China estornuda y el mundo tiembla

La desaceleración del crecimiento chino acarrea impactos negativos en distintas industrias y países.

Por: Jamil Anderlini |
Viernes, 19 de octubre de 2012 a las 06:00
La desaceleración china
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La economía china se desaceleró por séptimo trimestre consecutivo. (Foto: Reuters)
La economía china se desaceleró por séptimo trimestre consecutivo. (Foto: Reuters)
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Financial Times — Hasta la fecha, los chinos de cierta edad pueden recitar el lema de la campaña del Gran Salto Adelante de Mao Zedong que exhortaba a las masas a "superar a Gran Bretaña e igualar a Estados Unidos" en la producción de acero.

Ese desastroso intento de industrialización en la década de 1950 condujo a la peor hambruna provocada por el hombre en la historia; una que pocos fuera del país conocieron debido a que China estaba muy aislada del resto del mundo.

Más de 50 años después, China está tan integrada con la economía mundial que incluso cambios relativamente menores en su producción o gasto pueden tener un gran impacto en el otro lado del mundo.

"China puede transmitir impactos reales ampliamente", dijo el Fondo Monetario Internacional (FMI) en un informe reciente, "independientemente de si estos se originan en el país o en otro lugar".

Pekín publicó este miércoles sus cifras trimestrales que mostraron que la economía se desaceleró por séptimo trimestre consecutivo. El crecimiento del PIB chino fue de 7.4% en el tercer trimestre.

Si bien sigue siendo un ritmo rápido frente a los estándares de los países más desarrollados, esto representa una desaceleración significativa para una economía que crecía a casi 12% en una fecha tan reciente como principios de 2010.

La desaceleración de China ha afectado a una amplia gama de industrias y socios comerciales en diversos grados; y en los últimos meses, sus perspectivas económicas se han vuelto una preocupación casi tan grande para los inversores globales como el destino de Europa, afectada por la crisis, y la economía estadounidense que avanza dificultosamente.

Debido a la rapidez con que China ha llegado a dominar muchos mercados mundiales de materias primas, sobre todo en la última década, estos han sido las víctimas más obvias.

Para citar una estadística que habría deleitado a Mao, China ahora produce siete veces más acero que Reino Unido y Estados Unidos en conjunto, y representa casi la mitad de la producción mundial del metal. La participación del país en las importaciones mundiales de mineral de hierro, un ingrediente fundamental en la fabricación de acero, ha aumentado desde menos del 10% en la década de 1990 a alrededor del 65% actual.

Sin embargo, en respuesta a la desaceleración de la demanda en China, los precios de las materias primas como el mineral de hierro, el cobre y el carbón han caído dramáticamente este año. Eso ya está teniendo un impacto en las economías de Australia, Brasil, Indonesia, partes de África y otros exportadores.

Ric Deverell de Credit Suisse dijo que los precios del mineral de hierro y otras materias primas podrían caer en el largo plazo por debajo de sus niveles actuales. "Se están conjuntando los ingredientes para un choque de trenes. Creo que los precios del mineral de hierro tienen más probabilidades de rondar los 70 dólares en 2015 que los 150 dólares".

Además, China es cada vez más importante para una amplia gama de otras industrias y exportadores. El FMI indica que ahora es el principal o segundo socio comercial de 78 países, que representan el 55% del Producto Interno Bruto mundial. En 2000, era el principal o segundo socio comercial de sólo 13 países, que representan el 15% del PIB mundial.

La desaceleración de China hasta ahora ha sido gradual, pero la caída en el gasto en inversión e infraestructura ha afectado la demanda de los tipos de maquinaria y bienes de capital en los que productores como Japón y Alemania son particularmente fuertes.

Los sectores orientados al consumidor, como los componentes electrónicos y los productos de lujo, han demostrado ser más resistentes, aunque algunas de las marcas más débiles han sufrido un impacto negativo.

La rápida integración que ha convertido a China en un motor de la economía global también significa que una caída en su vertiginoso ritmo de crecimiento tendrá un profundo efecto sobre el resto de nosotros. Apenas hace medio siglo, 36 millones de personas murieron en el país y sólo algunos extranjeros se enteraron de ello. Hoy en día, cuando los nuevos ricos de China compran menos coches y bolsos, el resto del mundo presta atención.

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