UE: Cómo dividir un billón de euros

Los 27 estados miembros deben negociar su presupuesto para 2012-2020 en medio de la crisis; GB presionará por mayores recortes, mientras que otros países defenderán el gasto en desarrollo.

Por: Joshua Chaffin |
Viernes, 23 de noviembre de 2012 a las 06:02

Financial Times — La próxima negociación sobre el presupuesto a largo plazo de la UE comenzó hace casi dos años, cuando David Cameron, el entonces recién nombrado primer ministro británico, irrumpió en una reunión en una cumbre en Bruselas con una petición sorpresiva.

Angela Merkel, la canciller alemana, Nicolas Sarkozy, el presidente francés, y otros líderes estaban agobiados por la creación de un fondo de rescate para frenar la crisis de la eurozona. Como precio del consentimiento británico, Cameron los persuadió de firmar una carta comprometiéndose a refrenar el gasto de la UE durante el resto de la década.

En el mejor de los casos, acordar un presupuesto a largo plazo es una negociación compleja y brutal. Incluso los diplomáticos, entrenados en las artes del forcejeo, la confabulación y la ‘ambigüedad constructiva' dicen que es insoportable.

Cada uno de los 27 estados miembros del bloque tiene su propia prioridad urgente, cada uno esgrime un veto y cada uno debe ser capaz de volver a casa y declarar la victoria. El chiste es que la UE sólo acomete esta obra cada siete años, porque es muy dolorosa.

Pero a medida que los jefes de Gobierno convergen en Bruselas este jueves para una cumbre especial sobre presupuesto, el proceso parece más tenso que nunca. La esperanza es llegar a un acuerdo sobre aproximadamente 1 billón de euros en gastos de 2014 a 2020 para subsidios agrícolas, caminos y proyectos de infraestructura, investigación y desarrollo y otras partidas; un 5% de aumento con respecto al presupuesto actual.

Sin embargo, la peor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial -y los rescates financieros y austeridad resultantes- ha abierto una brecha entre los países más ricos y más pobres del bloque, mientras que endurece la opinión pública en muchos rincones acerca de los méritos del gasto de la UE.

Los defensores de un mayor presupuesto de la UE han adaptado sus argumentos a las circunstancias. José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, afirma que el presupuesto ya no es una montaña de mantequilla de subsidios agrícolas, sino un "catalizador para el crecimiento".

A lo que un diplomático escéptico responde: "Sólo si eres una vaca".

Tras más de un año de negociaciones, incluso los más optimistas se preparan para lo peor. "Es factible", dice un diplomático de alto rango, "pero las posibilidades de fracaso son aún de 50-50".

Tal resultado arrojaría incertidumbre legal sobre los proyectos de inversión pública por un valor de cientos de miles de millones de euros, asestando un nuevo golpe a la ya frágil economía del bloque.

También envenenaría los esfuerzos para cooperar en los asuntos más apremiantes de la crisis. Merkel ha estado desesperada por conseguir un acuerdo sobre el presupuesto,  aunque sólo sea para que los líderes puedan volver a trabajar en una extensa revisión de las políticas económicas y presupuestarias que ella cree que son cruciales para salvaguardar el euro.

Tal vez lo más preocupante sea que un desglose del presupuesto podría abrir grietas más profundas en el proyecto europeo en general.

"Seamos honestos. No es el dinero detrás de esto, es la ideología", dijo Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo. "Es representativo de la UE hoy en día: Una profunda división acerca de la dirección en que la UE debe ir".

Separando los extremos se encuentra una brecha financiera que alguna vez fue tan amplia como 200,000 millones de euros, y que Herman Van Rompuy, el presidente del Consejo Europeo, ha estado trabajando frenéticamente para reducir.

Por un lado, los países ricos, entre ellos Reino Unido, Suecia, Países Bajos y Alemania -que aportan la mayor parte del presupuesto de la UE- han estado luchando para apretar los cierres del bolso de Bruselas. Siete de ellos han formado una coalición conocida como los Amigos por un Mejor Gasto (Friends of Better Spending).

Unidos contra ellos están los Amigos de Cohesión (Friends of Cohesion), 15 países en su mayoría de Europa central y oriental que están decididos a mantener el flujo de los fondos para desarrollo de la UE. Han enlistado en sus filas al Parlamento, que debe firmar cualquier acuerdo.

