07 de mayo de 2008
Con el lanzamiento de la convocatoria del Manufacturero del año 2008 (http://www.cnnexpansion.com/manufactura/en-busca-del-manufacturero-del-ano-2008 ), los que trabajamos en la revista Manufactura estamos apostando a siete años consecutivos de reconocimiento de la excelencia en prácticas de producción en nuestro país. Pero aún más importante, siete años de compartir conocimiento y de recibir información de empresas que abiertamente comparten su experiencia con nuestros lectores.
Ya con la revisión de las inscripciones de este año e intercambiando ideas sobre los que hemos aprendido durante este tiempo, surgió un punto que me gustaría traer a la mesa: La negativa final de algunas empresas para participar bajo el argumento de que, una vez expuestos sus casos, podrían ser víctimas de piratería de sus colaboradores.
Después de pelotear esta idea con algunos de los representantes del Consejo Técnico del Manufacturero del año llegamos a la conclusión de que lo anterior no es necesariamente malo. El reconocimiento que hacemos considera la creación de talento como un pilar para el desarrollo de las empresas, de tal suerte que una vez generado un sistema de liderazgo eficiente se crea una paradoja: La gente, que es el capital más importante de una organización, se vuelve totalmente imprescindible, pues lo que queda en el sistema es el conocimiento.
Durante una conversación reciente con un ejecutivo de la firma Herdez, él se jactaba de que la competencia estaba llena de sus ex colaboradores. Esto, más que una amenaza le representaba una gran oportunidad de desarrollo para los que trabajan en esa empresa, y nunca un temor a quedar desmantelados intelectualmente.
Cuando una empresa se vuelve escuela y exporta al mercado su talento es sin duda una señal de que se encuentra en constante innovación. Generalmente, además, son organizaciones que siempre van un paso adelante. Compartir entonces experiencias positivas y negativas no parece tan malo, siempre y cuando, la maquinaria de liderazgo y desarrollo de talento esté bien aceitada.
03 de abril de 2008
¿Qué tanto podemos aprender de otros? Y cuando digo otros, me refiero a personas o empresas que hacen cosas totalmente diferentes. Por ejemplo, ¿un médico de un contador?, ¿un veterinario de un abogado?, ¿un ingeniero industrial de un futbolista?
O bien, ¿un banco de una fábrica de automóviles?, ¿una empresa maquiladora de un hotel?, ¿un consultorio médico de un restaurante?
Aunque las parejas mencionadas no son afines, poseen mucho conocimiento que pueden transferirse unos a otros, siempre y cuando se haga una adaptación apropiada (y créanme, he visto muchos casos). Para ello es necesario llegar de manera consciente a la base conceptual de un proceso bien ejecutado o de un sistema ya afinado.
Tomemos por ejemplo el Just in Time. Este concepto que viene de la industria automotriz, heredado por el ahora tan popular (porque no quiero decir conocido) Sistema de Producción de Toyota, parte de la base de tener el material de proceso sólo en el instante preciso en el que se va a utilizar. Si se tiene antes, genera sobreinventario, si se tiene después se provocan retrasos o cuellos de botella. Todo al final se traduce en dinero perdido. Claro, esto se complica cuando se tiene un flujo de 1,500 componentes en un concierto de ensamblado.
Este modelo ha sido bien emulado por la industria electrónica en México, donde empresas como IBM, Flextronics y Jabil han logrado reducir costos con base en una excelente relación con proveedores y clientes, además de una reconfiguración (y a veces reinvención) de sus celdas de trabajo, para coordinar la demanda y la producción y eliminar al máximo el espacio de almacén y los esfuerzos de administración de stock. Éstos y otros casos están documentados en nuestro sitio de Manufactura (cnnexpansion.com/manufactura).
Transferir ideas exitosas probadas de un lugar a otro puede requerir un toque de ingenio, pero en ocasiones no es más que sentido común y un poco de valor para romper ciertas reglas. Lo importante es entender dónde está el valor de cada idea. Pensando en el Justo a Tiempo, basta con echar un vistazo a nuestros espacios y determinar si lo que tenemos guardado debe estar ahí y si a ese espacio utilizado podríamos darle mejor uso. Pero sobre todo, con quién nos tendríamos que arreglar para que, aquello de lo que nos queremos desprender, no nos falte cuando lo necesitemos.
Tú, ¿crees que puedes hacer un cambio a partir de una práctica exitosa de otra persona? o, mejor aún, ¿lo has hecho ya? Te invito a que me escribas en este espacio y lo compartas con los lectores de cnnexpansion.com. Piensa que alguien podría reciclar y ejecutar con éxito la experiencia que aquí nos narres.

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