Sueños de fuga
El 29 de agosto de 2008 las autoridades mexicanas suspendieron temporalmente y de manera voluntaria las exportaciones de carne de res, puerco y pollo al mercado estadounidense, luego de que representantes del Servicio de Inspección y seguridad alimentaria de EU detectaran irregularidades sanitarias en 11 plantas de procesamiento.
Este hecho representa un golpe más para el sector sobre todo para los avicultores quienes cuenta una larga historia de intentos fallidos por vender en EU.
Hasta ahora, el gobierno mexicano no ha dado mayor explicación pero, con esto, se echa por tierra el sueño de los avicultores quienes este año esperaban reiniciar sus exportaciones al país vecino, amparados en el TLCAN.
Desde hace 14 años, el pollo mexicano está bajo la sombra del Newcastle, enfermedad que a decir de los productores nacionales quedó erradicada, pero Estados Unidos se niega a reconocerlo.
El Newcastle, es un virus que ataca a pollos y gallinas hasta provocarles la muerte, también tiene repercusiones en humanos que consumen la carne contaminada. Hace siete años, un brote en las granjas avícolas mexicanas dejó perdidas millonarias para el sector, pero es un mal que ya quedó erradicado.
Hasta ahora, no se sabe si la suspensión de las exportaciones frenará el programa tripartita de competitividad que productores mexicanos ofrecerían a sus similares de EU y Canadá a fin de que este último diera acceso a los otros dos a sus líneas genéticas de pollo. Mientras se resuelve la situación, el pollo mexicano, se quedará soñando con cruzar la frontera.
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