
se trata de solamente de plomo, (como en los juguetes chinos de Mattel)
sino también de mercurio, cadmio, berilio y algunas sustancias químicas
peligrosas como los retardantes de llama bromados y tambien el PVC, un plástico
tóxico.
Pero aquí “el veneno” no viene de China para el mundo, sino que llega
directo de EU a China, e India,
principalmente, y a otros países en desarrollo … una vez ahí, trabajadores locales -la
mayoría jóvenes y niños- trabajan (no juegan) en los vertederos, con esas
toxinas de la llamada i-waste
-o basura electrónica-
¿Y cómo llega hasta ahí la basura
electrónica? La mayoría de las veces de
manera ilegal y violando leyes internacionales, no lo aplaudo, pero diré que en
los 116 países que firmaron el Convenio
de Basilea para el control y el movimiento transfronterizo de sustancias
peligrosas, al menos les cuesta algo de trabajo e
imaginación “deshacerse” de esos desechos.
(En 2005, Gran Bretaña por ejemplo, envió ilegalmente unas 23.000
toneladas métricas de desechos electrónicos a Medio Oriente)
Ah! Pero ¿adivinen quién no firmó este convenio? Justo. Estados Unidos es no signatario, por lo que esta práctica es (para ellos) completamente legal, y es así como entre el 50 y el 80% de los residuos electrónicos recogidos en EU, acaban siendo exportados a China y la India, donde se manipulan entre 10,000 y 20,000 toneladas anuales de desechos electrónicos tóxicos… e insisto, son sobre todo niños los que ahí trabajan. (para muestra este par de fotos y videos, que les recomiendo especialmente)
Así las cosas, por eso digo
que desconfío de estos “escrúpulos repentinos” (o no tan repentinos) que nos
llegan desde Estados Unidos sobre “los pobres niños” afectados por el plomo.
Por lo pronto, agarrado
del caso Mattel, Estados Unidos “ha dado la alerta mundial", sobre el peligro
de productos chinos.
A propósito del tema, el secretario de salud de
nuestros vecinos, , Mike Leavitt, manifestó “su creciente preocupación sobre la
seguridad de los consumidores” y anunció que el gobierno de George W. Bush emitirá
en noviembre una “serie de recomendaciones” para la importación de productos, “principalmente
de origen chino”
Visto lo visto, ¿no deberíamos
más bien preguntarnos aquí, si los niños chinos (por ser chinos) les preocupan
menos!? ¿y no deberíamos (los
consumidores y sobre todo, los medios de comunicación) conocer y dar a conocer,
todos los productos que contaminan, sean de donde sean?
Hay precisamente un
proverbio chino que dice “Sin tigres en el monte, el
mono es rey”… que creo que se aplica
perfectamente a este caso.
Seré suspicaz, pero me
parece a mí que detrás de todo esto, subyace como siempre un tema netamente económico
y no precisamente de salud pública, aún si resulta plausible que en el camino,
se mejoren los estándares de calidad -nunca mejor dicho-: “aquí y en China”.
A la proxaine!! Xtina “ )
| Zona de comentarios |
Revisa los Términos y Condiciones de uso del website antes de comentar.




