
General
Obama in our minds
La unanimidad apabulla. México no será parte de las prioridades de la administración Obama al menos en los próximos dos años. Un pánel de lujo en la Cumbre de Negocios de Monterrey puso los pesados puntos sobre las íes.
“La crisis económica, los conflictos de Medio Oriente y el filtro político que tendrán las decisiones de esta administración ante las elecciones intermedias de 2010 serán las prioridades de los próximos dos años”, dijo Armand Peschard-Sverdrup, del Centro para Estudios Estratégicos Internacionales.
El diplomático y presidente del consejo de Arcelor-Mittal Andrés Rozental, agregó matices sobre qué debe hacer México al respecto; subirse a la agenda interna, intermestic agenda. En la medida en que México se suba a una alianza por la competitividad con Canadá y Estados Unidos que ayude a superar esta crisis -las promesas del Aspan, la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte, se quedaron en papel-, con énfasis en la infraestructura de la frontera, podremos ver algún movimiento. Lo mismo podría decirse de vender un programa de trabajadores lejos del acuerdo migratorio, pero que venda la importancia económica de la mano de obra mexicana.
La crisis económica manda. De su calado dependerá que veamos modificaciones en el Tratado de Libre Comercio. Porque ya lo sabemos, sólo una economía en expansión puede evitar las presiones proteccionistas, y dejará atrás el debate sobre si la crisis económica es culpa de la exportación de mano de obra, capitales, deuda...
Golpe al lavado de dinero
Un golpe policial al lavado de dinero es un tema atípico para una revista de negocios. Más aún en un momento en que todos miramos con compulsión patológica cómo se nos cae el mercado (bursátil, del petróleo, commodities o de lo de cada quien).
Por qué será que el lavado de dinero –y no la crisis– es el tema de la última portada de Expansión.
Estamos convencidos de que el mayor riesgo para México, su economía y sus negocios es el poder del crimen organizado. Un poder que ya es paramilitar, financiero y político. Si no se logra extirpar este poder, la marcha atrás de nuestro país puede ser no de un par de años –como podría suceder con la crisis económica–, sino de décadas.
Por supuesto, la recesión que se avecina nos tiene trabajando para darle la mejor información en CNNExpansion.com y el mejor análisis en Expansión. No descansamos en entender los efectos de la restricción crediticia, la recesión global y la depreciación del peso.
Aun así, la relevancia del caso de lavado de dinero que cubrimos en Expansión es enorme.
La desarticulación del lavado de dinero que giraba en torno a la Casa de Cambio Puebla es que es el primer golpe sonado al crimen organizado en su flanco financiero dentro de la guerra que vivimos. Como curiosidad, la operación forma parte de la investigación que llevó a la toma de la famosa casa de las fieras en el Desierto de los Leones de la capital.
No sólo eso: como consecuencia indirecta de lo ocurrido, las casas de cambio mexicanas nacidas en 1982 con la nacionalización de la banca, van a desaparecer.
Por si esto fuera poco, este mes se dará a conocer la revisión de México que hace el Grupo de Acción Financiera Internacional (no muy halagüeño, pero en vías de mejora). Además, arranca el debate sobre los cambios legislativos para ahogar a los criminales en donde más les duele: el bolsillo, mediante la extinción de dominio.
La investigación periodística nos llevó varios meses, y parte del trabajo de Alejandro Suverza, con años de experiencia cubriendo temas de seguridad y fue coordinada por la periodista Ana Arana, una reportera de guerra y narcotráfico becada en México por la Knight Foundation. Esperamos que sea la primera historia de muchas.
Lee la investigación completa: Golpe al blanqueo de dinero en México
Un número 1000 con noticias no tan malas
Los aniversarios a veces no pueden disfrutarse del todo porque algún suceso luctuoso los amargan. Expansión cumple 1000 números en estos días –el número 1000 salió hace hoy una semana– y la alegría y la promesa que quisimos transmitir desde la redacción, el de un México líder en 2050, quedan empañadas por la crisis global.
