Reforma a pensiones, de efecto retardado

Los cambios a sistemas para el retiro en el IMSS e ISSSTE darán fruto a partir del 2035: expertos; las jubilaciones que no han sufrido cambios seguirán añadiendo presión a las finanzas públicas.

Por: Yussel González |
Martes, 09 de octubre de 2012 a las 06:03

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) — Los beneficios de las reformas a los sistemas de pensiones del ISSSTE y el IMSS, en 2007 y 1997 respectivamente, darán frutos al menos a partir del año 2035, ya que el ahorro que generarán en las finanzas públicas mexicanas será en el largo plazo, coinciden especialistas.

A pesar de estos cambios, el gasto para las pensiones públicas se ha duplicado en términos reales en los últimos 10 o 12 años, de acuerdo con la secretaría de Hacienda.

"Ha habido una serie de presiones fiscales por la propia transición de los esquemas pensionarios y va a haber más hacia delante. Si bien en el mediano plazo se hicieron las reformas, en la transición esto implica un esfuerzo muy importante, porque no ha sido menor el gasto en pensiones que ha tenido que cargar el Gobierno federal", señaló el subsecretario de Hacienda, Gerardo Rodríguez Regordosa, el pasado 19 de septiembre en el foro "A 15 años de la reforma del sistema de pensiones en México."

El costo de la transición en los esquemas pensionarios significa que los déficits pensionarios seguirán en aumento.

"Esto es el resultado de las promesas hechas en el pasado a los pensionados actuales así como a los futuros pensionados en algunos casos", advierte el experto del ITAM, Tapen Sinha, en el estudio "Estimación de las futuras obligaciones de pensiones del Estado Mexicano".

En particular, la reforma al sistema pensionario del IMSS impactará las finanzas públicas por lo menos 25 años más, aunque de acuerdo con el economista Pedro Vásquez Colmenares, "era forzosa para evitar que el instituto incumpliera con sus compromisos ante la población amparada".

En la reforma se crearon los sistemas de cuentas individuales administradas por las Afores, y se generó un costo de transición ya que "el Gobierno se hizo cargo de las pensiones en curso de pago otorgadas bajo la Ley de 1973 y asumió un costo de transición correspondiente a los trabajadores afiliados al IMSS antes del 1 de julio de 1997, denominado generación en transición", explica Vásquez Colmenares en su libro Pensiones en México, la próxima crisis.

El experto prevé que el gasto del Gobierno federal en este rubro registre un crecimiento de 6.7% anual y que llegará en 2018 a 211,000 millones de pesos.

Además, el IMSS se ve presionado ante el pasivo laboral producto de las pensiones de su propio personal, que ha aumentado a una tasa anual de 12.6% para pasar de 344,000 millones de pesos en 1999 a 1.42 billones de pesos en 2011.

El propio instituto admite que las aportaciones de sus trabajadores "no se han ahorrado ni han sido canalizadas a ningún fondo, sino que han sido utilizadas para pagar una parte de las pensiones de los jubilados y pensionados", según se lee en su informe 2011-2012 al Ejecutivo y al Congreso.

Por ello, los poco más de 14 millones de trabajadores afiliados al Instituto y las más de 800,000 empresas que los emplean contribuirán a financiar el régimen de pensiones del personal del IMSS con una parte de sus cuotas obrero-patronales, según detalla el instituto.

"El IMSS implica un reto político importante. Sería necesario negociar con las partes, que los trabajadores asuman que si no hay un cambio de estructura en las finanzas públicas va a haber un conflicto social para garantizar el flujo de sus pensiones, va a haber un conflicto político porque el IMSS no va a poder prestar servicios como los ha venido prestando", dice el presidente del Instituto Mexicano de Competitividad (IMCO), Juan Pardinas.

Al igual que con el IMSS, los beneficios de la reforma al ISSSTE, en la que se estableció un sistema de cuentas individuales, se esperan en el largo plazo, ya que el costo del cambio en la ley asciende a 822,263 millones de pesos para el periodo 2011-2018, 8.9 veces la nómina pagada en 2010, de acuerdo con cifras de Vásquez Colmenares.

"La reforma estructural al esquema de pensiones, significó un importante ahorro fiscal de largo plazo, pero con un costo de transición significativo, que impacta en gran medida durante los primeros años", apunta el experto.

En el mismo sentido se expresa el experto del ITAM, Tapen Sinha, al detallar que los frutos de la reforma serán palpables dentro de dos o tres décadas.

"La reforma al ISSSTE fue en una forma tan gradual que la solución no va a venir hasta 2040. Lo que hizo el Gobierno no ha solucionado nada para mañana o los siguientes 20 años, esa reforma va a dar fruto dentro de 25 o 30 años", explica.

Si bien los compromisos pensionarios del Gobierno mexicano para los sistemas reformados comenzarán a declinar a partir del 2035, para los que no han sufrido cambios, el déficit continuará en aumento, de acuerdo con Sinha.

Esquemas de pensiones como el de Petróleos Mexicanos (Pemex) y los estados representan una fuerte carga para las finanzas públicas del país ya que en el primer caso los trabajadores no aportan dinero para su retiro y en el segundo hay débiles fuentes de financiamiento. 

"Hay sistemas que no se han podido reformar, particularmente el de Pemex que es el más oneroso del país, y por mucho los sistemas estatales, municipales y de universidades, donde no existe ni siquiera información", apunta Rodríguez Regordosa.

Hasta 2011, Pemex presentó un pasivo laboral de 354,989.9 millones de pesos, de acuerdo con el informe anual que entregó a la Cámara de Diputados, en el que señaló que su situación financiera "tiene un pasivo laboral muy importante por concepto del plan de pensiones, primas de antigüedad y beneficios por terminación por razones distintas a la reestructuración".

La previsión a futuro no es nada alentadora para Pemex ya que la paraestatal requerirá aportaciones en los próximos 31 años para fondear el déficit de su esquema de pensiones, de acuerdo con estimaciones de la Auditoría Superior de la Federación en la cuenta pública 2010.

Además, los pasivos laborales superarán el billón de dólares para 2014, al registrar una tasa de crecimiento promedio del 12% anual, de acuerdo con el documento "Perspectiva de Petróleos Mexicanos" de julio de 2012, de la propia empresa.

Ante ello, "lo que se necesita es un acuerdo con los trabajadores, con los gobernadores, de ver que es muy probable que si no hay una asignación de recursos importante para solventar estas pensiones, los compromisos adquiridos con los trabajadores no se van a poder cubrir", señala Pardinas.

Pensiones en México: reformas o crisis


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