Cómo controlar a Houdini
Cuenta la leyenda que este colaborador se presentaba muy temprano a su lugar de trabajo todos los días. Con el correr de la jornada, se preparaba minuciosamente para la realización de su acto maestro: escapar.

Houdini dejaba algunos rastros a su salida para despistar a sus compañeros: un café humeante, el saco sobre la silla… una nota a medio escribir. Cualquiera hubiera pensado que el escapista había salido sólo un momento para estirar las piernas.
Su mente maestra podía engañar a algunos despistados, sin embargo, el Jefe de Houdini sabía que la práctica del escapismo causa un daño importante a la empresa.
Considerando que el hombre siempre regresaba, no se trataba de abandono de trabajo, no había forma de despedirlo.
Sólo existía una manera de disuadir a Houdini en el perfeccionamiento de su arte: buscar su talón de Aquiles.
La estrategia fue simple: al escapista se la pagaría el salario generado por hora efectivamente laborada. Legalmente la maniobra es impecable, pues el derecho a recibir el pago se produce cuando se ha prestado el servicio. Entonces se implementó un control interno de hora trabajada.
Se dice que nuestro genial personaje dejó de escaparse, aunque jamás reveló su escondite. Actualmente practica un nuevo truco con naipes.
¿Conoces a algunos “escapistas”? ¿Cómo los controla tu empresa? ¿Es justificable escaparse si estás cumpliendo con tus objetivos?
En relación con este tema, te sugiero consultar la nota Ausencia temporal ¿rescisión de trabajo? publicada el mes pasado en saludempresarial.com
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