Con el riesgo de que me acusen de optimista, le invito a mirar por la ventana: vea circualar a los cientos de coches de modelos recientes, la bulliciosa actividad económica que se ven en los centros comerciales y los tianguiz (ciertamente, no tan boyante como hace un año), incluso las cifras macroeconómicas.
La caída de 22% de la Bolsa Mexicana de Valores en lo que va de año, y la llegada de la crisis financiera más terrible que se recuerda (Carlos Slim dixit) preocupan, pero no tienen comparación con lo vivido en los últimos días de 1994, con los finales de 1982, con la debacle de 1987 pre-pacto.
Para empezar, la crisis no es nuestra. Sí, arrastramos desempleo, informalidad, baja competitividad, emigración, y una guerra contra el narco de virulencia inusitada. Pero la situación es económicamente estable. Señoras y señores, bienvenidos a una crisis del primer mundo.
Son muchas las oportunidades que esta situación presenta para los mercados emergentes como México. Seguiremos informando, pero hoy quiero dejarle aquí el editorial del número 1000 de Expansión. Porque a veces para entender el presente vale la pena mirar al futuro.
Un salto adelante
¿Qué nos deparan las próximas 1000 ediciones de Expansión? No está claro cómo se leerán, pero le proponemos un viaje a las historias que contaremos de hoy a 2050.
Cumplir 1000 ediciones exige una celebración por todo lo alto para cualquier revista quincenal. Pocas publicaciones han tenido una vida tan larga. A pesar de esto, no queremos mirar al pasado. Para evitar el riesgo de quedar atrapados en la nostalgia, los periodistas de Expansión preferimos mirar hacia adelante.
Expansión es hoy mucho más que una revista. La pionera de las publicaciones económicas de México cumple 1000 en plena forma: con un portal CNNExpansion.com que crece día a día en lectores y en impacto, un programa en CNN en español que acerca el mundo de los negocios en un lenguaje audiovisual, lo que tiene usted en las manos: una revista cuyos periodistas aspiran a que sea hoy más joven que nunca.
Decidimos, por tanto, mirar al futuro. Y no sólo al mañana de México, esa incógnita que todos quisiéramos ver despejada. También al de nuestras empresas y su entorno. ¿Habrá compañías mexicanas en 2050? ¿cómo será un mundo sin petróleo? También a nuestra vida cotidiana ¿cómo usaremos la tecnología? ¿de qué manera nos entretendremos? ¿cómo evolucionará la igualdad de géneros? Por supuesto, a la ciencia ¿cómo cambiará nuestra vida la revolución del genoma?, y a la tecnología ¿cómo serán los supermercados en los que compremos, las oficinas donde trabajemos? Y por qué no, a la gestión, ¿cómo serán los líderes del futuro? No podía faltar la incógnita sobre los problemas de sustentabilidad ambiental con los que convivimos. Y, de postre, nuestros arquitectos inventaron el mundo que nos rodeará en unos bocetos de colección.
Algunas respuestas despertarán sonrisas en los editores de nuestro número 2000, que saldría alrededor de 2050, quizá transmitido a un chip implantado en el cerebro de nuestros lectores. Pero mucho de lo que aquí proponemos tiene un sustento real en tendencias, descubrimientos y tecnologías existentes. No le traemos una bola de cristal, sino análisis.
Veamos algunos casos. El diálogo apasionante que sostienen José Antonio Fernandez, presidente y director general de Femsa, y Daniel Servitje, de Bimbo, se basa en la realidad de nuestras empresas multinacionales y los retos de la globalización. Las entrevistas con los investigadores mundiales que han dedicado su vida a desentrañar hacia donde vamos, como Alvin Toffler, Raymon Kurtzweill o Paul Saffo, suenan a ciencia ficción pero a verdades casi palpables. Las consecuencias de que conozcamos el código genético se traduce en los productos transgénicos que surten los supermercados de medio mundo. La invención de las redes sociales en internet, los buscadores o los portales de contenido generado por el usuario cambiaron para siempre la manera en la que nos comunicamos, informamos y nos entretenemos. Los artículos del diplomático Fernando Solana o el investigador Carlos Elizondo sobre el crecimiento de México no pueden partir de realidades más inapelables.
