Gorditas de Nata
Tengo varios años de recorrer el cruce entre el Periférico Norte y Av de las Palmas, en la ciudad de México, en donde la velocidad promedio es muy baja debido al tráfico constante. Recuerdo por lo menos desde hace 10 años siempre ver un ambulante vendiendo Gorditas de Nata (3 en cada bolsa) sobre los carriles centrales del periférico. Tal ha sido el éxito del concepto que actualmente son 3 vendedores, cada uno con una casaca anunciando el precio, e inclusive en un túnel previo, nos avisan con una cartulina que preparemos nuestra cuota de $10 pesos. Además ya existen varias zonas de la ciudad con este concepto.
La fórmula de éxito de esta Pyme radica en la Simplicidad: Venden un buen producto único, a un solo precio, que se paga con una fácil moneda de $10 pesos. La consistencia ha comunicado al paso del tiempo que en dicha esquina siempre encontrarás gorditas de nata a $10 pesos. Si el precio fuera de $11 pesos tendríamos al vendedor corriendo detrás de todos los autos para darles cambio.
Cuando tenemos un negocio en el que el producto es el diferenciador, por su calidad o su disponibilidad, será exitoso en la medidad en que lo conservemos simple. Si el vendedor de gorditas de nata empezara a vender también refrescos, cigarros, o inclusive tiempo aire de celular (que si podría), su mina de oro podría irse abajo al desviar la atención hacia productos no diferenciados.
Ahora bien, en los negocios de un solo producto, más vale vigilar la calidad del mismo, porque ésta sostiene todo el concepto, y si el sabor no es mismo, puede fracasar rápidamente. Es valioso trasladar esta enseñanza de simplicidad hacia negocios más grandes.
El crecimiento en la demanda, provocado por una mayor calidad de vida desde los años 60’s, ha creado excesivas variantes a productos simples, que han mermado sus ventas. Hoy en día para comprar unos simples Jeans, debemos escoger entre anchos, ajustados, con pinzas, extragrandes, lavados con piedras, lavados con ácido, con cierre, con botones o desteñidos. Los restaurantes tipo “Fusion” que ofrecen diferentes tipos de platillos tienen también grandes riesgos debido a que no pueden ubicarse en alguna categoría específica.
Lo anterior por sí solo no implica un problema, sin embargo estamos rodeados de productos complejor por todos lados: Celulares complejos, cafeterías complejas, bebidas complicadas, entre otros.
Un colapso en el consumidor es inevitable, en el que se buscará regresar a productos simples. Sea usted de los primeros en ocupar este lugar del nuevo mercado, y no pierda el foco, sea como el vendedor de las gorditas de nata.
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