Los flancos oscuros del "chavismo"
Desde su ascenso al poder en 1998, el Presidente Hugo Chávez suscita simultáneamente preocupación, popularidad y gestos irónicos. Con su particular discurso y temperamento caribeños, Chávez se sustenta en la enormes riquezas petroleras de su país ( 100 mil millones de barriles diarios) para poner en marcha prácticas que evocan un populismo sincrético, que admite generosamente elementos provenientes de ideologías contrapuestas. Afortunadamente, el referéndum que se llevó a cabo el año pasado no le confirió las facultades que deseaba. Si las hubiera recibido, se habría convertido holgadamente en otro dictador de los que América Latina conoció en un pasado no muy lejano.
Sus apretadas relaciones con Castro son conocidas, y es probable que, cuando madure el momento, se proclamará su heredero directo sin poseer los méritos del amigo. En política exterior, no sólo vocea sentimientos antinorteamericanos altisonantes que, en el caso de Venezuela, no carecen de sustento. Corteja al mismo tiempo a los países árabes, a Irán, y en últimas fechas a Rusia ( acaba de suscribir contratos voluminosos para adquirir equipo militar capaz de neutralizar una plausible intervención de Washington) y a España.
En este último país, la visita tuvo caracteres burlescos. Llegó " con la mano tendida y el corazón desbordado de afecto", con el objeto de adelgazar los efectos del celebrado " por qué no te callas "? Ofreció a España 10 mil barriles diarios a 100 dólares por unidad como expresión de su generosidad. Y tuvo el tino de no evocar el delicado tema de los inmigrantes, que Madrid busca fórmulas para repatriarlos son mellar los derechos humanos.
En política interior, son conocidos sus gestos hostiles a la burguesía local, que emigra a otros países fatigada ya de los improperios presidenciales. Y en este marco, no deja de alentar políticas y posturas antisemitas, a pesar de que los judíos constituyen algo menos de 1 porciento de la población. Más temprano que tarde, este extravagante populismo será rechazado por los sectores lúcidos de Venezuela, a menos que alguna torpeza de Washington ( sobran los ejemplos) acarree paradójicamente su validez y veracidad. Pienso que, en última instancia, lo que ocurra en Cuba después de Castro determinará el destino del chavismo.
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