Economía

Los seis grandes temas energéticos de EU

Obama y Romney mantienen posturas encontradas sobre combustibles y su explotación.

Por: Brian Dumaine |
Jueves, 18 de octubre de 2012 a las 06:00
El debate energético
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Romney favorece los combustibles fósiles mientras que Obama apoya las energías renovables. (Foto: Reuters)
Romney favorece los combustibles fósiles mientras que Obama apoya las energías renovables. (Foto: Reuters)
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NUEVA YORK — Algo curioso acerca de la contienda presidencial estadounidense de este año es la destacada posición que las políticas energéticas han tomado. Este tema, que en las elecciones pasadas quedó en gran parte relegado a la categoría de 'demasiado flojo para molestarse con eso', está ahora justo al centro del debate porque la energía ha quedado inexorablemente ligada a la creación de empleo.

Andy Karsner, un ex subsecretario de energía durante el Gobierno de George W. Bush y actual presidente ejecutivo de la Manifest Energy, dice: "Ambos candidatos ven el actual ague del petróleo y el gas como una oportunidad para crear empleos".

Las similitudes terminan ahí. La forma de la industria energética estadounidense diferirá dramáticamente bajo un Gobierno de Romney respecto a un segundo mandato de Obama.

Jim Talent, un ex senador estadounidense (republicano, Missouri), esboza la filosofía básica de Romney en un informe publicado en el sitio web oficial del candidato: "El problema no es que Estados Unidos no tenga energía. El problema es que nuestro Gobierno -de manera única entre los gobiernos de todo el mundo- no permita a su propio pueblo recuperar la energía que posee".

Las políticas de Romney favorecen en gran medida el desarrollo de los combustibles fósiles de Estados Unidos, incluyendo un mayor énfasis en una mayor producción de petróleo, gas y carbón; la apertura de más terrenos federales y sitios mar adentro para la exploración y el desarrollo; y la severa restricción del poder de la Agencia de Protección ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) sobre la regulación del carbono y otras emisiones.

Obama también favorece una mayor producción de petróleo y gas -la producción de petróleo alcanzó un máximo de ocho años el año pasado-, pero no se detiene allí. Tom Steyer, socio gerente de la firma de inversión Farallon Capital y partidario demócrata, dice: "El Presidente está tratando de perseguir todos esos objetivos, incluyendo las energías renovables".

Dan Reicher, director ejecutivo del Centro Steyer-Taylor de Política Energética y Finanzas de la Universidad de Stanford y también un asesor de campaña que habló con Fortune en nombre de la campaña de Obama, agrega: "Si siguiéramos las políticas de Romney, estaríamos en un posición mucho más débil en términos de tecnología energética verde y eso podría poner en mayor riesgo nuestra salud y el medio ambiente. También me preocupa que el progreso que hemos logrado en la reducción de nuestra dependencia del petróleo extranjero pueda ser revertido".

Reicher señala que Estados Unidos ahora importa sólo el 45% de su petróleo, por debajo del 60% en 2005, y argumenta que el enfoque cero restricciones de Romney a la producción de petróleo y gas podría crear una reacción ambiental negativa que de hecho desaceleraría el significativo progreso doméstico de la industria energética estadounidense.

Algunos en el punto medio, como Jason Grumet, el jefe del Bipartisan Policy Center, un centro de estudios de Washington, D.C., cree que el resultado de la elección no afectará significativamente a la industria energética de Estados Unidos: "Los presidentes importan pero no tanto como muchos asumen. El futuro de la política energética será dictado en primera por la tecnología, en segunda por el Congreso, y en tercera por el Presidente".

Ciertamente hay algo de verdad en ello. La capacidad de la tecnología de fracturamiento hidráulico (fracking) de producir energía barata y abundante asegurará un auge continuo de gas natural sin importar quién se siente en la Casa Blanca.

Sin embargo, para ciertas industrias, como la eólica y la solar, las consecuencias podrían ser graves si los subsidios se secaran bajo un Gobierno de Romney.

Obama mantendría las subvenciones a las energías renovables al tiempo que elimina los 4,000 millones de dólares en subsidios anuales para la industria petrolera.

Pero también podría significar una sentencia de muerte para la producción de carbón si la EPA de Obama termina regulando las emisiones de carbono. Así que, la industria energética ciertamente tendría un conjunto distinto de ganadores y perdedores en función de qué partido gane.

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