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Economía

Reforma de salud, clave en abismo fiscal

Los programas de sanidad Medicare y Medicaid son los mayores contribuyentes a la deuda nacional; sin embargo, la complejidad del tema apunta a que la solución quedará pendiente hasta 2013.

Por: Tami Luhby |
Miércoles, 21 de noviembre de 2012 a las 11:56

NUEVA YORK — A medida que se aproxima el precipicio fiscal, la pregunta sigue siendo si los responsables políticos estadounidenses abordarán los mayores causantes de la deuda nacional: Medicare, el Seguro Social y Medicaid.

Los expertos dicen que es poco probable que lo hagan... al menos no en las próximas semanas. Los dos partidos tienen puntos de vista muy diferentes sobre la asistencia sanitaria, los demócratas buscan evitar recortes en las prestaciones y los republicanos se centran en limitar la responsabilidad del Gobierno federal.

La nación tiene la mirada puesta en el precipicio fiscal, consistente en recortes al gasto y aumentos impositivos por valor de 7 billones de dólares en el lapso de una década.

Si no se toma ninguna otra medida, entrará en vigor en enero, partiendo con una reducción del déficit por 491,000 millones de dólares para el año fiscal 2013, que procederá en buena parte de la expiración de los recortes fiscales de Bush. Otros 54 millones de dólares de recortes de gastos se originarán como consecuencia del acuerdo de reducción de la deuda firmado el año pasado.

El presidente Obama, fortalecido por su reelección, está centrando el debate en el aumento de impuestos a los ricos. Por su parte, los republicanos de la Cámara baja, que perdieron escaños el 6 de noviembre, han dicho que están dispuestos a hablar de elevar la recaudación si ésta viene acompañada de reducciones al gasto y reformas a las prestaciones sociales. El portavoz de la Cámara de Representantes, John Boehner, instó a los demócratas este lunes a presentar propuestas.

Una de las principales razones por la que pocos en Washington están abordando el tema de la reforma de las prestaciones sociales se debe a que es difícil, dicen los expertos.

Medicare y la Seguridad Social han sido desde hace tiempo temas intocables en la política: nadie los debate ya que cualquier modificación a menudo desata airadas protestas de los votantes, en particular el influyente sector poblacional de adultos mayores.

"Medicare y Medicaid son las que detonan la parte relativa al gasto del problema fiscal. Pero el presidente ha logrado convertirlo en un debate sobre las exenciones fiscales que tienen los ricos", señala Steve Bell, director de política económica del Bipartisan Policy Center.

Medicare, en particular, es un problema. Se proyecta que el programa de seguro de salud para los adultos mayores absorberá 3.7% de la economía en 2012 y 5.3% en 2030. Para 2024, la porción de Medicare que financia la atención hospitalaria no podrá pagar todas sus facturas.

En su primer mandato, Obama atajó el rápido aumento de los costos de Medicare mediante la reducción de 716,000 millones de dólares en los pagos a las compañías de seguros que participan en el programa Medicare Advantage, a hospitales, centros de enfermería especializada y otros proveedores. También se creó un comité independiente encargado de mantener los costos bajo control si excedían un límite preestablecido. La ley especifica que los beneficios no se pueden recortar para reducir los gastos.

Boehner, por su parte, aludió este lunes al plan de presupuesto de la Cámara baja, elaborado por el congresista Paul Ryan, quien contendió sin éxito a la vicepresidencia este año. Ryan abriría Medicare a la competencia en el sector privado, otorgando vales a los adultos mayores para pagar sus primas.

Los dos partidos tampoco comparten posturas cuando se trata de lidiar con Medicaid, el programa de seguro de salud para los pobres.

Bajo la Ley de Asistencia Médica Asequible de Obama, el programa se amplió para incluir a todos los adultos cuyos ingresos no superaran el 133% del umbral de la pobreza. En junio, la Corte Suprema permitió que los estados optaran por dicha ampliación. Ryan, por otro lado, quiere convertirlo en una subvención en bloque asignada a los gobiernos regionales para limitar la responsabilidad del Gobierno federal.

Seguramente la solución del espinoso problema de la sanidad estadounidense no ocurrirá en enero, opinan los expertos. Pero las dos bancadas deberían al menos comprometerse a abordar la cuestión en el próximo año, apunta Joseph Minarik, director de investigaciones del Committee for Economic Development.

"Lo que necesitamos es un acuerdo creíble entre demócratas y republicanos para abordar la atención sanitaria en 2013", indica Minarik. Sin embargo, "éste no es el mejor ambiente para atender temas complicados".


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