Economía

El G8 busca un equilibrio ante la crisis

Las potencias coinciden en la necesidad de promover el crecimiento sin descuidar las deudas; incluso la promotora de la austeridad en Europa, la canciller Angela Merkel, cedió un poco.

Domingo, 20 de mayo de 2012 a las 11:40
CAMP DAVID, (AP) — Enfrentados a una crisis económica que los amenaza a todos, los líderes del Grupo de las Ocho potencias industrializadas (G8) expresaron el sábado que sus gobiernos deben desencadenar la expansión de la economía y reducir la deuda que atenaza al continente europeo y tiene en ascuas a los inversionistas.

"Ahora hay un consenso emergente de que se debe hacer más para promover el crecimiento y la creación de empleos ahora mismo", dijo el presidente estadounidense Barack Obama, anfitrión de las conversaciones económicas en el retiro presidencial de Camp David.

Obama, quien aspira a la reelección en medio de graves problemas económicos, dijo que el debate fue positivo porque las naciones buscan la manera de estimular sus economías y no hablan solamente de reducir gastos.

Por ahora, los gobernantes no tuvieron propuestas audaces a la mano. En cambio, parecen buscar la manera de inspirar confianza acordando una estrategia amplia sin importar sus diferencias.

Ante un mercado petrolero vacilante, los gobernantes montaron el escenario para una liberación concertada de las reservas nacionales de crudo para compensar cualquier interrupción en el abasto mundial cuando se impongan nuevas y severas sanciones a las exportaciones de Irán debido a su controversial programa nuclear.

Los participantes en la cumbre dijeron que estaban dispuestos a adoptar una "acción apropiada" para enfrentar cualquier escasez.

La mera preparación para liberar las reservas petroleras podría dar tranquilidad a los mercados y evitar que los precios del crudo, que han estado disminuyendo, vuelvan a subir.

En la cumbre del G8 participaron los mandatarios de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia.

La canciller de Alemania, Angela Merkel, llegó a la reunión como la gobernante europea que ha colocado a la austeridad como la mayor prioridad para aliviar la crisis de la deuda en la eurozona.

Pero la elección reciente del socialista Francois Hollande como presidente de Francia, y las elecciones en Grecia que derivaron en un caos político en el país son claros ejemplos de rechazo al llamado a apretarse el cinturón que Merkel representa.

Merkel dijo que el crecimiento y la reducción del déficit se fortalecían mutuamente, y que todos los presentes habían coincidido. "Ese es un gran progreso", expresó.

Una declaración conjunta de la cumbre reflejó la urgencia de los países para contener una crisis financiera que podría propagarse de la eurozona a Estados Unidos y contagiar al resto de la economía mundial.

Los líderes declararon unanimidad en que Grecia, sumida en una crisis de deuda y política, permanezca entre los 17 países que utilizan el euro.

"La recuperación de la economía global presenta señales de promesa, pero persisten considerables vientos en contra", dijeron los gobernantes del G8, aunque aclararon que "las medidas correctas no son las mismas para cada uno de nosotros".

En la declaración de ocho párrafos presentada el sábado, el G8 tendió un puente llano entre ambos lados del debate de la austeridad contra la expansión, y dejó que cada parte decidiera exactamente lo que vaya a significar el nuevo énfasis en el crecimiento. El grupo no dijo gran cosa sobre de dónde vendría el dinero para un mayor gasto.

El acuerdo franqueó el disenso al no rechazar un enfoque en favor de otro, sino hábilmente combinarlos. Equilibrar presupuestos, sí, pero encontrar la manera de gastar, o más bien de "invertir", en aspectos como educación y obras públicas.

La declaración reflejó claramente el deseo de Obama para que los europeos vayan más allá del enfoque de la austeridad encabezado por Alemania.

La posición de Obama parece mostrar inquietud de que una recesión europea o una implosión financiera si Grecia abandona el euro podrían perjudicar a la economía de Estados Unidos y complicar su ya difícil campaña de reelección.

En particular, el texto bendice algunas cuestiones que los gobernantes de la eurozona estaría hacen, como permitir que algunos países endeudados como España e Italia avancen lentamente hacia la meta de reducir sus cuantiosos déficit presupuestarios.

Las naciones necesitan acciones "sostenibles" para arreglar sus finanzas, lo cual significa que pueden "tomar en cuenta las condiciones económicas que están en marcha en los países".

Esa situación podría significar una reducción en el ritmo de los recortes. España, un foco reciente de la crisis junto con Grecia, se ha sumido en la recesión y ha padecido un desempleo de hasta 24%. El país debería reducir para el año próximo su déficit al límite del 3% establecido por la Unión Europea (UE), aunque la misma Comisión Europea prevé que el déficit se duplicará. Según economistas, el bloque podría darle más tiempo a esos dos países y a otros.

La reducción presupuestaria en países como Grecia ha abatido las enormes nóminas del sector público -una medida necesaria, pero que disminuye el dinero en el bolsillo de miles de consumidores. El primer ministro de Italia, Mario Monti, que pertenece al G8, ya admitió que su país no equilibrará el presupuesto el año próximo como preveía, sino en 2014.

Incluso la apóstol de la austeridad en Europa, la canciller alemana, Angela Merkel, cedió muy poco. Afirmó que estaba dispuesta a que se invirtiera en cosas que alentaran el crecimiento en el largo plazo. Pero puntualizó que eso no significaba "estímulo", una palabra que, como el "gasto", no aparece en el documento.

"Esto no se trata de programas de estímulo en el sentido acostumbrado, la manera en que los aplicamos después de una crisis. Lo que se requiere mucho más son inversiones en investigación e infraestructura, por ejemplo en Europa en redes digitales", precisó.

El dinero para las inversiones en general podrían provenir de "una gama de mecanismos", dijo el documento, sin ofrecer detalles.

La cruda verdad es que no hay mucho dinero disponible para gastar en muchos países.

La incapacidad de seguir disminuyendo los déficit podría significar que España e Italia serían visto como pésimos riesgos y no podrían ya recibir préstamos solventables, lo cual llevaría a suspensiones de pagos que harían empequeñecer los problemas de Grecia.


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