Economía
Columna invitada

Obama no maneja los mercados

La reelección del presidente tiene poca relación con la caída de la bolsa, dice Paul R. La Monica; la crisis en Europa y la desaceleración económica en China son los principales motivos del desplome.

Por: Paul R. La Monica* |
Viernes, 09 de noviembre de 2012 a las 14:15

NUEVA YORK — La bolsa estadounidense se hundió este miércoles y muchos en Wall Street se apresuraron a señalar al presidente Obama. La enorme caída, podría pensarse, respondió a la decepción que provocó entre los inversionistas la derrota de Mitt Romney. Pero esa explicación es demasiado simplista.

Cierto, una victoria de Romney probablemente habría sido celebrada. Él era visto por los estrategas del mercado como un candidato más amigable con el sector.

 "Las ganancias van a sufrir por la falta de confianza. Hay una enorme cantidad de dinero en efectivo paralizado a la espera de usarse y eso no sucederá ahora", dijo George Schwartz, presidente de Schwartz Investment Counsel Inc. y gerente del grupo de fondos mutuos Ave Maria en Bloomfield Hills, Michigan. "La elección era una oportunidad para hacer algunos cambios en los impuestos y en otras cosas".

Ese es un argumento válido. Yo también creo que es justo decir que el desplome bursátil de Bank of America, Goldman Sachs, JPMorgan Chase, Citigroup, Morgan Stanley y otros grandes bancos, registrado este miércoles se puede atribuir a la reelección de Obama: La ley Dodd-Frank está aquí para quedarse y eso sin duda podría mermar las ganancias de Wall Street.

Pero las acciones ya aguardaban una caída importante desde hace tiempo. Incluso después de un mes bajo en octubre, el mercado seguía reportando ganancias decentes en el año.

Y con la elección ya finiquitada, los inversionistas pueden centrarse de nuevo en los múltiples desafíos que enfrentan los valores. Creo que esa es una gran razón por la cual las acciones bajaron ligeramente este jueves en lugar de disfrutar de un rebote instintivo.

Consideremos que los futuros se mantuvieron sin cambios en la temprana cotización del miércoles. Inicialmente, no existía ninguna previsión de una liquidación a causa de Obama.

Sin embargo, los futuros se desplomaron después de que el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, pronunciara un discurso en el que señaló que la crisis de deuda europea estaba empezando a afectar a Alemania. Eso marcó la pauta para una fea apertura del mercado y la liquidación empeoró según avanzaba el día.

Eso tiene sentido. Europa es un desastre. Y Draghi habría dicho lo mismo sobre el viejo continente si Romney hubiera ganado la presidencia.

"Grecia sigue siendo un problema. España e Italia son un problema. Pero los inversionistas pensaban que al menos quedaba la fortaleza de Alemania. Ahora parece que Alemania tiene un resfriado", señaló Matt Lifson, operador de divisas y analista de mercado para la firma Cambridge Mercantil Group. Lifson cree que solamente el 25% de la caída bursátil del miércoles se debió realmente a la reelección de Obama, el resto es obra de Europa.

Pero Europa no es el único problema. Las preocupaciones en torno a la economía de China no facilitan las cosas. Como resultado, los inversores temen ganancias débiles.

Incluso ese fenómeno del mercado que es Apple se ha ubicado ahora en territorio bajista toda vez que los inversionistas han caído en cuenta de que es mortal. Una economía global tan llena de desafíos conllevará un crecimiento más lento para todos.

"Ya que la elección terminó, la gente está reparando de nuevo en la insuficiencia de las ganancias y la realidad de las dificultades que encara Europa y el resto de la economía global", apuntó Daniel Alpert, director gerente de la firma neoyorquina Westwood Capital.

También están las inminentes alzas impositivas y recortes masivos al gasto que aplicarán en Estados Unidos a finales de año. El hecho de que nada ha cambiado en Washington: Obama sigue en la Casa Blanca, los republicanos controlan la Cámara de Representantes y los demócratas mantienen la mayoría en el Senado; es el peor escenario para los inversionistas. Ningún partido tiene un mandato claro para corregir el atolladero del presupuesto y el déficit.

Pero incluso si Romney hubiera salido vencedor, pocas razones hubiera habido para esperar que el precipicio fiscal se resolvería rápida y favorablemente a menos que los republicanos también ganaran más escaños en el Senado.

En otras palabras, los inversionistas probablemente se hubieran despertado con la misma incertidumbre después de la elección sin importar el resultado en la contienda presidencial.

"La atención del mercado debe girar inmediatamente al precipicio fiscal. Eso habría sucedido sin importar quién ganó la elección", explica David Joy, estratega de mercado en Ameriprise Financial. "Esta caída del mercado podría ser una oportunidad de compra, pero por el momento no hay necesidad de que los inversionistas sean héroes".

Exactamente. La avalancha hacia los bonos del Tesoro este miércoles fue otra señal de que los inversores nerviosos están más interesados en los activos supuestamente seguros.

Los inversionistas seguramente serán un manojo de nervios hasta el final del año, a menos que se alcance un acuerdo en torno al precipicio fiscal.

El presidente Obama es en parte responsable de eso, sólo en parte. Es la política de siempre la que encarna el problema. No es el hecho de que Obama venció a Romney. Y si el Congreso y la Casa Blanca meramente se limitan a acordar una medida provisional en relación con los impuestos y los recortes al gasto que no resuelve de bien a bien los problemas presupuestarios, probablemente las acciones bursátiles enfrenten un camino accidentado a lo largo de 2013.

"Quedarse colgado del precipicio, sin caer, es el gran temor. Solamente prolongaría lo inevitable", expone Matt Santini, gerente de portafolio en CLS Investments en Omaha. "Si hay solamente un alivio temporal, el mercado se daría cuenta de que no es un cambio concreto".

Por último, sería negligente no mencionar el papel que los bancos centrales han jugado este año al impulsar las acciones.

La tercera ronda de flexibilización cuantitativa (QE3) de la Reserva Federal y una variedad de programas de compra de bonos del Banco Central Europeo (BCE)  han ayudado a ocultar la debilidad de la economía global. Pero este cuento está perdiendo eficacia.

De cara a 2013 los inversionistas pueden paulatinamente llegar a aceptar el hecho de que las acciones no pueden seguir subiendo solamente por la gracia de las bajas tasas de interés y la política monetaria flexible.

"La gente ha actuado como si el mercado dependiera de quién ganó la elección. Pero ahora todos caerán en la cuenta de cuán falso ha sido este rally bursátil",  advierte Jeffrey Sica, presidente y director general de inversiones de SICA Wealth Management. "Mario Draghi y Ben Bernanke han sido los titiriteros detrás de esto, con toda la liquidez que han inyectado".

Las opiniones expresadas en este artículo son de responsabilidad exclusiva de Paul R. La Monica.


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