Comprobará que hay muchas líneas que se cruzan entre las historias. Es inevitable: la convergencia de ciencia, tecnología, diseño, comunicación y su repercusión en nuestras vidas es un fenómeno irreversible.
Entre los participantes en este número1000 coordinado por el editor Alejandro Ángeles están muchos de los protagonistas de lo que sucede en México y el mundo. El presidente Felipe Calderón, que plantea su visión de país; científicos como Esther Orozco o Juan Enríquez Cabot, en la vanguardia de sus disciplinas, futurólogos de Sillicon Valley o los institutos de investigación alemanes, mexicanos optimistas y pesimistas después de pasar horas revisando las estadísticas de México, e incluso lectores que dieron su visión del México 2050 a través de CNNExpansion.com.
El futuro ya está aquí. Es todo suyo.
Y sin rescate, ¿qué nos espera?
Un sistema financiero colapsado no pudo poner de acuerdo a los políticos estadounidenses, temerosos de que los electores que van a las urnas el 4 de noviembre no les perdonen el rescate de unas entidades financieras que no se han caracterizado precisamente por su rendición de cuentas.
Por una vez, y sin que sirva de precedente, todo el mundo (es decir, todos los economistas) estaba de acuerdo: un rescate de 700,000 millones de dólares era excesivo, tenía fallos e incluso en su versión final podía no funcionar. Pero era mejor que nada, y había que hacerlo. Con pagas reducidas, eliminación de compensaciones, acciones... con todos los pies de página, pero había que hacerlo.
Ahora, con nada en el bolsillo del secretario del Tesoro Paulson sólo queda esperar una catástrofe... o que los políticos estadounidenses recapaciten y ahorren a sus constituencies una recesión del 15% del PIB, años de estancamiento –léase Japón en las últimas dos décadas–. Más nos vale, a los que estamos al sur de la frontera.
La guerra del fin del mundo
La guerra del fin del mundo
El TARF aprobado por el Congreso estadounidense aspira a revivir al sistema financiero al costo de una guerra de Irak. Y no sabemos si funcionará.
George W. Bush llama a su secretario del Tesoro Henry Paulson “su general de tiempos de la guerra”. No es para menos. El ex CEO de Goldman Sachs tiene en sus manos la mayor crisis de Estados Unidos –y de paso, de la economía mundial– en más de 60 años. Y se va a gastar en esta ofensiva el equivalente a una guerra de Irak y media.
El sistema financiero se secó a golpe de avaricia –“we got too greedy, and we killed it”, me resumía un banquero de inversión europeo basado en una capital asiática–.
Las entidades financieras que aún respiran tienen en sus balances unos papeles hipotecarios de dudoso valor, esperan unas pérdidas descomunales, y navegan en un entorno de desconfianza generalizada. Parece que los negocios bancarios tradicionales (captación de ahorro-préstamos para vivienda o coche- control de riesgos) están en mejor forma que el resto, pero aún no se ha dicho la última palabra.
Hasta el domingo que demócratas y republicanos acordaron un borrador del plan de rescate, al menos, nadie quería pedir prestado, y nadie quería prestar –los spreads del crédito interbancaros en dólares y en euros están en valores históricos; es decir, nadie se fía de nadie. Estamos a un paso de que los consumidores estadounidenses que dan de comer a esta parte del mundo, y las empresas que generan el empleo se ahoguen.
El TARF acordado por Paulson y el congreso estadounidense (Troubled Assets Relief Program; programa de alivio de activos emproblemados o, para decirlo rápido y mal,
“fobaproa made in usa”) tratará de restablecer la confianza, de permitir a las instituciones capitalizarse para que vuelvan a trabajar. Para ello destinará la cantidad de 700,000 millones de dólares en varios tramos a la compra a precio de saldo de la cartera emproblemada.
