
La suerte centroamericana
Menuda suerte la de los países centroamericanos, que pudieron firmar su acuerdo de libre comercio con Estados Unidos en 2004 (Cafta) , antes de que Obama y Hillary empezaran a pelearse por ver quién tira abajo el TLCAN (“They are very disrespectful with their partners”, me comentó enojado un empresario canadiense), y antes de que el Congreso tirara abajo el acuerdo con Colombia.
La región centroamericana está en un proceso de integración regional y de crecimiento. Salvador, Nicaragua, Guatemala y Honduras mantienen políticas económicas de atracción de la inversión en turismo, energía, construcción, industria forestal o maquila, (en competencia, por cierto, con plantas de bajo valor agregado en México).
“Creo que Centroamérica está haciendo las cosas bien”, ex comenta Jaime Zabludovski, ex subsecretario de Comercio, consultor en la materia. “El Cafta es una oportunidad para ellos, y viendo lo que sucede en EU, vale oro”
A pesar de todo, los presidentes centroamericanos están preocupados. El aumento de los precios petroleros y su presión sobre los precios del transporte y el de los granos amenazan la luna de miel del Cafta.
Especialmente preocupado está el presidente salvadoreño Elías Antonio Saca, que ve riesgos para la estabilidad política de la zona, y posibilidades de populismo. El guatemalteco, Álvaro Colom, ve en su lugar una oportunidad para modernizar su industria petrolera, y para sembrar los granos en toda la región ahora que los precios son buenos. Nicaragua, representada en un foro por su vicepresidente, el empresario Jaime Morales Carazo, tiene un acuerdo despresurizador: logró un acuerdo energético con Venezuela que le permite pagar la factura a 20 años a una tasa de interés de 2%. Manuel Zelaya, de Honduras, reiteró la necesidad de tener políticas alimentarias, y confirmó su preocupación sobre la situación económica mundial.
La integración centroamericana y su unión con México sigue su ruta: hay proyectos para construir 12,000 kilómetros de carreteras para la integración carretera, 2,000 kilómetros de líneas de transmisión para la eléctrica, una integración de telecomunicaciones con una red de fibra óptica que llaman “autopista mesoamericana de la información”.
Dos son los retos de México de este lado, según dijo Eduardo Sojo, secretario de Economía: modificar la situación aduanera con Centroamérica y homologar las normas regulatorias para reducir los costos de transacción. Las reglas de acumulación de origen incorporadas al TLCAN suponen una oportunidad para el sector textil –aunque la cámara del vestido está menos feliz–.
El reto será que lo que suceció con el área textil en acumulación de origen ocurra con todos los sectores exportadores. En esto siempre habrá alguien que se queje, pero el desarrollo de Centroamérica, sin duda, es un paso necesario para el crecimiento del sureste mexicano. Y la competitividad de nuestras compañías está ligada a la integración regional de cara a la competencia con los productos asiáticos.
www.cnnexpansion.com se reserva el derecho a decidir qué mensajes incumplen estas normas y eliminarlos sin previo aviso.
Revisa los Términos y Condiciones de uso del website antes de comentar.

