Economía

Obama, tres opciones al déficit fiscal

El presidente reelecto tendrá que negociar con el congreso para evitar los recortes de enero; Obama puede dejar que el país entre al precipicio fiscal o lograr que el debate se extienda a marzo.

Por: Jeanne Sahadi |
Jueves, 08 de noviembre de 2012 a las 06:01

NUEVA YORK — Una vez pasadas las elecciones, ha llegado el tiempo de gobernar. Y el abismo fiscal a la vuelta de la esquina probará el temple de todos.

El precipicio fiscal es el equivalente legislativo de un choque de trenes en cámara lenta que el Congreso y el presidente Obama pueden evitar... sólo si trabajan juntos.

Algunos experimentados analistas de Washington creen que eso es precisamente lo que los dos poderes harán, colaborarán a pesar de su turbulenta historia, pues nadie quiere ser culpado por lo que ocurra si fallan.

Pero otros dicen que hay una buena probabilidad de que no trabajen en equipo, porque la elección no hizo nada para aliviar las diferencias partidistas en torno a los impuestos. Argumentan que sólo un desplome bursátil o una crisis sobre el techo de la deuda los obligarán a actuar.

El precipicio fiscal -que entrará en vigor en enero- incluye aumentos impositivos y recortes de gastos por valor de 7 billones de dólares durante una década. Además, el asunto del techo de la deuda pública tendrá que ser planteado a comienzos del próximo año.

Entre las políticas fiscales en cuestión están las reducciones en el gasto en Defensa y en otros rubros; el vencimiento de los recortes fiscales de la era Bush; el fin de una moratoria fiscal al impuesto sobre nómina; la ampliación de las prestaciones por desempleo; y el inicio de los recortes salariales a los médicos de Medicare.

Los legisladores estadounidenses deben elegir si desean que todas las medidas entren en vigor o sólo algunas de ellas, reemplazarlas, posponerlas o cancelarlas por completo. Su decisión afectará a la economía del país, su calificación crediticia y su carga de deuda.

"Si se fracasa en evitar el precipicio fiscal y elevar el techo de la deuda de manera oportuna, así como en asegurar un acuerdo sobre una creíble reducción del déficit, la consecuencia podría ser una degradación de la calificación crediticia en el 2013", advirtió Fitch Ratings el miércoles.

Si no se hace nada para modificarlo, el precipicio fiscal daría lugar a la mayor caída en un solo año del déficit anual como porcentaje de la economía desde 1969.

Pero dado que sería tan arbitraria y abrupta, la medida podría también hundir de nuevo a Estados Unidos en una recesión en 2013, cuando más de 500,000 millones de dólares se eliminarían de la economía.

Subir impuestos a los ricos, la clave: Al igual que muchos demócratas y republicanos, el presidente no es partidario de los recortes de gastos automáticos y generalizados bajo el llamado secuestro presupuestario. Él quiere reemplazarlos.

Pero la Casa Blanca ha indicado que Obama  no aceptará  ningún  paquete fiscal que impida los recortes en Defensa, como quieren los republicanos. Además, altos funcionarios del Gobierno dijeron recientemente que Obama vetaría cualquier paquete que extendiera los recortes impositivos de Bush a los contribuyentes que más ganan, una de las principales demandas de los republicanos.

El presidente, sin embargo, no ha utilizado la palabra "veto". En cambio, ha instado al Congreso a "trabajar en las cuestiones en las que podemos estar de acuerdo", a saber, ratificar  los recortes impositivos vigentes desde la era Bush para la mayoría de los estadounidenses.

Mientras tanto, la noche del martes, el portavoz de la Cámara de Representantes, John Boehner, dijo que el hecho de que los republicanos retuvieron el control de la Cámara significa que no "habrá mandato para elevar las tasas impositivas". Luego agregó en un tuit: "Si hay un mandato, es para que los partidos trabajen juntos para ayudar a que nuestra economía crezca".

En una entrevista con el diario Des Moines Register antes de ser reelegido, Obama expresó su confianza en que un "gran acuerdo" sobre la reducción de la deuda podría darse dentro de los primeros seis meses de su segundo periodo.

De hecho, algunos esperan que Obama presente una nueva propuesta para reducir la deuda poco después de las elecciones, señala Steve Bell, director de política económica del Bipartisan Policy Center.

No obstante, legisladores y expertos en política opinan que lo más que cabe esperar antes de que termine el año será que el Congreso saliente apruebe un paquete  "puente" o "marco" que establezca las bases para que el entrante Congreso se ponga a trabajar.

No hay solución fácil: El experto en temas legislativos Norman Ornstein contempla tres resultados posibles. En uno, 70 senadores y principales líderes empresariales se unen en un acuerdo marco que incluye elevar la recaudación para reducir el déficit. Obama lo respalda y presiona a la Cámara de Representantes para que lo vote.

Este marco podría significar que los legisladores pospongan por varios meses las medidas estipuladas en el precipicio fiscal, y convengan pactar un acuerdo integral de reducción del déficit en una fecha determinada el próximo año según los objetivos acordados para el gasto y los ingresos.

Otra posibilidad es que Obama enfrente resistencia de los republicanos de la Cámara. Así que adoptará una línea dura y permitirá que el país se precipite al abismo fiscal, sólo para introducir el 1 de enero lo que él había descrito como uno de los mayores recortes impositivos en la historia estadounidense, para todo el mundo excepto ese 1% constituido por los más acaudalados.

Una tercera opción, sugiere Ornstein, es que todo el mundo está de acuerdo en aplazar el precipicio fiscal hasta marzo, para tener más tiempo para llegar a un acuerdo, y para evitar que la economía caiga en recesión en enero.

 "Cualquiera de estas tres situaciones puede darse, ninguna es ideal. Y luego está ese otro factor, claro, la reacción de los mercados", concluye.

-Deirdre Walsh, productora de CNN en el Congreso, contribuyó en este artículo.


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