Fertilizantes, el tiro de gracia
A estas alturas ya sabemos de los saldos que en el corto plazo arrojará la crisis alimentaria a nivel mundial. Pero existe un elemento que puede agravar esta situación: los fertilizantes.
Las alzas en el barril de petróleo han llevado a este insumo agrícola a precios que lo hacen incosteable para los productores, principalmente de México, donde el gobierno desapareció la industria petroquímica con el argumento de que resultaba más barato importar que producir.
Desde hace meses, los productores están en una eterna demanda para que se instrumente un programa integral para rescatar a la industria que hace años está muerta ante el poco mantenimiento en las plantas de Pemex que en el pasado producían amoniaco.
El 50% del fertilizante que necesita el país se importa y a precios hasta 30% por encima del de producción nacional.
La situación se agravó en 2001 cuando el IEPS al gas natural para la elaboración de amoniaco, urea y demás fertilizantes nitrogenados quebró a la industria.
Hasta hora, la única respuesta de la administración calderonista fue quitar los aranceles a todos los abonos y apoyar con créditos para la compra del insumo.
No estoy en contra de las políticas que ayuden a paliar la crisis del campo, sino de que todavía no se entienda que nuestro país necesita producir.
La crisis alimentaria llegó para quedarse y en este contexto, las naciones verán la forma de garantizar su demanda y después vender lo que sobre.
¿A qué me refiero? Si en el mercado mundial no hay fertilizante disponible, para México será imposible sembrar.
Este es un buen momento para reactivar las plantas de Salamanca y Cozoleacaque y garantizar a los productores agrícolas el abasto de fertilizantes en cantidad tiempo y precio, sólo falta inversión y disposición del gobierno federal.
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