Ganadores y perdedores del Libor

Con la manipulación del indicador algunos deudores pagaron menos intereses de lo que deberían; por su parte, los poseedores de deuda e inversiones a futuro tuvieron menor rentabilidad.

Por: James O'Toole |
Jueves, 12 de julio de 2012 a las 15:59
NUEVA YORK — La indignación pública va en aumento por las alegaciones de que los bancos manipularon tasas de interés de referencia mundial. Sin embargo, algunos consumidores pudieron haber resultado beneficiados.

El bullicio en Wall Street no ha cesado en las últimas dos semanas desde que el gigante bancario británico Barclays llegara a un acuerdo de 453 millones de dólares con reguladores de Estados Unidos y Reino Unido, admitiendo que sus empleados trataron de manipular la tasa Libor.

El Libor es el índice de referencia más importante del mundo para las tasas de interés. Aproximadamente 10 billones de dólares en préstamos (incluidas algunas tasas de tarjetas de crédito, préstamos para automóviles, préstamos estudiantiles e hipotecas de tasa ajustable) y unos 350 billones de dólares en derivados están ligados a la tasa Libor.

Dado su amplio alcance, cualquier cambio en la tasa Libor se traduce en enormes cambios de recursos a nivel mundial.

Si los bancos sistemáticamente la bajaron o suprimieron durante la crisis financiera, como supuestamente lo hicieron, es probable que como resultado muchos prestatarios disfrutaran de menores pagos de intereses. En contraste, las pensiones y fondos mutuos con inversiones en valores basados ​​en el Libor -en la práctica, los prestamistas - habrían ganado menos en intereses.

"Para cada persona, depende de la cantidad que pides prestado contra la cantidad que prestas, y también depende de las características específicas de tus propios contratos e inversiones", indica Rosa Abrantes-Metz, profesora asociada de la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York que ha estudiado la tasa Libor.

El Libor está diseñado para medir el costo de los préstamos entre los bancos más grandes del mundo, generando tasas que se utilizan en los contratos de todo tipo de préstamos y derivados. Por ejemplo, una hipoteca de tasa ajustable posiblemente te exija pagar intereses de acuerdo a una determinada tasa Libor más 2%.

Las tasas Libor son fijadas cada día hábil a través de un proceso supervisado por la Asociación de Banqueros Británicos. Se le pregunta a un grupo de entre 6 y 18 grandes bancos qué tasa de interés tendrían que pagar por pedir prestado dinero por un período de tiempo determinado y en una moneda específica. Las respuestas son recabadas por Thomson Reuters, que elimina un cierto porcentaje de las cifras máximas y mínimas antes de calcular los promedios y crear las cotizaciones del Libor.

Las preocupaciones sobre la integridad del Libor se centran en dos tipos de supuesta manipulación.

En los documentos que Barclays entregó como parte del acuerdo con los reguladores, el banco admitió que entre 2005 y 2008, sus operadores reiteradamente pidieron a sus colegas a cargo de los procesos de fijación del Libor que alteraran las cifras remitidas por el banco para favorecer sus posiciones de negociación. Estos traders también se coludieron con operadores de otros bancos en un intento de manipular las tasas.

El método es similar al de quien usa información privilegiada en el mercado de valores: si conoces de antemano información que afectará un valor, puedes hacer operaciones que redundarán en tu beneficio.

Es difícil saber qué efecto acumulativo, sí lo hubo, tuvieron estas actividades sobre los consumidores, las principales víctimas fueron probablemente otros operadores.

Los correos electrónicos divulgados como parte del acuerdo de Barclays exhibieron las solicitudes que los operadores hacían para que las tasas se movieran en ambas direcciones, arriba y abajo según conviniera, al parecer sin ningún sesgo sistemático en cualquiera de las dos direcciones. Este es el primer tipo de manipulación.

No obstante, Barclays admitió también que redujo artificialmente las cifras propuestas para el Libor entre agosto de 2007 y enero de 2009, cuando la crisis financiera cobró fuerza.

