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Europa protesta contra la austeridad

Manifestantes en España, Italia y Portugal lanzan consignas contra los ajustes presupuestarios; cientos de vuelos se cancelaron mientras algunas fábricas y puertos quedaron paralizados.

Miércoles, 14 de noviembre de 2012 a las 09:47
MADRID/LISBOA (Reuters) — Policías y manifestantes chocaron en España e Italia este miércoles, mientras millones de trabajadores se plegaron a huelgas en varias partes de Europa para protestar por los recortes de gasto que según dicen han empeorado la crisis económica.

Cientos de vuelos se cancelaron, las fábricas de automóviles y puertos se quedaron paralizados y los trenes apenas circulaban en España y Portugal, donde los sindicatos celebran su primera huelga general coordinada.

La policía detuvo en España a 81 personas tras enfrentamientos en líneas de piquetes o con grupos que provocaban daños en comercios. En Madrid, la policía antidisturbios disparó balas de goma a los manifestantes.

En el centro de Roma, los estudiantes lanzaron piedras a la policía en una protesta por los planes de ahorro en el sistema educativo. Unos pocos tiraron petardos y botellas, enfrentándose con agentes que emplearon gases lacrimógenos y se llevaron al menos a un manifestante ensangrentado a un furgón policial, según un testigo de Reuters.

Se produjeron interrupciones en servicios internacionales de trenes en Bélgica, y los trabajadores de Grecia, Italia y Francia tenían previstos varias paralizaciones laborales o manifestaciones dentro de un "Día Europeo de Acción y Solidaridad".

Se trata del mayor desafío que plantean los trabajadores europeos contra las medidas de austeridad, que han agravado recesiones y el desempleo en los casi tres años desde el inicio de la crisis de deuda de la zona euro.

Sin embargo, sigue siendo improbable que estas acciones fuercen un cambio en las estrategias de recortes de sus presionados gobiernos.

En Portugal y Grecia - ambas naciones que recibieron rescates con fondos europeos y bajo estrictos programas de austeridad - la crisis económica se agudizó en el tercer trimestre, según mostraron datos el miércoles.

El desempleo en Portugal alcanzó un récord del 15.8%, mientras que en España, uno de cada cuatro trabajadores está sin trabajo. La economía griega se redujo en 7.2% anual en el tercer trimestre, mientras el endeudado país avanza hacia su sexto año de recesión.

Cerca de 26 millones de personas están desempleadas en la Unión Europea, en momentos en que los gobiernos intentan reducir el gasto en las protegidas áreas de Salud y Educación.

"Todo el mundo tiene que hacer algo para llamar la atención sobre lo que está pasando", dijo Esteban Quesada, de 58 años, propietario de una tienda de herramientas en Barcelona que cerró su local para sumarse a las protestas en la ciudad.

"Las cosas tienen que cambiar", señaló. "El dinero ha terminado con todo el poder y la gente con ninguno. ¿Cómo ha podido pasar esto?", inquirió.

España, Portugal y Grecia han recortado sus gastos en pensiones, salarios del sector público, escuelas y hospitales. Pero la frustración ha aumentado conforme los recortes agravan la crisis económica.

En España, la mayoría de los ahorros de las arcas del Estado han sido destinadas a pagar las tasas de interés más altas de la deuda nacional, hinchada por el costo de reestructurar los bancos tras el estallido de la burbuja inmobiliaria.

Las alzas de impuestos y recortes de gastos van dirigidas a poner las finanzas públicas de vuelta en el buen camino tras años de gastos excesivos.

El Bundesbank, el Banco Central alemán, dijo este miércoles en un informe que la crisis de la zona euro sigue siendo el riesgo número para los bancos y aseguradores alemanes, y la situación no ha mejorado desde el año pasado.

Las promesas del Banco Central Europeo (BCE) de apoyar los bonos soberanos de los países que pidan ayuda han llevado algo de alivio a España e Italia en los mercados de capital.

Italia vendió el miércoles bonos a tres años a su menor costo en dos años.

España seguirá su rumbo

Aunque varios países del sur de Europa han registrado brotes de violencia, hasta ahora la protesta regional coordinada y efectiva contra la austeridad no ha tomado fuerza, y los gobiernos se han atenido en buena parte a sus medidas.

