Klaus Schwab, el alma del Foro Davos
En 1970, fundó el evento que se ha convertido en el más importante del mundo de los negocios; apostar a lo grande y romper las reglas fueron sus normas para alcanzar el éxito.
Klaus Schwab fundó el Foro Económico de Davos para intercambiar preocupaciones y conocimientos sobre los problemas mundiales. (Foto: AP)
En 1969, tras haber cursado dos doctorados y un año en la Kennedy School de Harvard, escribí mi libro sobre gestión empresarial. Allí explicaba que para conseguir crecimiento y prosperidad a largo plazo la gestión debería servir a todos los interesados. La idea del primer simposio en Davos era la de crear una plataforma que permitiera a los participantes intercambiar preocupaciones y conocimientos.
Mis comienzos
Apuesta a lo grande: (Para fundar el foro de Davos) en 1970 solicité un préstamo por 50,000 francos suizos (11,434 dólares) a un industrial alemán. La condición era que le pagara o que trabajara para él, así que estaba nervioso.
Enviamos invitaciones a medio mundo, y todos los días llegaba el correo; como no quería perder tiempo abriendo los sobres, los colocaba bajo una luz potente para leer el interior. A la primera reunión en 1971 acudieron 440 personas de 31 países, incluyendo a famoso economista John Kenneth Galbraith.
El éxito de la conferencia me permitió pagar la deuda y usé lo que sobró para crear el Foro Europeo de Gestión (hoy Foro Económico Mundial) como una fundación sin ánimo de lucro.
Amplía tu visión, pero controla la marca: Al inicio, el Foro era un curso de dos semanas centrado en Europa y la gestión. En la década de 1970 la crisis del petróleo ocasionó un abordaje más global. Hoy tenemos 2,500 participantes.
Hace algunos años invitamos a celebridades de Hollywood que compartían nuestros intereses, creyendo que ayudaría. Pero los medios se enfocaron a ellos y dieron una impresión equivocada. Ya no los invitamos, tememos que la marca del Foro se use para otros fines.
Los secretos de mi éxito
Rompe las reglas: Quería dedicarme un año a estudiar negocios, así que me matriculé en varios cursos en Harvard sin seguir una línea. Un día el rector George Baker me invitó un té; quería conocer a la persona que rompía las reglas. Nuestra relación se hizo cercana, y lo invité para presidir la primera reunión de Davos, ello garantizó el éxito del evento.
Mantén la exclusividad: Tenemos una estricta filosofía: Si alguien se retira, ya no se le invita más. Queremos asegurarnos de que todos los que vengan participen real y activamente en la toma de decisiones.
Hazlo simple: El mundo complejo de hoy puede manejarse si mantienes una vida simple. Hago deporte y llevo casi 40 años felizmente casado. La gente cree que soy el mejor en relaciones públicas, pero no voy mucho a fiestas. Si he de hacerlo, asisto 5 o 10 minutos para mostrar mi respeto.


