Economía

China vive transición con ‘focos rojos’

El cambio de la cúpula de gobierno de la segunda mayor economía del mundo ocurre cada diez años; la desaceleración empuja al país a un modelo de consumo interno y menor inversión gubernamental.

Por: Charles Riley |
Lunes, 05 de noviembre de 2012 a las 13:33

HONG KONG — El gobernante Partido Comunista de China (PCC) se prepara para sustituir a sus altos mandos, un proceso opaco que afectará a la economía y la estabilidad del país en los próximos años.

La transición, que comenzará dos días después de que los estadounidenses acudan a las urnas, establecerá un nuevo elenco de rostros para el poderoso Comité Permanente del Politburó del PCC, un pequeño grupo de funcionarios que ejercerán un enorme poder sobre la fuertemente controlada economía china en los próximos años.

Esa economía, la segunda mayor del mundo, ha ganado preeminencia en las últimas tres décadas con un crecimiento sostenido año con año del 10%.

Sin embargo, el crecimiento económico de China se ha desacelerado en fechas recientes. En el tercer trimestre, el Gobierno informó que el PIB había crecido sólo 7.4%. El desempeño de la economía, si bien no desastroso, fue el crecimiento trimestral más lento registrado en años y acentuó los temores en torno a la sostenibilidad del modelo de Beijing.

En el centro de estas preocupaciones está una serie de problemas estructurales, todos los cuales requieren reformas que la anterior dirección del partido (dividida por la política) fue incapaz de concretar.

La economía de China depende demasiado de la inversión, una tendencia que ha distorsionado el mercado nacional de la vivienda y ha puesto desmesurado énfasis en las exportaciones.

Aún cuando los reguladores han aplicado algunos cambios, las normas que rigen los mercados de valores del país dificultan la obtención de capital para algunas empresas. Las empresas estatales, que dominan sectores enteros de la economía china, son con demasiada frecuencia las receptoras de tratamiento especial y préstamos en condiciones ventajosas por parte del Gobierno.

Existen también otros problemas. A pesar de que China tiene una creciente clase media, la desigualdad de ingresos es una preocupación. Y los principales líderes del país se han visto envueltos en una reciente ola de escándalos relacionados con sobornos, corrupción y malversación.

La mayoría de los analistas coinciden en que el camino futuro para China exige que la nación avance hacia una economía en la que el consumo impulse el crecimiento.

El aumento del consumo interno significaría una menor dependencia de la inversión directa del Gobierno, una intervención que suele distorsionar los mercados de capitales y recompensa a las empresas estrechamente vinculadas con el Estado.

China ha emprendido medidas hacia muchas de las reformas necesarias. Pero incluso con la instalación de un nuevo liderazgo ejecutivo, el cambio no puede acelerar inmediatamente los progresos.

"No prevemos un cambio abrupto en la política", indicaron recientemente analistas de Capital Economics. En su lugar, es más probable la adhesión a la actual ruta incremental,  pues los nuevos líderes del Comité Permanente reflejarán los intereses y preferencias del grupo anterior.

De hecho, la estabilidad posiblemente sea el objetivo principal durante la transición. Beijing cambia su liderazgo en esta forma sólo una vez cada diez años, y la alternancia también se produce en los niveles de Gobierno regional y local.

"La nueva dirigencia necesitará unos cuantos años para consolidar el poder antes de que sean capaces de iniciar cambios importantes en la política", escribieron en una nota a clientes investigadores de HSBC. "Los líderes salientes probablemente mantengan por un tiempo su influencia política".

El mercado laboral será un tema especialmente importante para los políticos, de acuerdo con HSBC. Incluso con un menor crecimiento del PIB, la fuerza en los datos de empleo ha permitido que las autoridades monetarias y fiscales reaccionen con prudencia ante la desaceleración.

No obstante, impera la incertidumbre. La composición del próximo Comité Permanente es un secreto muy bien guardado. Xi Jinping, un prestigioso ingeniero químico, tal vez sea designado como el próximo jefe del partido y presidente. Pero incluso después de que el Comité sea nombrado, las deliberaciones que llevaron a Xi al puesto más alto no se harán públicas.

"La propia transición ha absorbido cantidades significativas de energía", expresó Capital Economics. "Existe la posibilidad de que la reforma en la política adquiera un nuevo impulso una vez que la transición esté concluida".


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