El problema es que ni los republicanos de McCain ni los demócratas de Obama Barak, querían regalarle a Paulson un programa que saca a los contribuyentes estadounidenses un ojo de la cara, y además no les garantiza que no les quiten la casa a quienes no puedan pagar su hipoteca. De ahí la incertidumbre política que presionó a los mercados entre el viernes y el domingo, con una reunión Bush-McCain-Obama de por medio.
El saldo de la negociación son algunas condiciones muy duras para la efectividad del propósito que se plantea el TARF: aspira a que la cartera que adquiera el gobierno recupere al menos el costo que tenga para los contribuyentes. El problema de insolvencia que hoy tienen las instituciones y que está llevando a una cascada de bancarrotas y/o fusiones y adquisiciones, puede no quedar resuelto, sino postpuesto. Eso tiene nerviosos a algunos analistas, que ven incierto el éxito de este programa.
Y México, qué
¿Qué nos pasará a nosotros? En México empezamos a ver las consecuencias: el mercado de bursatilización de hipotecas se redujo a la mitad, según la Sociedad Hipotecaria Federal. Mark Zaltzman, director general de finanzas de Hipotecaria Su Casita, comentaba a Dow Jones que los inversionistas extranjeros “tienen orden directa de no ingresar al mercado hipotecario, debido a una directriz internacional y no a problemas de México”. Lo mismo podría decirse de la banca: ¿qué harán Citigroup-Banamex, Metlife, HSBC, BBVA o Santander invertir sus utilidades en México o mandar dinero a casa para resolver los problemas que encuentren por el camino?
No sólo el sector financiero está en aprietos. El estallido –por decirlo con delicadeza– del sector hipotecario en España ya tumbó a Fadesa, uno de los desarrolladores con mayores inversiones en Baja California Sur. Es de esperar que ante la caída del turismo, y la crisis que los baby boomers sufren en sus carteras con la caída de las bolsas, se desacelere la actividad inmobiliaria en la costa mexicana.
Habrá quien diga que siempre nos quedará China, pero el mercado bursátil chino perdió en los últimos meses 80% del valor con que arrancó en 2008. El primer ministro chino, Wen Jiabao, admitió en una entrevista con CNN que la crisis tendrá un impacto en China y el resto de Asia, y “espera” que Washington estabilice rápidamente su economía y sus finanzas. (Nos quedamos sin motor asiático, así que señor Téllez, acelere su plan de infraestructuras, por favor).
Paulson, un banquero enérgico con la habilidad política de un zapato –enojó a todos con su propuesta de rescate original, de dos hojas y media– está librando la batalla del siglo en nuestro nombre. Desde luego, hay consenso de que este es el fin del mundo que conocemos, el adiós a los bancos de inversión no supervisados, el posible fin del poder financiero de Wall Street, el probable arranque de unos años de crisis del dólar y de la economía estadounidense, agobiada por un déficit fiscal descomunal y un endeudamiento que supera el 80% del PIB. La propuesta de Paulson, la mejor posible, porque su ausencia puede provocar una crisis descomunal, es el ataque militar de Paulson a lo que Buffet llamó “un Pearl Harbour” financiero.
Algún que otro banquero de inversión me dice que la próxima fiesta será en Latinoamérica. Brasil, para empezar. Pero antes tendremos que pasar entre todos la resaca de la fiesta que se dieron.
Quién financiará el plan de infraestructura
Foro de negocios Asia-Latinoamérica en Singapur. Mientras escribo estas líneas veo pasar, con 10 minutos de fama para cada quién representantes de varios países con los respectivos proyectos estrella de infraestructura. Costa Rica está presentando en este momento su plan energético. Antes pasaron puertos, proyectos de gestión de agua, y pronto será la pasarela de los proyectos multimodales. A ojo de buen cubero, una petición total, si se consideran los proyectos brasileños, mexicanos, peruanos, caribeños y centroamericanos, de más de 15,000 millones de dólares.
