El precipicio espera al presidente de EU

Obama o Romney, quien gane, tendrá como primera tarea evitar los recortes previstos para enero; el demócrata busca elevar las tasas impositivas y el republicano no recortar presupuesto de Defensa.

Por: Jeanne Sahadi |
Martes, 06 de noviembre de 2012 a las 13:54
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Estados Unidos elige presidente
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NUEVA YORK — Sin importar quién gane las elecciones el martes, el próximo presidente deberá atender inmediatamente el problema nacional más urgente: el abismo fiscal.

Ese precipicio -que comienza a surtir efecto en enero- incluye 7 billones de dólares en aumentos impositivos y recortes de gastos por el lapso de una década.

Entre las políticas en cuestión están reducciones en gastos asociados a la defensa como en otros rubros, la expiración de los recortes fiscales de la era Bush, el fin de una exención temporal en los impuestos sobre nómina, la ampliación de las prestaciones por desempleo, y el inicio de recortes salariales a los médicos de Medicare.

Los legisladores estadounidenses deben elegir si desean que todas las medidas entren en vigor o sólo algunas de ellas, reemplazarlas, posponerlas o cancelarlas por completo. La decisión afectará a la economía del país, su calificación crediticia y su carga de deuda.

Si se deja tal como está programado, el precipicio fiscal daría lugar a la mayor caída en un solo año del déficit anual como porcentaje de la economía desde 1969.

Pero dado que sería tan arbitraria y abrupta, la medida podría también hundir a Estados Unidos de nuevo en una recesión en 2013, cuando más de 500,000 millones de dólares se eliminarían de la economía.

Ni el presidente Obama ni Mitt Romney ha dicho mucho sobre el precipicio, aunque cada uno ha abordado públicamente  dos de sus componentes: los recortes de impuestos de Bush a punto de expirar y los recortes al gasto en defensa.

Ninguno de los candidatos tampoco se ha pronunciado sobre el techo de la deuda, que probablemente sería parte de un acuerdo en torno al precipicio fiscal. El límite de endeudamiento del país se alcanzará a finales de año, pero el Departamento del Tesoro dice que puede emplear medidas "extraordinarias" para permitir que el Gobierno pague sus facturas en su totalidad hasta principios de 2013.

Entonces, ¿cómo solventarán la situación los dos hombres que compiten por la Casa Blanca?

Obama: subir impuestos a los ricos

Al igual que muchos demócratas y republicanos, el presidente no es partidario de los recortes de gastos automáticos y generalizados bajo el llamado secuestro presupuestario. Él quiere reemplazarlos.

Al mismo tiempo, la Oficina de Presupuesto de la Casa Blanca dijo que los principales asesores del presidente "recomendarían" que vetara cualquier proyecto de ley que impida los recortes en defensa, dejando intactos los recortes en otros rubros, o que "no pida a los estadounidenses más acaudalados pagar su justa parte".

Mientras tanto, altos funcionarios del Gobierno declararon recientemente que Obama vetaría cualquier paquete fiscal si no incluye un aumento en las tasas impositivas para las rentas más altas.

El propio presidente, sin embargo, no ha utilizado la palabra "veto". En cambio, insta al Congreso a "trabajar en las cuestiones en las que podemos concordar", a saber, ratificar  los recortes impositivos vigentes desde la era Bush para la mayoría de los estadounidenses.

En su último debate con Romney, Obama dijo directamente que los recortes a la defensa "no ocurrirían" aunque ambos partidos -al menos públicamente- no cambien sus posiciones de negociación. Luego, en una entrevista con el diario Des Moines Register, Obama fue más allá, expresando su confianza en que un "gran acuerdo" sobre la reducción de la deuda podría darse dentro de los primeros seis meses de su segundo mandato si es elegido.

Por lo demás, Obama no ha presionado para que se ratifique o extienda otra pieza clave del precipicio fiscal: la reducción fiscal temporal de 2% sobre el impuesto a la nómina aprobada a finales de 2010. Pero eso no significa que no lo hará. "Evaluaremos la cuestión de si hay que extenderlo hasta final del año, cuando atendamos toda una serie de temas", dijo el portavoz de la Casa Blanca Jay Carney en septiembre.

Mitt Romney: denme tiempo

Romney quiere tiempo para lidiar con el abismo fiscal. En agosto, Romney dijo a Mark Halperin, de Time Magazine, que si era elegido preferiría que Obama y el Congreso pospusieran las alzas impositivas y las reducciones al gasto público.

"Tengamos una ventana de al menos un año o incluso seis meses después de que el nuevo presidente sea electo a fin de que podamos tener una reforma fiscal y planes de gasto militar y presupuestarios que sean consistentes con el liderazgo y los puntos de vista de ese individuo", dijo.

En mayo, el candidato republicano aseguró que él querría "abordar estas cuestiones... de una manera permanente -en lugar de un recurso provisional- que exigiría dilucidarlas y reevaluarlas".

Romney se opone a los casi 500,000 millones de dólares en recortes al gasto en defensa estipulados en el llamado secuestro presupuestario. Tampoco quiere que los recortes fiscales de la era de Bush expiren para nadie.

Al mismo tiempo, ha prometido equilibrar el presupuesto en ocho a diez años sin elevar las tasas tributarias ni reducir los fondos destinados a la defensa.

El mejor escenario

Los legisladores y los expertos en política opinan que lo mejor que puede hacer un Congreso saliente antes de fin de año es idear un "puente" o acuerdo "marco".

En sentido amplio, ello podría significar que los congresistas pospongan las medidas del precipicio fiscal durante varios meses a un año, negociar una pequeña cantidad de recortes de gastos y aceptar pactar un acuerdo de reducción del déficit en una fecha determinada del año próximo, tal vez comprometiéndose a objetivos acordados para el gasto y los ingresos.

Pero si los legisladores no logran cumplir y negociar el próximo año, el precipicio fiscal o algo similar entraría en vigor.

- Jessica Yellin, corresponsal de CNN en la Casa Blanca, contribuyó en este artículo.


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