Economía
Columna invitada

El impacto económico de la influenza

La reciente epidemia que afectó a México tendrá una influencia negativa en la recuperación del país; sólo con medidas gubernamentales efectivas podrá contrarrestarse la caída en varios sectores.

Por: Salustio García Juárez* |
Lunes, 11 de mayo de 2009 a las 06:02

CIUDAD DE MÉXICO — Desde el año anterior, con la aparición de la crisis financiera y su afectación a prácticamente todo el mundo, los pronósticos sobre el crecimiento de las economías de cada uno de los países y en especial sobre la de México, han evolucionado desde el pesimismo "optimista" hasta el pesimismo decepcionante.

En semanas recientes como consecuencia de la contratación de las líneas de crédito por parte del gobierno se observó una clara recuperación de nuestra moneda e incluso se detuvo la pérdida de empleos, lo que motivó que el optimismo se apoderara de los agentes económicos que declaraban que se vislumbraba el final de esta fase negativa por lo que la recuperación se iniciaría en el segundo semestre. Efectivamente los indicadores económicos presentaban una situación diferente a la vivida en semanas recientes en la que el dólar se llegó a cotizar arriba de 16 pesos y el euro en cerca de 20 pesos.

Hasta aquí todo era alegría y felicidad, lo peor estaba por terminar y la economía mexicana se encauzaba plenamente a la recuperación. En general, la lectura de la situación así lo indicaba... pero entonces se presentó un elemento absolutamente ajeno a la economía que destrozó ese panorama. El jueves 23 de abril en la noche el gobierno federal informa a la sociedad mexicana que existe una epidemia de influenza porcina (ahora influenza humana, A/H1N1), motivo por el que se suspenden las clases en todos los niveles educativos y asimismo todas las actividades que impliquen aglomeraciones en el Distrito Federal, Estado de México y San Luis Potosí. Con el paso de los días las medidas se agudizan y se generalizan para el país en su totalidad, lo que conlleva la paralización total o parcial de ciertas actividades económicas y la consecuente pérdida de ingresos por parte de quienes laboran en esas actividades, hecho que tiene un efecto perverso sobre la actividad económica.

La presencia del virus afecta principalmente el consumo de la sociedad (el elemento más importante por su monto dentro del PIB) ya que genera desconfianza en los habitantes para desarrollar su vida cotidiana e impacta actividades como la de restaurantes y bares, actividades de entretenimiento y tiendas departamentales, lo que a su vez afecta al transporte y la entrega de bienes comerciables, generalizándose este efecto negativo, como es lógico suponer, sobre la economía en su conjunto.

Los ejemplos siguientes tienen precisamente la intención de enfatizar esta situación. La Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica estima en 268 millones de pesos las pérdidas de los cines en el periodo del 25 de abril al 5 de mayo. Asimismo, ante la gravedad del problema en la industria restaurantera y tratando de paliarla, el gobierno del DF anunció un apoyo de 50 pesos diarios a los meseros ante el cierre temporal de sus fuentes de trabajo.

El sector turístico ha sido quizá el más afectado precisamente ante el miedo de contagio por parte de los turistas extranjeros. De acuerdo a la Cámara Nacional de Aerotransportes, la aviación ha tenido una caída de 20-25% en el número de pasajeros. Asimismo, el secretario de Turismo informó que en Cancún se tiene una cancelación del 70% en las reservaciones para la semana que finaliza el 10 de mayo, por lo que la ocupación será de 44.8%, así como la suspensión del arribo de cruceros en Cozumel. En el Distrito Federal la constante es la cancelación de Congresos y Convenciones para los próximos meses; al cierre de abril la ocupación hotelera fue de 14.79%, que comparado con el promedio del 55% resulta sumamente reducido; y lo más grave es que las perspectivas son similares a esa tasa de persistir la contingencia.

Aunado a lo anterior, la venta interna de carne de cerdo ha presentado una fuerte caída por dos razones: primera, ante la sospecha de que contenga el virus, y segunda, por el cierre de restaurantes. Por lo que se refiere a sus exportaciones, varios países han cerrado sus fronteras a la carne de cerdo, como una medida preventiva de posible contagio, pese a que la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) descarta esa posibilidad. Ya se hacen trámites en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para tratar de solucionar este problema.

Con este panorama es indudable que la actividad económica agregada sufrirá un fuerte impacto que reducirá su crecimiento, por lo que las perspectivas son altamente negativas. Si bien estimar en este momento la afectación sobre el PIB es todavía prematuro, pues dependerá del tiempo que perdure la contingencia (todo indica que para el 11 del presente las actividades se normalizarán) y además del éxito de las medidas ya anunciadas por el gobierno Federal para tratar de superar esta contingencia.

El propio secretario de Hacienda estima entre -0.3 y -0.5% el impacto sobre la economía mexicana (basándose en países que han sufrido casos similares), cifra que considero a priori bastaste real, en base a que lo que vivimos en el Distrito Federal no es exactamente el reflejo del resto del país. Sin embargo, es preocupante porque viene a agravar la pésima situación del primer trimestre del año en que el PIB presentó una tasa negativa del -7%, muy semejante a la presentada en todo el año de 1995, consecuencia del llamado error de diciembre de 1994.

Hagamos votos porque la contingencia desaparezca y México pueda recuperar rápidamente la confianza de los agentes económicos para que el turismo y la inversión fluya normalmente. Asimismo, que las medidas anunciadas el lunes 4 de mayo tengan un efecto positivo, que no han tenido los programas anunciados previamente, y encamine a nuestra economía a la senda del crecimiento económico, único camino para elevar el nivel de vida de la sociedad. 

*El autor es profesor titular de Economía en la Universidad Anáhuac México Sur. Su correo electrónico es: salustio.garcia@anahuac.mx.


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