Columna invitada

Geithner contra el precipicio fiscal

El secretario del Tesoro debe actuar audazmente para evitar un impago de gobierno, dice Allan Sloan; en una carta abierta, lo insta a recurrir a un banco central extranjero para conseguir efectivo.

Por: Allan Sloan |
Jueves, 15 de noviembre de 2012 a las 06:01

NUEVA YORK — Estimado señor secretario:

Sé que a pesar de que el presidente Obama ha sido reelegido, usted está planeando dejar el Tesoro. Así que me gustaría ofrecerle un regalo de despedida. No es dinero o un prestigioso puesto de siete dígitos al año. Es una manera de evitar que el Gobierno sea chantajeado porque nuestra deuda nacional (de 16.206 billones de dólares la última vez que revisé) se está acercando al techo de la deuda nacional (de 16.394 billones de dólares) y lo traspasará en diciembre.

¿Recuerda la debacle por el techo de la deuda en agosto de 2011, cuando el Tesoro estuvo a un pelo de incumplir con sus obligaciones debido a los ignorantes fanáticos antigobierno en la Cámara de Representantes?

Pues en toda la habladuría posterior a las elecciones de cooperar para resolver el problema del ‘precipicio fiscal' -mucho del cual proviene de las tretas en el techo de deuda del año pasado- los mismos fanáticos siguen en el poder en la Cámara. Estas son las personas que me enfurecieron a tal grado que dejé el Partido Republicano, como dije que lo haría en la diatriba que escribí para el artículo de portada de la revista Fortune del 5 de septiembre de 2011, titulado Idiotas americanos.

Mire, no me gusta el camino fiscal en el que está nuestro país. Lo odiaba en el Gobierno de George W. Bush, y lo odio en el de Barack Obama. La solución es obvia, en el sentido de lo que mi colega Geoff Colvin y yo propusimos en septiembre de 2012: ampliar la base tributaria para que podamos bajar las tasas al tiempo que aumentamos los ingresos fiscales; tratar los ingresos por capital y por trabajo de la misma manera y recortar el crecimiento de los programas de ayuda social, como el Seguro Social y Medicare, especialmente para las personas como yo que están bien sin ellos. Mucho de esto se ha convertido en una creencia popular en Washington, y realmente es algo sensato.

Pero sufrir una crisis para que el Gobierno federal pueda pagar sus cuentas no es sensato. No va a resolver nuestros problemas fiscales. Todo lo que provocará es hacer que la gente en ambos lados de la división resulte aún más frustrada y enojada de lo que ya está.

Así que, aquí está mi consejo no solicitado y probablemente no deseado:

En lugar de arriesgarse a romper el techo de la deuda en diciembre y que el Gobierno se quede sin efectivo en enero, piense como un inteligente hombre de negocios de Wall Street en lugar de como un secretario del gabinete. Sí, Wall Street tiene una mala reputación en estos días, la mayor parte de ella merecida. Pero, ¿y qué? Si Wall Street tiene algo útil que ofrecer, úselo.

Bien, ahora esto es lo que propongo:

Haga un acuerdo privado con un banco central de un país que tenga enormes tenencias de bonos del Tesoro (por ejemplo, China) y no se atreva a arriesgarse a caer en un impago de intereses o de la deuda principal en sus tenencias.

Pidamos prestado 200,000 millones de dólares de este modo, dando a nuestro prestamista una garantía de 10 años de que el Tesoro puede liquidar anticipadamente si decide hacerlo. Mientras el Congreso está jugando su destructivo juego suicida, usted puede mantener al Gobierno funcionando y ser el héroe que nos ayudó a evitar un desastre económico.

De esta manera el Tesoro tendrá que pagar una tasa de interés por encima del mercado en este préstamo. Pero usted puede ganar puntos -bien merecidos- culpando a los obstruccionistas de la Cámara de Representantes por los costos añadidos a los contribuyentes.

¿Bendecirían los abogados esta maniobra? ¿Quién sabe? Pero si no se los pregunta, ellos no pueden decir que no. Estará jugando a la ofensiva en lugar de la defensiva con John Boehner y su equipo.

Incluso si van corriendo a la Suprema Corte para revertir el acuerdo, ¿cree que la mayoría del tribunal, que tomó la decisión política de mantener los elementos principales del Obamacare (también conocido como Ley de Asistencia Asequible) obligarían al Tesoro a un impago de la deuda? Yo lo dudo. Usted o su sucesor pueden repetir esta maniobra de colocación privada con la frecuencia necesaria para mantener intacta la capacidad del Gobierno para pagar sus cuentas.

Espero que un compromiso sea alcanzado rápidamente y que mi sugerencia resulte discutible. Pero esté preparado. Y recuerde, no hable de esta propuesta de transacción durante las negociaciones del techo de la deuda. Prepárela en secreto y -como diría Nike- just do it (simplemente hágalo).

Normalmente, pediría una comisión enorme si el Tesoro llega a utilizar mi idea algo extravagante. Pero como mi contribución al erario público, me conformo con un reconocimiento público. Llamemos a esto la Estratagema Sloan, y prometo no cobrarle.

Y en ese sentido, mis mejores deseos en su próximo empleo, cualquiera que éste sea.

Este artículo es de la edición del 3 de diciembre de 2012 de Fortune.


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