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Economía

Lavado, las goteras del comercio formal

Pese a los candados, el blanqueo de dinero en México se pierde en los negocios legales.

Martes, 06 de noviembre de 2012 a las 13:50

El Gobierno mexicano estuvo lento de reflejos.

Aunque la estrategia de Calderón llevó a abatir o arrestar a docenas de capos del tráfico de drogas, no puso el mismo cuidado a las finanzas de los cárteles durante sus primeros años de combate.

Los cárteles embolsan por la venta de cocaína, marihuana y metanfetaminas en Estados Unidos unos 60,000 millones de dólares anuales, según Naciones Unidas. Y la mitad de eso volvería a casa.

Los narcotraficantes limpian su dinero mediante mecanismos cada vez más sofisticados, que van desde inversiones bancarias o tarjetas prepagadas hasta seguros e instrumentos financieros. Con sus bolsillos llenos, compran desde rifles de asalto hasta camiones artillados, pagan a sicarios y sobornan a funcionarios.

"Es su alimento y oxígeno. Todo se trata del dinero", agrega la presidenta de la consultora CBR Global Advisors y ex directora de Programas Financieros de Contraterrorismo en el Departamento de Estado del país norteamericano, Celina Realuyo.

Apenas dos años atrás, México implementó requisitos y límites para el uso de dólares en efectivo. La medida fue un éxito y el monto de dólares que circulaba por la economía se redujo en 70%, según cálculos oficiales.

No es raro que México esté rezagado en el combate a ese delito frente a otros países, como dicen especialistas.

Los propios funcionarios mexicanos reconocen que faltan cumplir 14 de las 137 recomendaciones que le hizo hace cuatro años el Grupo de Acción Financiera contra el Lavado de Capitales (GAFI), creado por el G7, que iban desde endurecer las leyes y hacerlas cumplir, hasta mayor coordinación entre autoridades.

El GAFI evaluó nuevamente a México en octubre, pero los resultados aún no han sido publicados.

Y en una actividad tan subterránea es muy difícil, incluso para los más experimentados, calcular si el lavado de dinero se ha incrementado o ha disminuido en los últimos años.

Parte del problema es la falta de capacidad para revisar transacciones en un sistema como el mexicano, que cursa más de cuatro millones de cheques y transferencias diarias, según promedios calculados por Reuters con datos del Banco de México.

"El volumen de operaciones es descomunal, no hay gente que te pueda rastrear al 10% todas las operaciones. Imposible", dice el coordinador de Contraloría del Banco Base, Jorge Torres.

Su banco, una pequeña institución enfocada en clientes patrimoniales, solamente tiene un puñado de gente en prevención de lavado de dinero, que recibe un curso en línea de hora y media cada seis meses para renovar su certificación.

Cuando las entidades financieras detectan cualquier operación fuera de lo común se cubren la espalda reportándolas a la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda, generando un efecto contraproducente por la cantidad abrumadora de transacciones que los reguladores deben chequear.

De las 45,000 operaciones inusuales que bancos y entidades financieras reportan en promedio al año, alrededor del 5% son las que realmente traen indicios de lavado de dinero, según cifras oficiales. Incluso detectando las transacciones, es difícil comprobar que es dinero sucio.

"Estamos sobresaturando o estamos congestionando a la autoridad", manifiesta García-Villalobos, de Deloitte.

El exceso de reportes podría empeorar cuando la nueva ley entre en vigor a mediados de 2013 porque agrega la obligación a miles de entidades de distintos sectores de la economía a informar cada operación que les haga fruncir el ceño.



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