El ministro español de Economía, Luis de Guindos, dijo a la prensa este miércoles que pese a la huelga el Gobierno proseguirá con los recortes de gastos para cumplir con los ambiciosos objetivos de déficit.

"Estamos en huelga para detener estas políticas suicidas", dijo Cándido Méndez, líder del sindicato la Unión General de Trabajadores (UGT).

Méndez describió el seguimiento de la huelga, la segunda este año, como masiva, con una participación superior al 50% en el sector público. El Gobierno minimizó su impacto, diciendo que muchos servicios funcionaban con normalidad.

Los ánimos se calentaron la semana pasada cuando una ex edil de la localidad de Baracaldo se suicidó cuando iba a ser desahuciada. Se ha multiplicado el descontento hacia los bancos rescatados con dinero público mientras los ciudadanos comunes sufren las medidas de austeridad.

En Portugal, que aceptó un rescate de la UE el año pasado, las calles han estado más tranquilas, pero el público y la oposición política a la austeridad van en aumento, amenazando con descarrilar las nuevas medidas anunciadas por el primer ministro, Pedro Passos Coelho.

Las protestas forzaron a su Gobierno de centroderecha a abandonar un aumento previsto en los costos por empleado a la seguridad social, pero éste se vio reemplazado por un alza de impuestos.

Las medidas aprobadas por Passos Coelho fueron puestas como ejemplo esta semana por la canciller alemana, Angela Merkel, poco apreciada en buena parte del sur de Europa por su insistencia en la austeridad como condición para su apoyo a la ayuda europea.

"Estoy en huelga porque los que trabajan básicamente están siendo chantajeados para sacrificar más y más en nombre de la reducción de deuda, lo que es una gran mentira", dijo Daniel Santos de Jesus, de 43 años y que enseña arquitectura en la Universidad Técnica de Lisboa.

Unos cinco millones de personas, o el 22% de los trabajadores, están afiliados a sindicatos en España, mientras que en Portugal, en torno a un cuarto de los 5.5 millones de trabajadores están sindicalizados.

Los sindicatos convocaron manifestaciones y marchas en ciudades de ambos países, con grandes protestas previstas para la tarde en Madrid, Lisboa, Barcelona y otras ciudades.

Los manifestantes en Madrid atascaron cajeros automáticos con pegamento y monedas y colocaron autoadhesivos contra el Gobierno en los escaparates. El consumo energético cayó un 16 por ciento ante el descenso de actividad fabril en el país.

Más de 600 vuelos fueron cancelados en España, especialmente de Iberia y la línea de bajo costo Vueling. La principal aerolínea portuguesa, TAP, canceló en torno al 45% de sus vuelos.

Trenes, metros y autobuses en ambos países se vieron muy afectados, pero muchas tiendas abrieron con normalidad.

El mayor sindicato italiano, CGIL, también convocó a un paro laboral de varias horas en todo el país. El Ministerio de Transporte esperaba que trenes y ferris se detuvieran cuatro horas. Estudiantes y profesores preparaban manifestaciones.

En Grecia, que la semana pasada celebró una huelga de dos días mientras el Parlamento votaba nuevos recortes, los principales sindicatos del sector público y privado convocaron a una paralización de tres horas, aunque la policía de Atenas esperaba poca asistencia.

En Francia, cinco sindicatos convocaron marchas en más de 100 ciudades, pero no llamaron a huelga.

Los detractores de izquierda del presidente francés, el socialista François Hollande, dijeron que el mandatario no ha aliviado los temores de los trabajadores franceses, que tienen las mismas preocupaciones que sus compañeros del sur de Europa.

Cada semana parece traer nuevos recortes de empleos. La principal aerolínea española, Iberia, propiedad de International Airlines Group, anunció la semana pasada que reducirá su plantilla en 4,500 personas. El diario El País ha despedido casi a un cuarto de su personal.

"Yo creo que tenemos la responsabilidad de dejar a nuestros hijos algo mejor de lo que hemos recibido, no peor", dijo en una protesta en la estación madrileña de Atocha Rocío Blanco, de 47 años, trabajadora ferroviaria y que ha visto su salario reducido en 15%.


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