El nuevo efecto tango
Desde hace semanas venimos escuchando sobre los desacuerdos entre la presidenta argentina Cristina Kirchner y los agroproductores de su país por el recientemente aprobado incremento a la exportación de productos del campo.
En esta ocasión, debo darle el crédito a Claudio Gianni, periodista argentino, a quien orgullosamente puedo presumir como mi amigo.
Según los cálculos de Gianni, durante los 100 días que duraron las huelgas y bloqueos de rutas en protesta por las medidas presidenciales, los agroproductores guardaron en silos bolsa (estructuras de limitada duración) 30 millones de toneladas de granos, principalmente soya.
A Gianni le preocupa la situación porque la estructura de los silos bolsa sólo puede aguantar dos meses, pero ante el conflicto con la presidenta, no existe la más mínima intención de colocar el producto en el mercado.
Es difícil pensar que esta crisis quede en el ámbito local. No hay que olvidar que Argentina es el principal abastecedor de soya a China y si el “Dragón” no tiene toda la soya que necesita, saldrá al mercado a buscarla en donde haya, no importa si distorsiona el precio.
Hace tres años, China nos dio una muestra de lo que puede pasar cuando decide consumir un producto cueste lo que cueste. Ante los altos precios del azúcar. Los chinos empezaron a endulzar sus bebidas con miel de abeja.
La demanda se disparó, empezó a escasear la miel y los precios aumentaron 30%.
Gianni tiene razones para estar preocupado, pues la oferta exportable mundial de soya se reparte en alrededor de 70% entre Estados Unidos, Argentina y Brasil. Un problema en cualquiera de estos tres jugadores elevará los precios y si al problema argentino le sumamos que las lluvias en EU amenazan con disminuir la cosecha de maíz y soya, sólo podemos decir que esta historia continuará.
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