México en encrucijada con reformas: OCDE
Con algunos cambios el país podría elevar su crecimiento del 3.0% actual, a 4%, dice Ángel Gurría; el líder de la OCDE instó a cambiar la estructura de los incentivos para elevar la competencia.
En reunión con empresarios mexicanos, dijo que según estimaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un programa moderado de reformas podría elevar el crecimiento potencial de México a cerca de 4.0%, en contraste con un 3.0% actual.
Desafortunadamente, agregó, las agendas más ambiciosas de reforma se han frustrado una y otra vez por los intereses creados en la mayoría de las áreas, incluyendo el mercado laboral, la educación o las industrias de red, por mencionar algunas.
Por lo tanto, estimó que el primer desafío es cambiar la estructura de los incentivos económicos a fin de promover la competencia, la apertura y la productividad.
En reunión privada en el Club de Industriales, señaló que se requiere de acuerdos políticos de gran alcance que pongan fin a la influencia de los poderes fácticos y que permitan que las reformas no sólo se negocien y se legislen, sino que además "nos aseguremos de que rindan los frutos previstos".
Manifestó que en el pasado se han perdido muchas oportunidades, y las carencias que muchos mexicanos enfrentan hoy es resultado de dichas oportunidades perdidas, pero "nunca es demasiado tarde".
"México se encuentra en una encrucijada y las reformas que sean implementadas o no decidirán si México aprovecha la oportunidad histórica de cambiar de liga", afirmó.
"De reposicionarse como un destino privilegiado para hacer negocios, de fortalecer su papel y su influencia en los círculos económicos y financieros internacionales, de mejorar el nivel de vida de su población y cerrar la brecha con otros países de la OCDE", expresó.
El ex secretario de Hacienda y de Relaciones Exteriores mexicano enumeró algunas de la reformas para la prosperidad de México en el mediano y largo plazo.
A México le urge construir un sistema fiscal robusto, ágil y redistributivo, para lo cual se necesita una reforma que reduzca la dependencia de los ingresos petroleros mediante la ampliación de la base del IVA y el ISR.
Asimismo, que elimine de subsidios regresivos; simplifique el régimen tributario, fortalezca la administración tributaria y aumente la recaudación estatal y municipal.
El secretario general de la OCDE apuntó que se necesita un mayor y mejor dirigido gasto social; una nueva ley laboral, más moderna, incluyente y equilibrada, y un sistema educativo de vanguardia, equitativo, con maestros y escuelas de excelencia.
Además, requiere crear un sistema nacional de innovación conectado con las cadenas productivas globales; una reforma energética con una visión intergeneracional, y una reforma al sistema judicial mexicano, pues necesita instituciones que promuevan la competencia y la certidumbre jurídica.
Gurría Treviño consideró además que, a primera vista, el panorama en México es relativamente alentador, y aunque la OCDE estima que el crecimiento del país superará el 3.5% este año, "no hay cabida para la autocomplacencia".
Resaltó que la situación fiscal de México es sólida, con un déficit modesto y a la baja, una deuda pública manejable y estable, un sistema financiero bien capitalizado, bien regulado y supervisado, con flujos importantes de Inversión Extranjera Directa, con una tasa de desempleo de las más bajas de la OCDE y con una inflación bajo control.
"Sin embargo, aunque la estabilidad macroeconómica es un requisito necesario, no es suficiente para lograr un desarrollo sostenido e incluyente. México enfrenta grandes desafíos que debe atender cuanto antes. No es momento para la autocomplacencia".
Aún persisten importantes cuellos de botella que han impedido aprovechar al máximo los grandes activos y elevar la productividad, señaló.
Refirió que el crecimiento promedio del PIB real de 1996 a 2011 ha sido de 2.8%, y en términos per cápita de sólo 1.4%, y en este periodo la contribución de la productividad al crecimiento ha sido negativa, con un promedio de 1.4%.
Para elevar la productividad, apuntó Gurría, México necesita realizar reformas en el frente estructural y social para que sus efectos se refuercen mutuamente y liberen el potencial de crecimiento de México.
Comentó que el mundo lleva cinco años inmerso en una de sus peores crisis y la mayoría de los países de la OCDE enfrenta una deuda pública creciente, un desarrollo lento o incluso negativo, niveles récord de desempleo, sistemas bancarios frágiles y una creciente desigualdad.
Afortunadamente, dijo, no es el caso de México, pero el reto del país es diferente y no menos importante; ante un débil entorno internacional, el dinamismo económico de México deberá provenir fundamentalmente de fuentes internas.
"Por lo tanto, es hora de que México libere su potencial de crecimiento y acelere el proceso de convergencia con los niveles de vida de los países de la OCDE", subrayó.
