
Un debate pendiente: la seguridad energética energética
“La gente piensa que en las salas de consejo de las petroleras hay fiesta en estos momentos por los altos precios del petróleo”, dijo ayer el CEO de la noruega StatoilHydro Helge Lund, “pero la verdad es que lo que vemos vemos es más complejidad en la industria”.
Los retos tecnológicos de encontrar petróleo en aguas profundas y procesar un crudo ultrapesado, la complicación política en la que participan la guerra de Irak, el uso de la diplomacia petrolera por países como Venezuela –no mencionado explícitamente, por supuesto–, los riesgos de interrupción del suministro por atentados terroristas o el desafío del cambio climático para la industria más directamente involucrada en el asunto fueron alguno de los puntos discutidos.
“Hay hidrocarburos para los próximos 50 años”, fue el mensaje, pero cada vez será más caro encontrarlo, extraerlo y refinarlo, y crecientemente habrá que cubrir la demanda adicional que se generará en este tiempo (de 80 millones de barriles diarios de petróleo a 150 barriles, según los cálculos) con energías alternativas.
Junto a Lund, que dirige la compañía estatal noruega –que puede asociarse a empresas privadas, ha desarrollado un fondo soberano, y que compite en aguas noruegas con otras compañías con éxito– estaban el CEO de la estatal brasileña Petrobras, José Sergio Gabrielli de Acevedo, al vicepresidente ejecutivo de Shell Exploración y Producción, Martin Odum, y al vicepresidente de Exploración de producción de BP, David Peattie, además de a Jesús Reyes Heroles, director general de Petróleos Mexicanos y CEO de a de veras si se da la reforma-quizá-no-tan-ambiciosa-pero-muy-necesaria-como-primer-paso que presentó el ejecutivo, ya que con autonomía de gestión y presupuestaria Pemex podría empezar a funcionar como empresa. De maestro de ceremonias estaba Daniel Yergin, el presidente de Cambridge Energy Research Associates, el autor del magistral The Prize, Premio Pulitzer de 1992.
En estas reuniones no se puede citar a nadie, pero le aseguro que los mayores secretos de la humanidad del mundo petrolero no tienen nada que ver con conspiraciones.
Para la industria los riesgos para la seguridad energética serán, según lo que dijeron todos los participantes, y tomando en cuenta que en la votación en la sesión salió como mayor riesgo energético para la región “el uso político de la energía” (¿a alguien le extraña?). Los riesgos, digo, son:
-El costo creciente de la exploración y producción,
-La inversión necesaria en la tecnología para procesar el crudo ultrapesado como el que acaba de descubrir Petrobras en aguas profundas o el que encontraremos algún día en México si los políticos se olvidan de la agenda partidista y se ponen de acuerdo.
-Los sabotajes que amenazan la continuidad de la oferta.
-Las inestabilidades políticas locales.
-El costo creciente de construir infraestructura, ante el aumento de los precios de las materias primas.
-El subsidio de precios, que ha llevado a que Argentina se quede sin gas natural después de cinco años de congelación, o a que China devore insaciablemente su producción energética y necesite cada día más petróleo. El precio de mercado, al fin y al cabo, fija límites.
Todo ello ha llevado a que el costo del barril de petróleo marginal rebase los 60 dólares, según algunos cálculos. Un valor que sólo se puede asumir con el precio internacional que tenemos en este momento.
Varias palabras aparecieron como propuestas para la seguridad regional: tarde o temprano habrá que retomar el debate de la energía nuclear como energía limpia y barata; hay que integrar regionalmente Latinoamérica –crear un mercado energético único.
Lo bueno: hay petróleo. Lo malo: está muy complejo.
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