Las (absurdas) categorías del ser humano
Resulta que mientras Nicole Kidman estaba bajo las órdenes del director Lars von Trier, para rodar esta durísma película -que retrata las veleidades y la crueldad de la condición humana-, ella se alquiló (para su uso único y personal) la piscina del sitio donde se alojaba durante la filmación.
Y quiso el destino que por un descuido, Kidman se olvidara ahí su traje de baño…
¿Cuánto le costó a ella? Imposible decirlo, pero el asunto pierde importancia puesto que esa sola y diminuta prenda (seguramente comprada en una tienda exclusivísma) ahora ha adquirido precios insospechados, por el solo (y diminuto) hecho de haber rozado el cuerpo de la actriz australiana… tal vez, por apenas unos cuantos días.
Esta es ya la tercera vez que el olvidado traje de baño de Kidman es subastado, y en este “accidental viaje benéfico”, ya ha ayudado a causas como “el ejército de salvación”, “los niños con cáncer” y ahora “para alimentar a nueve (nueve!) familias de la India”, comprando igual número de vacas.
Sin demora, algunas organizaciones no gubernamentales aprovecharon este olvido para lanzar (de momento) estas campañas de ayuda, a seres humanos (mucho) menos favorecidos.
No es que critique el hecho en sí, (porque dicen que la intención es lo que cuenta) pero francamente me indigna comprobar que digan lo que digan los bienintencionados textos oficiales, lo cierto es que el mundo mismo alimenta -y consume- la idea de que existen en esta vida “ciudadanos de primera clase”… y el resto de los mortales.
¿No son precisamente las organizaciones no gubernamentales las que proclaman (o deberían proclamar) la dignidad humana por encima de todo? ¿Y no estamos con este hecho, ante la aceptación tácita de que las prendas de unos valen más que las prendas de “esos otros”?
Seamos sinceros y juguemos por un momento el juego de las equivalencias, según la (inexplicable) lógica que hoy nos rige: si en el primer mundo existen personas que valen millones de dólares, eso implica por correspondencia la existencia de millones de personas que desgraciadamente parecen no valer nada.
Fotograma de Dogville: Grace (Nicole Kidman) es encadenada como esclava por los habitantes del pueblo
¡En fin! Las ironías son así, pues quien haya visto la película Dogville, recordará que precisamente el filme se desarrolla en “épocas de recesión”, y la trama del filme se centra en retratar los peligros que nacen cuando un ser humano adquiere poder sobre la vida de otra persona… y resulta particularmente difícil olvidar el desenlace de esta historia: quienes son oprimidos y abusados, un día se cansan de serlo, y aún peor, se sienten con el derecho a tomar venganza.
Dicho y hecho (“dictum ac factum”), es la frase con la que arranca la historia en el terrible pueblo de Dogville… la misma con la que hoy me despido.
A la proXaine: Xtina “ )
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