Estados Unidos y las elecciones correctas
¿Recesión o desaceleración? Esta es la pregunta que invade los titulares mundiales desde hace por lo menos 3 meses… la prensa desmenuza (y exacerba) las causas, los efectos, las víctimas y los culpables.
No hace falta ser periodista para darse cuenta que en el mundo actual, donde impera “la realidad en tiempo real”, estamos casi condenados a sacrificar con demasiada frecuencia, lo importante, en aras de lo urgente.
Hace apenas una semana, el gobierno estadounidense aceptaba la pérdida de 17 mil empleos (eso tan sólo en enero… y los que se irán sumando) en tanto que apenas ayer, los bancos de Wall Street hablaban de pérdidas por hasta 90,000 millones de dólares por la crisis subprime.
Bien dicen que cuando Estados Unidos (la potencia de potencias) estornuda, el resto del mundo se pone a temblar… no me extraña pues, que éste sea precisamente el tema central de la campaña electoral interna, para elegir a los candidatos a dirigir la Casa Blanca.
No voy a pecar de ingenua: la economía, por supuesto, nos interesa a todos (y el que esté libre de facturas, que tire la primera moneda…) pero para no variar, me gustaría pecar un poco de “la niña de las preguntas incómodas”… -un juego personal que por cierto, me encanta jugar-.
Pregunto entonces (sabiendo que quizá jamás tendré la respuesta): ¿Quién y cuándo tomará la decisión de terminar con la invasión de Irak? ¿Cuánto depende la economía estadounidense de esta y otras guerras? ¿Qué es lo que verdaderamente está en juego en Irak y Afganistán?
Vale, estamos TODOS re-preocupados por la crisis hipotecaria (todos en el mundo mundial) e insisto en que Wall Street ya reveló un monto de (enormes) pérdidas: nada más y nada menos que 90,000 millones de dólares.
Pero ojo: apenas el 19 de diciembre pasado, Estados Unidos (se) aprobó la no menos preocupante cantidad de 70,000 millones de dólares para continuar sus incursiones militares precisamente en Irak y Afganistán (el monto para el resto de operaciones no fue revelado, lo que no quiere decir que no exista)
Vale, es terrible la pérdida de empleos: 17 mil en sólo 30 días… y si eso sucede en en la “economía más fuerte”, ¿qué nos espera al resto de países?
Pero Estados Unidos (creo yo) debería estar también preocupado por otro tipo de pérdidas: El Washington Post reportaba hace un par de días que el índice de suicidios entre sus soldados ha llegado a la cifra más alta desde la década de los 80. Tan sólo en 2007, 121 efectivos se quitaron la vida, y otros 2,100 oficiales lo intentaron sin lograrlo.
La invasión que comenzó en marzo del 2003 como una “operación de salvamento”, ya se ha cobrado en la Unión Americana la vida de casi 4,000 combatientes… y si he de hablar de “pérdidas financieras”, diremos (por decirlo de alguna manera) que el gasto MENSUAL asciende a 10 mil millones de dólares (o 120,000 mil millones de dólares por año) para sostener la industria de la muerte... La propia y la ajena, porque (vamos a decirlo con todas sus letras) en estos casi 5 años de guerra, en Irak han muerto casi 100 mil personas…(y las que se irán sumando)
Vuelvo y pregunto (mis preguntas sin respuesta): ¿Qué precio le pondríamos a la vida? ¿Vale más la vida de un estadounidense que de un irakí? ¿Por qué Bush no ha propuesto un “plan de rescate” para los ciudadanos no-estadounidenses que con sus guerras han perdido mucho (mucho) más que sus casas? ¿Estados Unidos (sea quien sea su presidente) realmente está interesado en “invertir en la paz mundial”?
Tengo una joya más: apenas 3 días después de aprobar su super-presupuesto de guerra, el gobierno norteamericano fue el único país que el 22 de diciembre del 2007, se opuso a aprobar el presupuesto de DOS AÑOS (dos) -que no mensual- de la ONU, que finalmente se quedó en (apenas) 4,170 millones de dólares …. ¿Qué puede hacer esta organización (y todos sus países miembros) con este dinero, enfrentado a 70,000 millones de dólares que destinó EU tan sólo para dos de sus guerras en un año?
Hoy es el “super-martes” decisivo para Estados Unidos, y lo que es decisivo para ellos, sin duda es decisivo para el resto del planeta….
¿Será posible que los candidatos a la presidencia y que el nuevo presidente de los Estados Unidos, se hicieran alguna vez, al menos alguna de estas preguntas o mejor aún, que pudiera darse y darnos alguna respuesta? ¿Será posible que un día la "super potencia" se decida por fin a invertir no sólo en el bienestar de sí mismo?
Mejor lo dejo aquí, porque me temo que con estas últimas preguntas, ahora sí he pecado (y bastante) de ingenua.
A la proXaine: Xtina " )
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