Grecia padece el castigo de la ‘troika’

Expertos señalan que el rescate de 130,000 mde no ayuda a que el país reactive su economía; Europa y el FMI reforzarán la supervisión al Gobierno para evitar el incumplimiento de metas.

Por: Ben Rooney |
Miércoles, 22 de febrero de 2012 a las 11:43
CNNMoney
Si las autoridades griegas fracasaran en su plan de reformas el país tendría serios problemas para conseguir nuevos recursos.  (Foto: Reuters)
Si las autoridades griegas fracasaran en su plan de reformas el país tendría serios problemas para conseguir nuevos recursos. (Foto: Reuters)
La recesión económica y los planes de austeridad han provocado decenas de manifestaciones en contra del poder político griego. (Foto: Reuters)
La recesión económica y los planes de austeridad han provocado decenas de manifestaciones en contra del poder político griego. (Foto: Reuters)
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NUEVA YORK — Une vez más, Grecia escapó de las fauces del default con la promesa de que recibirá más fondos de rescate. El paquete de salvataje de 130,000 millones de euros, amparado el martes por los ministros europeos de Economía, le permitirá al país heleno realizar el pago de bonos a vencer en marzo por valor de 14,500 millones de euros.

Sin embargo, numerosos expertos opinan que el segundo tramo de rescate no resolverá a largo plazo los problemas de deuda de Grecia y la nación necesitará, a la postre, más ayuda. Sostienen que enfocarse en medidas de austeridad y reducción de deuda perjudica más que beneficia, toda vez que retrasa más la ya raquítica economía griega.

"Las autoridades europeas parecen más resueltas a castigar a Grecia que a ayudar a su recuperación económica. Desde hace dos años han estado empujando a la economía helena a la recesión, y todavía no se ve luz al final del túnel", advierte Mark Weisbrot, economista y codirector del Center for Economic and Policy Research.

Para ser merecedores del rescate, el Gobierno de Atenas aprobó un paquete muy impopular de reformas de austeridad y acordó someterse a una mayor supervisión de los funcionarios de la Unión Europea (UE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE), el trío conocido como ‘la troika.'

Este compromiso, que algunos interpretan como una socavación de la soberanía nacional, implica que Grecia deberá modificar su Constitución introduciendo una disposición que dé prioridad al "pago del servicio de la deuda" por encima de otras obligaciones nacionales.

Asimismo, Grecia acordó reservar dinero suficiente para hacer frente al pago de su deuda durante tres meses en una cuenta "separada" que será fiscalizada por la troika.

Los rigurosos términos exigidos por la troika derivan del poco avance en materia de reformas estructurales, condición que se le impuso a Grecia para el primer tramo de rescate. En consecuencia, algunos de los miembros más fuertes de la zona euro, incluida Alemania, se han mostrado reticentes a otorgar más fondos de rescate sin garantías adicionales.

"Es innegable que el país necesita atravesar reformas estructurales para lograr tasas de crecimiento sostenibles a largo plazo. No obstante, las reformas estructurales tardarán en dar fruto y es cada vez más evidente que, sin una estrategia de crecimiento en el corto plazo, la economía helena seguirá abatida por un periodo importante", asegura Diego Iscaro, economista de IHS Global Insight.

La economía de Grecia, que ha estado en recesión por años, se contrajo 6.8% en 2011. Y las previsiones de los economistas para el futuro estiman que la recesión se agravará a medida que las medidas de austeridad pasen factura. Dichas medidas ya han provocado violentas protestas en Atenas, y seguramente dominarán el debate político ahora que el país se prepara para elegir a un nuevo Gobierno más tarde en el año.

Los desafíos que Grecia enfrenta fueron explicitados en un análisis "de sostenibilidad de la deuda" elaborado por las autoridades de la troika, que apunta que en el "peor escenario" posible, la carga de deuda del país podría mantenerse en 160% en relación al PIB en 2020. Ese pronóstico se contrapone totalmente al objetivo establecido por el programa de rescate, que busca reducir la deuda a 120.5% de su PIB.

Bajo el "escenario negativo," Grecia fracasaría en realizar las reformas necesarias para reavivar su economía, acarreando un mayor desempleo y una recesión más profunda, de acuerdo al análisis. Este escenario también asume que el país daría marcha atrás a su programa de austeridad y retrasaría más la venta de activos estatales. Ello impediría que  volviera a tener acceso a los mercados privados de crédito, por lo que el país dependería todavía más de los fondos de rescate.

Por otro lado, el programa depende de que bancos e inversionistas acepten una reestructuración histórica de la deuda helena en manos del sector privado. La quita o reducción del valor de la deuda, que se traduciría en pérdidas del 75% para el sector privado, evaporaría 107,000 millones de euros de deuda helena, de acuerdo al Institute of International Finance.

Al mismo tiempo, los gobiernos de la eurozona acordaron rebajar las tasas de interés de  los préstamos de rescate ya entregados a Grecia. Y algunos bancos centrales de la zona han consentido transferir las futuras ganancias de sus bonos griegos a Atenas.

Si bien estas medidas deberían ayudar a atajar los problemas de deuda inmediatos, Grecia necesitará, a la  larga, más ayuda, reconoce el economista jefe de High Frequency Economics, Carl Weinberg. "Tenemos un nuevo remedio momentáneo para una vieja herida. Pero estamos seguros de que los padecimientos todavía no terminan", apunta.


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