El banco temía que si sus cifras eran demasiado altas, sería castigado en los mercados ya que los inversionistas dudarían de su estabilidad. Barclays asegura que sólo estaba siguiendo el ejemplo de otras instituciones que hacían lo mismo, y que incluso sus cifras artificialmente bajas a veces estaban por encima del nivel promedio de otros bancos. La supresión de las tasas sería el segundo tipo de manipulación.

Deutsche Bank, Royal Bank of Scotland, Credit Suisse, Citigroup, UBS y JPMorgan son algunas de las instituciones que han reconocido ser objeto de investigación por los reguladores.

Es difícil saber exactamente qué nivel "debieron" tener las tasas Libor durante la crisis, pues los bancos se mostraban reacios a prestarse entre sí y las transacciones reales sobre las cuales se podían basar las fijaciones del Libor eran escasas. Sin embargo, la evidencia sugiere que los bancos presionaron las tasas a un nivel inferior al que hubiera determinado una contabilidad honesta, proporcionando en el proceso un subsidio a muchos prestatarios o deudores.

"Si realmente se dio el caso que los bancos estaban mintiendo sistemáticamente para remitir cifras bajas durante la crisis, muchas personas estaban pagando menos en hipotecas y préstamos", advierte Dean Baker, codirector del Center for Economic and Policy Research. "En el lado opuesto, las personas titulares de esas hipotecas y notas de deuda estaban ganando menos de lo que debían".

Un número de litigantes ya han presentado demandas civiles contra los bancos, alegando que perdieron beneficios sobre valores atados a la tasa Libor.

En una demanda, por ejemplo, Charles Schwab afirma que uno de sus fondos de inversión compró títulos de deuda de los bancos en los que los pagos de interés subían y bajaban con la tasa Libor. Con la supuesta supresión artificial del Libor, señala Charles Schwab, se vio privado de los mayores pagos de intereses que le correspondían.

En otra demanda, la inversionista Ellen Gelboim afirma que compró deuda corporativa que pagaba interés variable basado en el Libor, y sufrió en consecuencia una menor rentabilidad cuando los bancos mantenían la tasa baja.

La forma exacta en que esas inversiones se vieron afectadas depende de sus términos específicos, indica Abrantes-Metz.

También hay inversionistas que compraron futuros que les permitían especular sobre la dirección que tomarían las tasas de interés. Debido a la supuesta supresión o baja de la tasa Libor, en sus ligios reclaman que sus contratos de futuros pagaban menos de lo que deberían.

Más allá de los casos individuales, muchos municipios afirman haber resultado perjudicados por una tasa Libor más baja. Estos demandantes, como la ciudad de Baltimore y un fondo de pensiones de empleados públicos en Connecticut, sostienen que se vieron afectados luego de comprar a bancos un producto financiero muy común denominado swaps de tasas de interés.

En este tipo de swaps, los bancos pagan intereses a una tasa variable basada en el Libor. Con la tasa artificialmente baja, afirman las denuncias, los bancos pagaron millones de dólares menos de lo que deberían haber pagado.

"Los acusados ​​provocaron que el Libor fuera calculado o suprimido a un nivel artificialmente bajo, cosechando cientos de millones, si  no es que miles de millones de dólares en ganancias mal habidas", se lee en la demanda de la ciudad de Baltimore.

Cuantificar el efecto sobre un grupo o individuo en particular es difícil dada la complejidad del proceso de fijación del Libor, la variedad de bancos involucrados y la miríada de instrumentos financieros sobre los que influye el Libor. En cualquier caso, más allá de las ganancias y las pérdidas individuales, la economía ha sido la más perjudicada en un sentido amplio de resultar ciertas las acusaciones.

Por una parte, a los participantes del mercado y a los reguladores se les dio información inexacta sobre la cual evaluar la salud de los bancos cuando realizaban inversiones o tomaban decisiones políticas. Por otra parte, independientemente de si los intentos de manipulación tuvieron éxito, las revelaciones de las últimas dos semanas han erosionado aún más la confianza entre los inversionistas.

"El problema real es que la supuesta manipulación socava la credibilidad de los mercados financieros, y ante ello los reguladores deberían tener tolerancia cero", sentencia Greg McBride, analista de Bankrate.com.


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