Ley Antitabaco comienza a impactar en fumadores
En la revista balance del mes de mayo, publicamos un reportaje sobre los pros y contras de la Ley General para el Control del Tabaco, así como de la Ley aprobada en el Distrito Federal.
Durante el cierre de edición, nos dimos una pausa para comer unos taquitos banqueteros y sin querer, comenzamos a debatir sobre el tema. Imagínese, cuatro fumadoras contra tres abstemias. Llegó un momento en el que pensé que saldrían volando las papas con chorizo, alguien aplicaría un "tehuacanazo" a la compañera, etc. Lo más significativo es que Inés Tattersfield lidereaba al equipo rodeado de humito ¡qué garra y coraje para defender su derecho a fumar!
Sin embargo, después de cubrir una conferencia de prensa relacionada con el tabaquismo, escribió algo digno de ser compartido con ustedes.
Defensa a "puños y patadas"
“No existe ninguna sensación de placer que se iguale a fumar, además de que puede ser una actividad invidual o colectiva que podemos ligar al café, al chisme, a bailar, al alcohol, al estrés y a una infinidad de sentimientos y actividades”, me comentó la doctora Sonia Meza, miembro de la Fundación Interamericana del Corazón de México, mientras desayunábamos en el Hotel Camino Real hace algunos días.
El motivo de este encuentro era comentar la entrada en vigor de la Ley anti tabaco y yo, como buen fumadora, iba con ánimos de quejarme, pero también de escuchar lo que había estado pasando en nuestra nueva Ciudad de no fumadores.
Para mí (por ponerme como ejemplo) fumar es un encuentro con alguien que me hace sentir bien, la verdad es que no lo hago sola, ni en mi casa, ni en el coche, para mi fumar es un conjunto de situaciones complementadas por el cigarro, ahí es cuando me sabe bien, en una comida, en una boda, en un bar, en el café de la esquina, ese es el buen cigarro.
“Tenemos que vivir un duelo, cómo cuando se termina una relación amorosa” agregó la doctora. “Sin mensajes, sin llamadas a las tres de la mañana, sin encuentros repentinos o casuales”.
La plática continuó durante un par de horas más y tanto los especialistas como las colegas que estabamos en el lugar, concluimos que es una Ley para el bien común, una Ley a la que por más que se le cuestione e indague, simplemente no se le pude encontrar tres pies al gato.
Hablamos sobre los amparos, ”alrededor de mil 400, en dos millones de fumadores, es un minoría” afirmó Jesús Felipe González. También cuestionamos sobre el costo de implementación, las garantías individuales y la seguridad de las personas que tienen que salir del lugar para fumar. Cabe señalar que en realidad, no han habido reportes de robos o asaltos relacionados con el fumar en la calle.
Así, amigos fumadores, tengo que confesar que ahora soy una más que se suma a la Ley. No me gusta que me saquen de un lugar para fumar y por lo mismo, he comenzado a fumar menos y lo confieso, asentirme mejor. En este juego todos ganamos de cierta manera.
Si pensamos en las situaciones que vivimos cada día, hay momentos en los que ser tolerante queda atrás y debemos defendernos a puños y patadas para que no pasen sobre nuestra integridad, ni modo, aquí nos tocó vivir, pero ¿fumar? Creo que todos sabemos que a la larga no nos hace bien y si somos de los que pensamos: “de algo me tengo que morir” hay que pensar en no llevarnos a la tumba a alguien más.
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