En una inspección más cercana, los dos campos están llenos de contradicciones. Finlandia, por ejemplo, quiere recortar el gasto, pero no el de un fondo especial que apoya las "regiones escasamente pobladas". Francia, un Amigo por un Mejor Gasto, es también un amigo de la mayor parte del presupuesto -el gasto en agricultura- y aficionado a la cohesión también.

Sin embargo, este jueves, todas las miradas se enfocarán en Cameron, que ha amenazado con vetar cualquier cosa que vaya más allá de la congelación del gasto. Con la popularidad de la UE hundiéndose en casa, y Reino Unido soportando sus propios recortes presupuestarios, Cameron podría tener mucho que ganar políticamente si cumple esa amenaza.

Para la mañana del jueves, está programado que el primer ministro sostenga una reunión privada y "confesional" de 10 minutos con Van Rompuy antes de que comiencen las negociaciones. Sin duda, el resto de Europa se esforzara por escuchar tras la puerta.

El principal tema de debate -y el tema más sensible para la mayoría de los partidos- es el tamaño del presupuesto. Los argumentos se han visto complicados por las cifras cambiantes y la contabilidad confusa que en última instancia podrían permitir a los acérrimos opositores sostener el mismo documento y declarar la victoria.

La Comisión ha propuesto 1,033 billones de euros para el 2014 y 2020. Pero su oferta incluye numerosas partidas extrapresupuestarias que los Estados miembros tendrían que financiar. En general, su propuesta se parece más a los 1,091 billones de euros.

Gran Bretaña -con el apoyo de Países Bajos y Suecia- han pedido una congelación real en los pagos, con base en los niveles de 2011. Eso se reduciría a tan poco como 886,000 millones de euros, pero no ha especificado una cifra precisa, creando una ambigüedad que puede dar a Cameron más margen de maniobra.

La contabilidad de Gran Bretaña también ha sido objeto de cuestionamientos. Los críticos dicen que 2011 fue seleccionado como la base - no 2013, el último año del ciclo actual - para sesgar las cifras a la baja. Reino Unido también ha optado por enfocarse en los ‘pagos' del presupuesto, mientras que la mayoría de las otras partes están negociando en el techo más alto de ‘compromisos' del presupuesto. Esto hace difícil una comparación.

Un compromiso alemán limitaría el presupuesto en un 1% del ingreso nacional bruto colectivo del bloque, que asciende a 960,000 mdd. Una propuesta publicada la semana pasada por Van Rompuy llegó a 1,011 billones de euros.

Van Rompuy espera que su oferta sea aceptable para los halcones del presupuesto, debido a que es aproximadamente 20,000 mdd menor al actual presupuesto a largo plazo, lo que les permite reclamar la victoria. Otros creen que se necesitan por lo menos otros 20,000 mde en recortes de conseguir a un acuerdo.

Si las negociaciones fracasan, los diplomáticos dicen que no hay un tiempo claro para reunirse de nuevo, y les preocupa que el proceso pueda ser aún más difícil, debido a que acontecimientos políticos, como las elecciones alemanas, se entrometerían.

El tiempo es corto. Aunque el nuevo presupuesto no comienza sino hasta 2014, se requiere hasta un año para redactar la legislación relacionada que apuntala los programas de desarrollo de la Unión Europea. Sin ella, cientos de miles de millones de euros en pagos simplemente quedarían paralizados cuando el presupuesto actual expire en diciembre de 2013, un desastre para los gobiernos de Europa central y oriental. "Sería un caos", dice un diplomático,

Los países ricos, como Alemania, Países Bajos y Suecia, también sufrirían debido a que sus reembolsos presupuestarios expirarían. Reino Unido es la excepción, ya que su preciado reembolso, sellado por la Primer Ministro Margaret Thatcher en 1984, está garantizado a perpetuidad.

Pero, en un rasgo perverso de la legislación de la UE, Cameron podría ser el mayor perdedor. Si no hay acuerdo, el límite presupuestario de 2013 sería repetido -sumando la inflación- por cada año sucesivo. El resultado superaría con creces la congelación de Reino Unido.

La comprensión de ello puede explicar por qué Cameron ha emitido señales más alentadoras esta semana. Sin embargo, algunos funcionarios de la UE han comenzado a explorar la viabilidad de algo alguna vez impensable: La creación de un presupuesto a largo plazo sin Reino Unido.

"Hay algunas personas muy frustradas", dijo un diplomático.

"La mayoría de la gente quiere trabajar con (Reino Unido), pero dicen: 'Hay un límite'".


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