China: cuando matar es un deporte -más-
Ahora que las miradas están puestas en China, (ahora sí) el tema de los derechos humanos en la sede de los Juegos Olímpicos resuena con estridencia en la prensa internacional.
Estados Unidos, –el paladín de las libertades- se dice ‘escandalizado’ por la desproporcionada represión a las protestas tibetanas, mientras que Europa arquea una ceja y “conmina” a China a reanudar el diálogo… Y al unísono, todos nos rasgamos las vestiduras por la crueldad de esta nación que cada semana, ordena un promedio de 9 ejecuciones por semana, y que sólo en 2007, condenó a la pena capital a casi 2000 personas. Pero en este y en cualquier tema, al dragón económico hay que tratarlo con pinzas.
Tristemente, con el paso del tiempo he aprendido la sutil diferencia entre la llamada “real-politik” y la llamada “Weltpolitik” (o política mundial). La primera se encarga de ser práctica, sin importarle mucho la ética, mientras que la segunda es más ‘agresiva’, por decirlo de alguna manera.
Un caso que viene a cuento para ejemplificar: En su momento, la real-politik permitió, aplaudió y asistió sin reparos a los Juegos Olímpicos de 1936 en la Alemania Nazi… en tanto que la política mundial (la de los teléfonos rojos) se inquietaba por el avance hitleriano y cocinaba en sus despachos la inevitable y (muy grande) Segunda Guerra…
Bueno, aceptemos que no hemos cambiado tanto, (al menos no en el contenido, aunque quizá sí en las formas) porque hoy la real-politik, custodia por un lado “la tranquilidad” del paso de la antorcha olímpica china por sus territorios, mientras que la política mundial (encerrada en sus despachos), acusa a los cuatro vientos al gigante asiático por una crueldad que nunca fue nueva, traslada su guerra al campo financiero y prepara un “gran boicot económico”, todo con el fin de dar a China una “soberbia lección sobre derechos humanos”.
Pues vaya… de verdad que mi mente no puede evitar el paralelismo con aquellos juegos de Berlín 1936, cuando Adolf Hitler utilizaba las Olimpiadas para mostrar al mundo “su gran poderío”, al tiempo que se convertía en el flagelo europeo con sus ansias expansionistas y su limpieza étnica.
Participaron en esos juegos y sin problema, 49 naciones, y sólo España fue el único que intentó hacer un tímido boicot (… su propia guerra civil comenzó ese año, pero esa es otra historia)
Ojo: no estoy comparando a China con la Alemania Nazi, sino más bien a la displicencia mundial que por un lado le reclama al país asiático el respeto a los derechos humanos (en muchos, muchos más temas que la simple autonomía Tibetana), mientras que por otra parte asiste sin problemas a la celebración de unos juegos que en un país con las actuales prácticas chinas, matan de origen todo el espíritu de unos juegos “de paz y armonía”.
China no está estrenándose “ahora” con su intolerancia hacia el Tibet, ni con la crueldad hacia sus ciudadanos y sus disidentes, ni está iniciándose en la experiencia de una serie de prácticas laborales y económicas poco honrosas hacia dentro y fuera de su territorio… China adolece de todos estos temas escabrosos hace ya muchos años, incluso cuando fue “nominada” para ser la feliz sede Olímpica en 2008.
En 2001, China celebró a lo grande su nominación para ser la sede de los Juegos Olímpicos en 2008
El mundo de la “real-politik” apoyó su candidatura y su posterior nombramiento. Hoy estamos a sólo unos meses de asistir a lo que sin duda será una ceremonia grandilocuente, y es apenas ahora que la “Weltpolitik” recién “descubre”… Oh! que horror! que China incumple las reglas básicas de los derechos humanos.
Entonces amenazan con un “boicot” cuyo fondo es más económico que social.
¿Seguimos jugando el juego?
Para el gobierno de Estados Unidos (que acaba de darse cuenta de la existencia del Tíbet) cualquier tema que haga tambalear a China –su gran competidor económico-es un excelente pretexto.
