Recesión 2008 ¿qué tan mal nos puede ir?

Economistas hablan sobre sus temores en el escenario de una recesión que pueda prolongarse; se espera un aumento de desempleo y un empeoramiento del mercado crediticio e inmobiliario.

Lunes, 28 de enero de 2008 a las 06:00
CNNMoney
Entre las principales preocupaciones está que los extranjeros retiren sus inversiones en dólares y otros activos americanos. (AP)
Entre las principales preocupaciones está que los extranjeros retiren sus inversiones en dólares y otros activos americanos. (AP)
Analistas temen que los precios de la vivienda continúen cayendo y pierdan valor para obtener un crédito. (AP)
Analistas temen que los precios de la vivienda continúen cayendo y pierdan valor para obtener un crédito. (AP)

NUEVA YORK — El desplome de la economía norteamericana ha llevado el pánico a todos los actores, desde los mercados financieros a la Reserva Federal y al Congreso.

Pero el mensaje desalentador nos llega ahora de voz de aquellos que se preocupan por el crecimiento económico: el escenario puede empeorar.

La mayoría de los economistas para quienes la recesión ya golpeó al país -o está al borde de hacerlo-  están esperando una desaceleración relativamente moderada y corta, quizá de dos o tres trimestres de duración. Pero una buena parte de esos economistas afirman que, desafortunadamente, también pueden imaginarse un escenario mucho peor: caída considerable del gasto de consumidores y empresas; un aumento del desempleo superior al que se da en una recesión típica; y un empeoramiento de los problemas del mercado crediticio e inmobiliario.

Cuatro importantes economistas nos describieron sus peores temores económicos, y esto es lo que dijeron:

“Puedo imaginar a la economía en caída libre. El peligro es que los precios de la vivienda continúen cayendo, se evapore la posibilidad de la gente de obtener préstamos sobre el capital de la propiedad, y entonces veremos un descenso serio en el consumo” declara Dean Baker, economista en jefe del Center for Economic and Policy Research.

David Wyss, economista en jefe de Standard & Poor's, afirmó que entre sus principales preocupaciones está que los inversores extranjeros retiren sus inversiones en dólares y otros activos americanos. Eso podría aumentar el sentimiento de miedo entre los consumidores y empresarios estadounidenses, a medida que los precios de las acciones bajen y suban los rendimientos de los bonos, que a la postre podría elevar las tasas hipotecarias y golpear más el ya maltrecho mercado inmobiliario.

“Los estadounidenses podrían asustarse por un aluvión de malas noticias. La Bolsa de Valores podría seguir bajando si los extranjeros sacan su dinero, y entre eso y la caída de los precios de la vivienda, el gasto se encogería, especialmente el de los Baby Boomers” agrega.

Para Wyss, los precios del petróleo podrían agudizar más la recesión, aún cuando ésta reduzca la demanda global. Tan solo la interrupción del suministro en Oriente Medio provocaría un alza de hasta 150 dólares por barril. Y en el peor escenario imaginable, la tasa de desempleo llegaría hasta el 7.5% a principios de 2009, muy por encima del 5% actual. De igual forma, el PIB podría terminar el año con un 2% menos que el 2007. Esa sería la desaceleración más severa desde 1982.

Edward McKelvey, economista senior de Goldman Sachs, está de acuerdo con Wyss en la disminución del PIB. Su peor temor es que los precios de la vivienda sigan cayendo durante los próximos meses. De hecho, tanto Goldman como Merrill Lynch han pronosticado que el valor de la vivienda puede bajar otro 15%.

McKelvey advierte que esas bajadas futuras pueden acarrear más problemas a los consumidores y a los mercados crediticios. “Los mercados crediticios podrían reaccionar de una manera más violenta a la que esperamos, endureciendo los créditos a negocios y familias” afirma. Y añade que “Las empresas podrían responder a la desaceleración con despidos y recortes de gastos.”

Paul Kasriel, economista en jefe en Northern Trust, opina por su parte que hay una buena posibilidad de que la desaceleración económica sea más profunda de lo que todos suponen. Su pronóstico pesimista se debe a que él cree que las pérdidas millonarias reportadas por los bancos (Merrill Lynch, Citigroup, JP Morgan Chase y Bank of America entre ellos) son sólo la punta del iceberg del problema en el sector financiero.

De acuerdo a Kasriel, si los bancos han de reportar más pérdidas causadas por los malos manejos en las hipotecas de alto riesgo, no querrán -o no podrán- conceder grandes préstamos a empresas y consumidores.

Así que, aunque la Fed mantenga su política de recortar las tasas, el impacto de estos recortes será “menos potente” que los recortes realizados en anteriores recesiones, puesto que los consumidores y los empresarios no podrán pedir prestado el dinero suficiente para mantener el gasto. Este hecho puede convertir la actual recesión en una similar a la ocurrida en 1991, y no tanto a la del 2001.

“Históricamente, las recesiones que están acompañadas por reducciones en el gasto del consumidor tienden a ser más severas. Y en esta ocasión la gente limitará su gasto debido a la crisis inmobiliaria” sostiene Kasriel.

Él explica que como resultado de la disminución del ingreso fiscal, el gobierno también podría reducir gastos, algo que puede amplificar el golpe a la economía. “La gente olvida la importancia del gasto público, pero representa el 11% del PIB” anota.