Algunos de los gestores de fondos invitados no vinieron, dadas las circunstancias (un mercado de cabeza), pero todos los proyectos cuentan con la participación de inversionistas privados, y esta pasarela es para seducir a los señores del billete. Con Lehman, Merrill, Bearn, desaparecidos, y el resto que sobrevive con respiración asistida de Paulson ¿de dónde saldrá el dinero?
La respuesta es fácil. No hubo que esperar tanto para ver esa migración de banqueros a fondos soberanos que se rumorea: de Lehman a Bahrein. Lorenzo González Bosco, el mexicano que llevaba la oficina del banco británico en la ciudad de México, ya trabaja para Temasek Holdings, una especie de fondo soberano de Singapur.
Alejandro Chacón, coordinador de Puertos y Marina Mercante, ya presentó los proyectos de ampliación de Manzanillo y Lázaro Cárdenas y se dispone a presentar Punta Colonet. Todos los pagará el sector privado (antes habló de infraestructura Jaime Chico Pardo, convertido en paladín de Ideal, la empresa de construcción de Carso), todos estratégicos para que México multiplique su competitividad logística tanto hacia Estados Unidos como hacia el mercado interno. En total, más de 5,000 millones de dólares.¿De verdad habrá dinero ahí fuera? ¿sabrá México atraer inversión de los fondos soberanos, en los que compite con tantísimos rivales? En contra, En unos meses lo sabremos.
Ancira, ¿ratero o suertudo?
Hay reportajes que implican un riesgo para un medio. Tal y como están las cosas en México una historia de Altos Hornos de México (Ahmsa) que cuenta (no juzga, porque somos periodistas, no jueces) que la ley le dio la razón a Alonso Ancira y Xavier Autrey es asunto menor, considerando el saldo de la narcoviolencia. Aun así, es un tema muy serio.
Me gustaría abrir un debate con los lectores que nos acusan de llenar de “alabanzas” a unos empresarios “rateros” que no han pagado sus deudas en nueve años. No hay tales alabanzas: cualquiera sabe que el mercado del acero se disparó en los últimos años por la actividad en China y el sureste asiático. El artículo documenta cómo el boom de las commodities, hoy de bajada, hace necesario que Ahmsa salga de la suspensión de pagos –aunque eso todavía no está del todo claro. Bárbara Anderson, autora del reportaje, documenta cómo la actitud de Ancira fue perniciosa para nuestro ambiente de negocios con un alto costó paraa las empresas mexicanas por su impacto sobre el riesgo país.
Hay que distinguir un reportaje periodístico, libre de opiniones y que constata hechos, de la columna de opinión. Por eso ofrezco como aperitivo para el debate la carta editorial de la revista, escrita por los editores de Expansión.
El costo de la ley
El caso Ahmsa ilustra los efectos de un sistema jurídico ineficiente. Afortunadamente, los cambios ya empezaron.
Las malas leyes desbordan buenas intenciones. La promoción del empleo y la protección de los trabajadores, el apoyo a la industria nacional, la redistribución de la riqueza y muchas otras buenas causas han sido los motivos en nombre de los cuales en México y Latinoamérica un sistema jurídico deficiente ha conducido, invariablemente, a lo contrario: desempleo masivo o empleo informal, el derrumbe de las empresas locales y una agudización de las diferencias sociales.
La ley de quiebras que estuvo vigente desde 1947 hasta marzo de 2000 quería defender a los trabajadores y prolongar la vida de las empresas en los momentos difíciles. El efecto perverso de su pésimo diseño fue proteger a los dueños de cualquier riesgo económico –haciéndolos millonarios– y reducir a su mínima expresión el crédito a las empresas que iban bien. Los bancos no se aventuraban a prestar ante las escasas garantías de recuperación. Impedidos para crecer, muchos empresarios optaron en la última década y media por cerrar o vender sus compañías. Menos empleo, menos empresas y más millonarios es el saldo de la apertura comercial. La crisis de 1995 potenció todas estas deficiencias.