Europa por su parte también tiene pocos reparos, y acepta que “vigilará de cerca el tema de los derechos humanos en ese país”, pero que (en fin) por lo demás, “negocios son negocios”.
Bush aún no decide si asistirá a “la fiesta China” y casi todo el bloque europeo ha dicho que “of course”, estará presente… las Naciones Unidas (débiles, una vez más) al menos ya avisaron que su dirigente “no podrá acudir a la ceremonia”… (aunque aclaró que esto se debe a “problemas de agenda”, y que no se trata de un desaire… no vaya a ser que China, la grande, se nos enoje)
El "milagro asiático", sin embargo, no lo es tanto visto desde cerca, desde adentro
En otros ámbitos (podríamos pensar, menos condicionados) hay algunos buenos intentos por poner los reflectores en su sitio: el mundo artístico e intelectual, así como diversas ONG del mundo hacen tibios esfuerzos:
Steven Spielberg renunció a trabajar en la construcción del escenario Olímpico por la política de China con Darfur (en África) y otros famosos como Mia Farrow y George Clooney (mudos ante lo que hace EU con Irak) se sumaron a su protesta…
Pero los destellos son pocos y como ante todo, “la política (económica) manda”, la Federación Olímpica del Reino Unido ha querido curarse en salud y está pensando en hacer firmar a sus deportistas una cláusula que los obligue a “abstenerse de tocar temas escabrosos sobre China” durante su participación….
¿Por qué? Por puro y franco temor a los actos que realiza el llamado “Team Darfur”, un grupo de 205 deportistas y activistas que tienen una clara postura sobre lo que sucede en la sede de la próxima Olimpiada, y que tenían toda la intención de ventilar sus denuncias dentro del territorio chino.
Diversas organizaciones han denunciado por años la situación de la ciudadanía china.. el eco ha sido mínimo.
O soy suspicaz, o tengo mala memoria, pero durante años el Dalai-Lama, líder espiritual del Tibet vagó sin rumbo pidiendo que alguna mirada se posara en un país invadido y violado desde la década de los 50… y hasta hace unos meses, lo hizo sin pena ni gloria.
Las ejecuciones de ciudadanos chinos en circunstancias y procesos por demás oscuros han ocupado apenas unos cuantos pequeños recuadros de la prensa “allá cada tanto” y la situación de los disidentes, de los enfermos de sida, de la violencia de género ejercida desde el estado y muchas “perlas” más, no han ocupado los titulares internacionales ni la atención de la comunidad internacional en su conjunto hace por lo menos un par de décadas (cuando Tibet tuvo una intentona de rebelión en 1959, y el mundo atendía la Revolución cubana con sus pros y sus contras…)
Mientras China invierte cantidades exorbitantes en la infraestructura Olímpica, las autoridades "limpian"
las calles de Pekín de mendigos, ambulantes y gente indeseable, que son llevados a centros de detención
No nos engañemos, hace años (años) que la comunidad internacional sabe de buenas fuentes lo que sucede al interior de ese gigante que está despertando de su letargo.
Lo que amedrenta ahora no es su “política interna o externa”, o el destino de sus ciudadanos, sino más bien el poderío económico y financiero de un coloso irascible al que hay que mantener a raya, pero de preferencia tranquilo… muy tranquilo.
Así que en la antesala de la máxima justa deportiva que ha inventado el hombre, por qué no aprovechamos para hacernos las preguntas correctas:
Por ejemplo: ¿A qué estamos jugando? Y más aún: ¿quiénes detentan las reglas de este circo que ahora rodea a los Juegos Olímpicos, si todos sabíamos con antelación quién era su país sede?
O quizá la pregunta más simple y adecuada sería: ¿Quién será el valiente que le ponga el cascabel al dragón chino?
Hasta una próxima: Xtina " )
www.cnnexpansion.com se reserva el derecho a decidir qué mensajes incumplen estas normas y eliminarlos sin previo aviso.
Revisa los Términos y Condiciones de uso del website antes de comentar.







