Obama, ¿sin candidato para el Tesoro?

Inversionistas rechazan a Jack Lew, jefe de personal del presidente, para suceder a Tim Geithner; la elección del Secretario determinará el proceso de reconciliación de Barack Obama con Wall Street.

Por: Stephen Gandel |
Martes, 27 de noviembre de 2012 a las 13:08
NUEVA YORK — Jack Lew, el favorito para ser nombrado secretario del Tesoro en el segundo mandato de Obama, no es la primera opción de Wall Street para el puesto clave de la economía. Vamos, ni siquiera es la segunda opción.

"He hablado con un grupo de inversionistas y es visto como algo negativo pasar de [Tim] Geithner a Lew", expresa Chris Krueger, analista político de Guggenheim Partners. "¿A quién quiere Wall Street? No a Jack Lew".

Lew, de 57 años, pasó tres años en Wall Street trabajando para Citigroup como jefe de operaciones de su unidad de gestión de inversiones en activos alternativos.

Uno de los fondos en los que el grupo de Lew invirtió estaba dirigido por John Paulson, quien en ese momento estaba apostando fuertemente en contra de los mercados de la vivienda y los bancos. Pero esa no es la parte del currículo de Lew que todos parecen recordar, y ciertamente no es la parte importante.

Después de que Lew, originario del distrito neoyorquino Queens, se graduó de la Universidad de Harvard y de la facultad de Derecho de Georgetown, se dirigió directamente a Washington y desde entonces se mantuvo dentro de los círculos políticos.

Participó en equipos responsables de idear importantes acuerdos presupuestales; trabajó para Tip O'Neill cuando el presidente de la Cámara baja orquestó un acuerdo para aumentar los impuestos y recortar los beneficios con el presidente Reagan; y fue un miembro clave del gabinete económico del presidente Clinton, que simultáneamente eliminó el déficit y pactó a largo plazo con los republicanos para preservar los programas de prestaciones sociales.

Durante la primera administración de Obama, Lew se desempeñó como jefe de la Oficina de Presupuesto y Gerencia, y al comienzo de 2012 se convirtió en jefe de personal de Obama.

Desde la elección, Obama ha estado tratando de arreglar las cosas con Wall Street, que dio su apoyo colectivo a Romney. Después de las elecciones, Obama convocó al CEO de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, y a otros líderes empresariales. Por su parte, Lew se reunió recientemente con Dimon para hablar sobre el precipicio fiscal y se espera que Geithner deje su cargo en el Tesoro a principios del año entrante.

Sin embargo, algunos ejecutivos financieros dicen que si Obama eligiera a Lew como secretario del Tesoro, sería una señal de que el presidente no va muy en serio en sus intentos por reparar su relación con los líderes empresariales como él dice.

La gente de Wall Street dice que los otros dos candidatos que se mencionan para el cargo, el ex banquero de inversión Erskine Bowles y el CEO de BlackRock, Larry Fink, serían preferibles antes que Lew. Bowles ha sido un halcón del déficit, y Fink conoce claramente el mercado de deuda. Lo que es más, a diferencia de Lew, ninguno de los dos tendría que presentar sus credenciales a Wall Street, que los conoce de sobra.

Don Marron, decano de Wall Street que alguna vez estuvo en la terna para el cargo de secretario del Tesoro (bajo una eventual presidencia de Bob Dole en 1996), dice que él no conoce a Lew, o cuál es su posición sobre temas empresariales. Marron cree que su nominación será un problema para las empresas estadounidenses y el mercado. "Lew será más un desconocido en un momento en que no quieres lo desconocido", dice.

Por extraño que parezca, los demócratas tampoco parecen tan entusiasmados con Lew. No creen que sea lo suficientemente duro con Wall Street. Al elegir a Lew, quien tiene pocos antecedentes en la regulación de los mercados financieros, Obama estaría enviando el mensaje de que ahora está más centrado en lograr un acuerdo presupuestario, y menos centrado en retocar las regulaciones a Wall Street.

Lew no sería el primer Secretario del Tesoro que procediera de los círculos políticos en lugar de Wall Street o del sector empresarial estadounidense.

James Baker, por ejemplo, fungió como Secretario del Tesoro durante el segundo mandato de Reagan. Pero la relación entre el Secretario del Tesoro y Wall Street tiene más importancia hoy de la que solían tener.

Uno de los legados de Tim Geithner, un regulador de toda la vida, ha sido darle mayor preeminencia a la regulación del mercado. El Secretario del Tesoro ahora también encabeza el Consejo de Vigilancia para la Estabilidad Financiera (Financial Stability Oversight Council), el recién formado equipo de reguladores que se supone debe estar atento a los riesgos que podrían provocar futuras crisis. Además, la relación entre la economía y la evolución del mercado es mucho más estrecha hoy de lo que era en los tiempos de Baker.

Algo de esto puede desestimarse conforme más amos del universo se quejan de no ser escuchados por Obama, pero no todo puede ignorarse.


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