Fueron necesarios dos casos ejemplares para que los legisladores se animaran a cambiar nuestra legislación de quiebras: el de Altos Hornos de México y el de Grupo Azucarero México. El primero es el que nos ocupa nuestra portada y levantará más de una sorpresa en nuestros lectores.
La suspensión de pagos de nueve años de duración es todavía motivo de indignación entre la comunidad financiera. Pero lo cierto es que los alguna vez prófugos de la justicia y objetos de escarnio Xavier Autrey y Alonso Ancira, principales accionistas de Ahmsa, tenían la razón jurídica. Para los nobles de corazón queda la queja de que jamás tuvieron la razón ética. Hylsa y Sicartsa sufrieron por igual el desplome de los precios del acero a finales de los 90 y sus dueños prefirieron dar la cara y pagar peso por peso todas sus deudas. Pero una ley que descansa en la ética personal es, sin duda, una pésima ley.
Los bancos vieron que habían perdido la batalla y se rindieron a la negativa de Ahmsa a pagar y colocaron sus deudas a precios paupérrimos, asumiendo pérdidas de cientos de millones de dólares. El único consuelo de los financieros que pelearon su recuperación fue la orden de busca y captura por fraude fiscal de los empresarios, pero el caso se cerró cuando Hacienda se limitó a cobrar lo debido. Todo sea dicho, a través de empresas externas, sin pasar por el síndico de la quiebra.
Ancira y Autrey tienen hoy una empresa que aún debe más de 1,000 millones de dólares y que los analistas valúan en más de 6,000 millones. Las razones por las que hoy sí quieren salir de la quiebra son evidentes: la suspensión impide a la empresa buscar alianzas o aprovecharse del boyante mercado de compras de acereras.
Ancira rehizo su vida en Israel, donde tiene una sana operación empresarial, y está en camino de convertirse casi en héroe nacional, si logra su proyecto de hacer una empresa israelí-jordana, como proyecto de paz. ¿Por qué (y la pregunta le sonará por manida) los mexicanos en el extranjero triunfan, cumplen la ley y hasta respetan las señales de tráfico? Porque las leyes están mejor hechas, y porque existe estado de derecho.
La integración latinoamericana, un proyecto mexicano
La sesión plenaria que cerró el Foro en Cancún trajo todo tipo de propuestas. El costarricense Óscar Arias, premio Nobel de la paz, propuso una política de desarme militar regional para financiar la educación y la salud, un Consenso de Costa Rica que reclame a los países desarrollados sus abandono de los países de renta media (a los que les tocan cero subsidios por hacer las cosas bien), y un plan de desarrollo ambiental.
Los presidentes Álvaro Uribe de Colombia y Calderón de México están de acuerdo en casi todo: el fin de la distinción entre izquierda-derecha, la obsesión por la seguridad y en la defensa de los valores democráticos, la necesidad del estado de derecho y el empeño en atraer inversión extranjera. Ayer discreparon en eso de que un bombardeo mate a unos jóvenes mexicanos en un campamento de las FARC en Ecuador. “Por respeto al dolor de las familias”, dijo Calderón, “esperemos a una investigación”. Uribe los llamó “terroristas” desde el primer momento.
En su intervención el presidente mexicano propuso una Asociación de Estados Latinoamericanos como el proyecto que quiere impulsar México desde la presidencia del grupo de Río en los próximos dos años. Justo ayer José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos, daba por hecho que no hay una propuesta así entre los estados.
Al final, el foro concluye con un mayor acercamiento entre empresarios mexicanos y asiáticos, una convicción en la necesidad de la seguridad jurídica para atraer inversión esxtranjera, y un sentido general de optimismo a pesar de la recesión que llega del norte..
