La historia de un pueblo llamado “Tristeza”
No hace muchos años, en un lugar cerca de Tepic, la capital de Nayarit, en un país llamado México, había una vez una niña a la que le gustaba mucho estudiar, y que cruzaba dos veces a nado el río que se interponía entre la escuela y “La tristeza”, que así se llamaba el pueblo donde le había tocado nacer.
Cuentan los que lo vieron en un video de Televisa, que un día, esa niña le pidió a su presidente municipal, que construyera un puente. Y como siempre sucede en los cuentos de la política, dicen que aquel funcionario, acompañado de su séquito, le prometió a Magali “que cumpliría su deseo”. Eso sucedió -como ya dije- no hace mucho tiempo, apenas en Agosto de 2007.
Y así como hay cuentos de nunca acabar, también hay realidades que nos empeñamos en repetir… pero esto no fue un cuento de un reino lejano, ni la niña Magali Cortés Valdés podrá tener un final feliz.
Estamos lejos de esas historias cuyo final termina diciendo “vivió feliz para siempre” y estamos ante un diagnóstico médico que dice que Magali padece una encefalitis y que probablemente no vivirá mucho tiempo.
Las aguas de aquel río de su pueblo, que la ironía quiso que tuviera por nombre “La Tristeza”, estaban contaminadas. Nada de brujas malas y malignos encantamientos. Sólo una dosis de aguas turbias, mezcladas con negligencia.
Dos veces al día, Magali se expuso durante meses a respirar “las bacterias de la pobreza” y los personajes políticos de esta historia, desempeñaron su papel a cabalidad, es decir, con indiferencia.
Dicen los que todavía viven en “La Tristeza”, (aquel cercano poblado de Tepic, Nayarit) que el puente se construirá pronto, en 2008. Y los medios de comunicación locales escriben que:
“La obra, -proyectada desde hace cuatro años-, con un costo de 226 mil pesos, es hoy por hoy una realidad, gracias al gobierno que encabeza el ejecutivo Estatal Ney González Sánchez, quien ha dado todas las facilidades para que se ejecuten proyectos en beneficio de los nayaritas”.
Cuentan otras fuentes autorizadas, que en México unos 16.5 millones de niñas y niños menores, viven hoy en condiciones pobreza, y que aproximadamente 2.3 millones de niños no pueden asistir a la escuela, la mayoría de ellos son indígenas, sufren alguna discapacidad, son pobres o callejeros.
Magali era nadadora, pero era pobre y de ascendencia indígena. Si no muere, tendrá además una discapacidad de por vida.
¡En fin! Como dijo Joaquín Sabina: “los cuentos que yo cuento, acaban fatal”
Pero vivimos en México. Es 20 de Noviembre y la mayoría de nosotros, por fortuna, ya tuvimos nuestro ansiado puente ... celebremos pues un aniversario más de la Revolución (¿Cuál?) y celebremos también a lo grande (¿por qué no?) el Día Internacional del niño.
Olvidemos a Magali y olvidemos “La tristeza” (que a fin de cuentas, siempre ha estado -como la pobreza- olvidada)
A la proxaine: Xtina
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