Economía

Ciudades de EU, en riesgo de bancarrota

La crisis presupuestaria que atraviesan algunas ciudades o municipios ponen en jaque sus finanzas; sin embargo, tienen la opción de acogerse al Capítulo 9 del código federal de bancarrota.

Por: Colin Barr |
Lunes, 15 de febrero de 2010 a las 06:00
NUEVA York — Numerosas ciudades y municipios de Estados Unidos atraviesan una crisis presupuestaria. ¿Huele a bancarrota?

No tanto, gracias a las normas que limitan qué municipios pueden protegerse contra sus acreedores acogiéndose al Capítulo 9 del código federal de bancarrota. Los estados, por ejemplo, no pueden tramitarla, mientras que muchas ciudades, pueblos y dependencias gubernamentales pueden solicitarla bajo ciertas circunstancias.

Ante los problemas fiscales de Grecia y las administraciones locales de Estados Unidos preparándose para otra serie de recortes draconianos, los inversionistas en bonos municipales están atentos a la posibilidad de que ocurra una rareza: un impago de bonos emitidos por un gobierno local.

"Llevo 25 años invirtiendo en bonos municipales y nunca me había preocupado por esa cara de la moneda. Estamos atentos a que algo raro ocurra" señala Matthew Dalton, gestor de bonos municipales en Belle Haven Investments.

Harrisburg, Pennsylvania, podría estar en la arena. Un funcionario de la ciudad dijo esta semana que la capital del estado (el sexto más poblado del país) podría solicitar protección contra sus acreedores el primero de marzo.

La ciudad, sometida a una montaña de 282 millones de dólares (mdd) de deuda emitida a principios de esta década para financiar un incinerador de basura, podría pedir la ayuda del estado, como lo hizo Pittsburgh.

Pero el problema se agrava en California que, como epicentro de la burbuja inmobiliaria, está lleno de municipios atribulados, como ciudad Vallejo, que se acogió a la bancarrota en mayo de 2008.

El caso Vallejo atrajo la atención porque el gobierno de la ciudad dijo que la solicitud de bancarrota les ayudaría a recortar la nómina de policías y bomberos. La solicitud prosperó y un juez federal dictaminó que la ciudad podía romper los contratos sindicales. El dictamen fue apelado, pero si se sostiene otros podrían seguir los pasos de Vallejo, en especial municipios ahogados por los gastos y con poca recaudación fiscal.

Sin embargo, hasta el momento ninguna otra ciudad ha solicitado la bancarrota, en parte porque el caso Vallejo sigue aún pendiente y porque se vieron beneficiadas por los estímulos que otorgó el gobierno federal.

Además, se ha hecho evidente que la bancarrota no es la panacea. "Como estamos atestiguándolo con Vallejo, la bancarrota es un trámite costoso y no tan rápido, y las cortes se resisten a desechar los contratos sindicales" apunta Tim Yeung, especialista en derecho público en el bufete Renne Sloan Holtzman Sakai LLP.

Si bien la ciudad de Vallejo ha conseguido reducir plazas laborales (recortó una tercera parte de su fuerza policiaca) y renegociar algunos contratos, aún no se sabe si valió la pena, pues la ciudad recién solicitó al condado ayuda para patrullar las calles tras un fin de semana sangriento (dos homicidios, un ataque con arma blanca con tres personas heridas, un vendedor de helados herido con arma de fuego y un funcionario atacado por una turba, según el diario San Francisco Chronicle).

Otra desventaja de la bancarrota es que no aborda los beneficios sanitarios de los jubilados, algo que supone un enorme costo para los gobiernos municipales.


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