¿El balance personal? Al final, lo mejor de estaes reuniones, como en las que tienen lugar bajo la nieve de Davos, es la posibilidad de estar sentado junto a un ministro de comercio chino en una comida, esa conversación con un empresario local habitualmente alejado de los focos, o una reunión aparentemente soporífira pero que se convierte en iluminadora. Quizá faltó la nota de color que hubieran traído Shakira, o Carlos Slim, pero no se puede pedir todo.
Un buen foro, que tendrá continuidad el año que viene en Río.
Hambre de infraestructura con transparencia
Anunciar que uno espera inversiones de 50,000 millones de dólares (público-privados) siempre pone a todo el mundo muy contento. Luis Téllez levantó sonrisas en un almuerzo de Infraestructura. Más contentos aún cuando se vio que no iba en broma y comentó sobre los excedentes petroleros que permiten pagar parte, y en la reforma fiscal que financiará otra, a lo que habría que añadir al sector privado. Puertos, carreteras, aeropuertos.
Planes semejantes tienen Brasil y otros países de la región, algunos de ellos con fondos específicos. Lo importante, vinieron a decir los , será la fórmula que se siga para licitar, la dirección en la regulación (tarifas, competencia, regulación) y la la transparencia de los contratos. Esa será la clave para atraer o no inversiones.
La suerte centroamericana
Menuda suerte la de los países centroamericanos, que pudieron firmar su acuerdo de libre comercio con Estados Unidos en 2004 (Cafta) , antes de que Obama y Hillary empezaran a pelearse por ver quién tira abajo el TLCAN (“They are very disrespectful with their partners”, me comentó enojado un empresario canadiense), y antes de que el Congreso tirara abajo el acuerdo con Colombia.
La región centroamericana está en un proceso de integración regional y de crecimiento. Salvador, Nicaragua, Guatemala y Honduras mantienen políticas económicas de atracción de la inversión en turismo, energía, construcción, industria forestal o maquila, (en competencia, por cierto, con plantas de bajo valor agregado en México).
“Creo que Centroamérica está haciendo las cosas bien”, ex comenta Jaime Zabludovski, ex subsecretario de Comercio, consultor en la materia. “El Cafta es una oportunidad para ellos, y viendo lo que sucede en EU, vale oro”
A pesar de todo, los presidentes centroamericanos están preocupados. El aumento de los precios petroleros y su presión sobre los precios del transporte y el de los granos amenazan la luna de miel del Cafta.
Especialmente preocupado está el presidente salvadoreño Elías Antonio Saca, que ve riesgos para la estabilidad política de la zona, y posibilidades de populismo. El guatemalteco, Álvaro Colom, ve en su lugar una oportunidad para modernizar su industria petrolera, y para sembrar los granos en toda la región ahora que los precios son buenos. Nicaragua, representada en un foro por su vicepresidente, el empresario Jaime Morales Carazo, tiene un acuerdo despresurizador: logró un acuerdo energético con Venezuela que le permite pagar la factura a 20 años a una tasa de interés de 2%. Manuel Zelaya, de Honduras, reiteró la necesidad de tener políticas alimentarias, y confirmó su preocupación sobre la situación económica mundial.
La integración centroamericana y su unión con México sigue su ruta: hay proyectos para construir 12,000 kilómetros de carreteras para la integración carretera, 2,000 kilómetros de líneas de transmisión para la eléctrica, una integración de telecomunicaciones con una red de fibra óptica que llaman “autopista mesoamericana de la información”.
Dos son los retos de México de este lado, según dijo Eduardo Sojo, secretario de Economía: modificar la situación aduanera con Centroamérica y homologar las normas regulatorias para reducir los costos de transacción. Las reglas de acumulación de origen incorporadas al TLCAN suponen una oportunidad para el sector textil –aunque la cámara del vestido está menos feliz–.
El reto será que lo que suceció con el área textil en acumulación de origen ocurra con todos los sectores exportadores. En esto siempre habrá alguien que se queje, pero el desarrollo de Centroamérica, sin duda, es un paso necesario para el crecimiento del sureste mexicano. Y la competitividad de nuestras compañías está ligada a la integración regional de cara a la competencia con los productos asiáticos.
