El ambiguo mensaje de Bernanke

El recorte en la tasa de interés realizado por la Fed el martes le añade más leña al fuego; Ben Bernanke no es ‘monedita de oro’ y no importan sus acciones... nadie parece estar conforme.

Por: Colin Barr |
Jueves, 24 de enero de 2008 a las 06:00

NUEVA YORK — La Bolsa de Valores de Nueva York no se fue a pique el martes pasado, pero Ben Bernanke tampoco ganó popularidad.

El presidente de la Fed sorprendió a Wall Street al reducir las tasas de interés tres cuartos de punto porcentual, luego de que los mercados experimentaran una venta masiva por segundo día consecutivo. Se esperaba entonces que la Bolsa cayera un 5%, pero la baja fue modesta: tanto los índices Dow Jones como S&P 500 cerraron con un retroceso de alrededor de un punto porcentual.

Así que la crisis en la Bolsa se evitó, al menos por un día. Pero el precio que se pagó por tal victoria fue otro golpe a la ya maltrecha credibilidad de Bernanke frente a economistas e inversionistas, quienes temen que la intervención del presidente de la Fed está enviando un mensaje ambiguo a los mercados financieros.

“Los mercados tienen que enfrentar la realidad. Creo que estuvo bien recortar las tasas, pero Bernanke no puede fortalecer por sí solo los mercados” afirma Dean Baker, co-director del Center for Economic and Policy Research en Washington, D.C.

El recorte en las tasas se decidió dos días después de que las bolsas de Japón y Hong Kong registraran su peor caída en más de una década, y justo una semana antes de la reunión programada sobre política monetaria del Comité de Mercado Abierto de la Fed.

Es bien sabido que las decisiones de la Fed no tienen un efecto inmediato sobre la economía real, éste tarda entre seis y nueve meses en manifestarse. Por lo tanto, los recortes en las tasas favorecerán a las empresas, pero hasta bien entrado el año, pues  por el momento no verán ninguna diferencia.

Si el tiempo para observar los efectos corre despacio, algunos se preguntan ¿por qué Bernanke no esperó una semana para anunciar el recorte? Al actuar ahora, dicen,  Bernanke perjudicó a los mercados. Otros afirman que el Banco Central intenta salvar a Wall Street ignorando su compromiso de mantener el pleno empleo y luchar contra la inflación.

El presidente de la Fed también ha sido acusado de demorarse en recortar las tasas. No importa qué acciones tome Bernanke, nadie parece estar conforme.

“Ser presidente de la Fed debe ser el peor trabajo del mundo. Bernanke está siendo responsabilizado personalmente por lo que ocurre en el mercado de valores” afirma Jeffrey Miller, CEO de la consultora de inversiones NewArc Investments.

Miller piensa que buena parte de las críticas a Bernanke son injustas. La Fed ha sido, bajo su mando, más proactiva que bajo la batuta de su predecesor Alan Greenspan. Y la decisión de recortar las tasas fue tomada con prontitud, aún cuando la economía parecía estar creciendo.

La Fed de Bernanke también ha demostrado disposición para recurrir a tácticas poco ortodoxas con tal de mantener el flujo monetario en la economía. Recordemos, por ejemplo, el anuncio del 12 de diciembre donde la Fed licitaba préstamos bajo algo llamado “Facilidad de Subastas a Término” (TAF por sus siglas en inglés) para animar a los bancos a prestarse dinero entre ellos.

En opinión de Miller, parte de la desconfianza que Bernanke inspira en Wall Street se debe a la medida de la Fed de anunciar la estrategia TAF un día después del 11 de diciembre (día de la decisión en política monetaria), en lugar de comunicar los dos planes simultáneamente. Los inversionistas que vendieron acciones con pérdidas el día que se esperaba el recorte en la tasa, se molestaron al descubrir el día siguiente que pudieron evitar algunas pérdidas si no hubieran vendido.

Dean Baker, por su parte, considera que Bernanke no debe ser culpado por la burbuja inmobiliaria, un fenómeno que se estaba fraguando a principios de esta década, cuando Alan Greenspan capitaneaba la Fed. Sin embargo, le parece incomprensible que Bernanke no haya alertado a los estadounidenses de la gravedad del problema.

Mientras tanto, la burbuja y Ben Bernanke siguen haciendo su trabajo.