El crecimiento global se estabiliza: FMI

El organismo advierte que la crisis fiscal de EU representa uno de los mayores riesgos económicos; destacó los trabajos en Europa para solucionar sus problemas financieros.

Jueves, 08 de noviembre de 2012 a las 12:42
WASHINGTON (Reuters) — El crecimiento global parece estabilizarse tras los últimos esfuerzos para abordar la crisis de deuda de la zona euro, aunque la actividad económica sigue débil, dijo este jueves el Fondo Monetario Internacional. 

En un reporte preparado para la reunión de ministros de Finanzas del G20 en México el fin de semana pasado y publicado este jueves, el FMI advirtió que la crisis de la zona euro y la amenaza de una parálisis política en Estados Unidos sobre recortes de gastos del Gobierno y alzas de impuestos representan los mayores riesgos para la economía mundial.

"Las autoridades estadounidenses deberían actuar tempranamente para evitar el abismo fiscal y elevar el techo de la deuda", aseguró el FMI en el informe.

El organismo agregó que "un acuerdo de última hora que dependa de soluciones que no sean óptimas o que manden el problema hacia más adelante podría en última instancia ser perjudiciales".

El FMI advirtió que la economía estadounidense podría recaer en una recesión si el Congreso no logra evitar un paquete de alza de impuestos y recortes de gastos planeados para inicios del próximo año.

Temores sobre el denominado "abismo fiscal" parecen ya estar golpeando a la economía a través de una reducción de la inversión empresarial.

Aunque se han registrado algunos progresos en abordar la crisis de la zona euro, el FMI instó a las autoridades europeas a cumplir las promesas realizadas para enfrentar los problemas fiscales del bloque.

El organismo también aseguró que los países del bloque monetario que enfrentan presiones de los mercados deberían implementar planes de ajustes fiscales y de ser necesario requerir apoyo financiero de los fondos europeos de emergencia.

España está actualmente considerando una petición de ayuda de parte de la zona euro. Sin embargo, las promesas de ayuda de parte de la Unión Europea y el Banco Central Europeo han hecho caer los costos del endeudamiento español desde niveles insostenibles en los últimos meses.

La deuda Griega

Grecia se alejó un poco más de la bancarrota con la aprobación parlamentaria de nuevas reformas, pero su nivel de deuda aún amenaza su solvencia y los prestamistas internacionales deben todavía coincidir en cuán grande es.

Inspectores de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional -conocidos como la troika- han visitado Atenas desde julio intentando establecer si Grecia podrá pagar lo que debe.

Con una deuda total estimada en un 175% del Producto Interno Bruto (PIB) y que se prevé aumente a casi un 190% el año próximo, es poco probable que el Gobierno pueda reducir el ratio a un 120% al 2020, un nivel que el FMI dijo es el máximo para que las deudas sean sostenibles en el largo plazo.

Funcionarios dijeron a Reuters que el FMI y la Comisión Europea han realizado cálculos muy diferentes, pero ambos reconocieron que la meta del 2020 no se alcanzará.

Un funcionario de la zona euro dijo que había una diferencia de hasta 20 puntos porcentuales entre las estimaciones del FMI y las de la Comisión, y que los números de ésta eran más optimistas. La brecha equivale a unos 40,000 millones de euros.

El estancamiento internacional amenaza con retrasar aún más el próximo tramo por 31,500 millones de euros de ayuda a Grecia en su segundo rescate internacional, llevando al país cerca de la bancarrota una vez más.

"El tema ahora es dentro mismo de la troika", dijo el funcionario. "No se ponen de acuerdo", agregó.

Si la deuda griega no puede reducirse al 120% para el 2020, o cerca de ese porcentaje dentro de un par de años del plazo, el FMI tendría que retirarse del rescate, lo que causaría nuevos problemas en Grecia y la zona euro.

¿Otra revisión de deuda?

Como resultado, se están explorando ahora opciones más radicales para reducir la carga de deuda de manera más agresiva, aunque pocas de las ideas son aceptables para todos en la troika: o el FMI o el BCE o los acreedores de la zona euro tienen un problema.

Una opción, que tiene amplio apoyo, es bajar aún más la tasa de interés en préstamos otorgados a Grecia y extender el plazo de pago hasta que la economía se recupere.

Existe una concordancia general sobre esa medida, dijeron funcionarios financieros, y se espera una decisión en ese sentido en las próximas semanas. Pero si bien ello es positivo para Atenas, no será suficiente para reducir el ratio de deuda a un nivel aceptable.

Otra medida sería que el BCE, que ha comprado unos 38,000 millones de euros en bonos griegos durante los últimos tres años, renuncie a cualquier ganancia por esos títulos, devolviendo lo que gana por ellos a bancos centrales nacionales y en última instancia a Grecia.

Ya que los bonos fueron comprados a fuertes descuentos, se estima que una medida semejante podría ahorrarle a Grecia unos 12,000 millones de euros, dependiendo en qué precio se establezca en el mercado.

Sin embargo, que el BCE renuncie a sus ganancias tampoco podría ser suficiente para cerrar la brecha de deuda. Ello dejaría dos o tres opciones abiertas para la zona euro y el FMI.

Una sería que los estados miembros de la zona euro, que han otorgado préstamos por 127,000 millones de euros a Grecia bajo dos rescates, cancelen una parte de esos créditos.

Pero significaría trasladar esas pérdidas directamente a los contribuyentes, algo que los líderes de la UE siempre han asegurado a sus votantes que no sucederá y por esa razón la medida sería una la última opción.

El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, dijo el mes pasado que esa medida no sería legalmente posible para los países de la zona euro.

Otra propuesta es que Grecia reciba préstamos con tasas de interés bajas del fondo de rescate europeo y los use para recomprar partes de su deuda, que se opera a muy bajos precios, una opción que Alemania está dispuesta a estudiar.

En teoría, una medida semejante reduciría los costos de financiamiento de Atenas y haría a la deuda más sostenible. Pero el FMI se opone a esto, preocupado de que la recompra solo postergue el problema.

 


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