Obama y Boehner ante el abismo fiscal

Ambos encabezarán las negociaciones para evitar que EU se dirija al precipicio en 2013; el alza de impuestos a los ricos es uno de los varios temas que deben destrabar los líderes.

Domingo, 11 de noviembre de 2012 a las 11:48
WASHINGTON (Notimex) — Con un inédito ánimo bipartidista pero desde esquinas políticas opuestas, el presidente Barack Obama y el líder republicano John Boehner inician el viernes negociaciones cara a cara sobre el "precipicio fiscal" al que podría caer Estados Unidos en 50 días.

Obama, energizado tras una reelección donde obtuvo 332 votos electorales y tres millones más de votos que su rival Mitt Romney, convocó a una cumbre entre el Ejecutivo y el Legislativo llevando bajo el brazo lo que considera como un mandato mayoritario para la equidad fiscal.

"El martes, ustedes nos dieron a entender muy clara y firmemente que no tolerarán la disfunción, ni políticos que crean que hacer concesiones es una deshonra", dijo dirigiéndose a los estadunidenses en su mensaje nacional del fin de semana.

Su objetivo es la extensión inmediata de los recortes de impuestos a la clase media, así como un nuevo acuerdo tributario que resulte en la elevación de los gravámenes para todas las familias estadunidenses con ingresos superiores a los 250,000 dólares anuales.

Boehner, un político pragmático quien preside la Cámara de Representantes bajo el peso ideológico del ala más radical de los conservadores del Partido del Té, abrió las puertas a buscar un terreno común, pero trazó una raya contra el alza de impuestos a los ricos.

"Es claro que hay muchos huecos en el código fiscal, tanto corporativo como personal. También es claro que hay todo tipo de deducciones, algunas de las cuales hacen sentido, otras no. Bajando las tasa y limpiando el código, vamos a tener más crecimiento económico", dijo Boehner.

El abismo fiscal describe el incremento automático a partir del primero de enero de gasto público, tanto civil como militar, por 109,000 millones de dólares como parte de la ley del techo de la deuda nacional de 2009.

Además, contempla la expiración de los beneficios fiscales a la clase media establecidos en la era Bush, incluida la reducción de los impuestos por nóminas, que en su conjunto equivalen a erogaciones personales superiores a los 400,000 millones de dólares al año.

Se estima que la economía estadunidense podría agregar tres puntos porcentuales a su Producto Interno Bruto (PIB), si demócratas y republicanos evitan que Estados Unidos caiga al "precipicio fiscal".

En contraparte, si la Casa Blanca y el Congreso no logran un acuerdo en los siguientes 50 días, la economía de Estados Unidos podría contraerse 0.5% y caer nuevamente en una recesión, según estimaciones de la Oficina Presupuestal del Congreso (CBO).

La Casa Blanca desea que el Ejecutivo apruebe de inmediato la extensión del recorte de impuestos a la clase media, a fin de eliminar la incertidumbre para los trabajadores, y continuar en paralelo las negociaciones de un paquete de reducción del déficit.

En el Congreso los demócratas consideran deseable un acuerdo integral antes del inicio de la nueva legislatura en enero, pero una mayoría de los republicanos prefiere un proceso de dos pasos, uno inmediato para evitar los recortes de gasto y demorar el pacto fiscal hasta 2013.

Pero más allá de las diferencias procedimentales, Boehner enfrenta la presión interna de los legisladores más conservadores para evitar cualquier compromiso con la Casa Blanca, a menos que sea aprobado por la mayoría de los republicanos en la Cámara Baja.

"Simplemente no nos gusta que se cocinen los acuerdos (a puertas cerradas) y luego nos pidan que actuemos en equipo y apoyemos al presidente (de la Cámara de Representantes)", señaló el legislador republicano de Lousiana, John Fleming.

Boehner enfrentó una virtual rebeldía de los miembros más conservadores el año pasado durante las negociaciones para elevar el techo de la deuda nacional y algunos líderes del Partido de Té pidieron su cabeza.

Aunque legisladores republicanos coinciden que la postura pragmática de Boehner emergió fortalecida tras las elecciones; sostienen que éste debe mostrar liderazgo para persuadir a sus huestes que deben aceptar concesiones después del desenlace electoral a favor de Obama.

"La mayoría de los legisladores recibieron una lección: que uno no va a conseguir todo lo que quiera. Fue ese tipo de elección", aceptó el legislador republicano por Oklahoma, Tom Cole.

A favor de Obama opera el respaldo del público estadunidense. Un nuevo sondeo del Centro Pew muestra que dos terceras partes de los votantes (64%) apoyan un aumento de los impuestos a las familias con ingresos superiores a los 250,000 dólares anuales.

Siete de cada diez estadunidenses se oponen también a los recortes en el gasto federal en educación y más de seis de cada 10 rechazan la disminución del financiamiento a becas escolares.


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